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Libro_epidemiologia_de_enfermedades_parasitarias

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E d i t o r e s : 
Héctor Quiroz Romero • Juan Antonio Figueroa Castillo 
Froylán Ibarra Velarde • María Eugenia López Arellano 
EEE PPP III DDD EEE MMM III OOO LLL OOO GGG ÍÍÍ AAA DDD EEE EEE NNN FFF EEE RRR MMM EEE DDD AAA DDD EEE SSS 
PPP AAA RRR AAA SSS III TTT AAA RRR III AAA SSS EEE NNN AAA NNN III MMM AAA LLL EEE SSS 
DDD OOO MMM ÉÉÉ SSS TTT III CCC OOO SSS 
A la memoria de 
José Luis Domínguez Alpizar y Víctor Vázquez Prats 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Epidemiología de enfermedades parasitarias en 
animales domésticos 
 
Primera edición, 02 de febrero de 2011 
 
ISBN:978-607-00-4015-3 
 
 “prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin 
la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales” 
 
 
Impreso y hecho en México. 
A la memoria de: 
José Luis Domínguez Alpizar y Víctor Vázquez Prats 
 
Diseño de portada y diseño editoral: Juan Antonio Figueroa Castillo 
 
E d i t o r e s 
Héctor Quiroz Romero 
Profesor Emérito. Departamento de Parasitología, FMVZ-UNAM. 
México D.F. 
 
Juan Antonio Figueroa Castillo 
Técnico Académico. Departamento de Parasitología, FMVZ-UNAM. 
México D.F. 
 
Froylán Ibarra Velarde 
Jefe del Departamento de Parasitología, FMVZ-UNAM. México D.F. 
 
María Eugenia López Arellano 
Investigadora. Unidad de Helmintología, CENID-PAVET, INIFAP. 
Jiutepec, Morelos. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 i 
 
Instituciones y autores colaboradores por orden alfabético 
Institución Autores colaboradores 
Centro de Investigaciones sobre Enfermedades 
Infecciosas. Instituto Nacional de Salud Pública. 
Av. Universidad 655. Cuernavaca, Morelos. CP 
62100. 
Lilia Chihu Amparán 
Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en 
Parasitología Veterinaria, INIFAP. Apdo. Postal 
206, CIVAC, Morelos, 62550 
 
Carlos Ramón Bautista Garfias 
Edmundo Enrique Rojas Ramírez 
Enrique Liébano Hernández 
Jesús Francisco Preciado de la Torre 
Ma. Eugenia López Arellano 
Manuel Fernández Ruvalcaba 
Miguel Ángel García Ortiz 
Pedro Mendoza de Gives 
 Rodrigo Rosario Cruz 
Sergio D. Rodríguez Camarillo 
Comisión México Americana para la Erradicación 
del Gusano Barrenador del Ganado (COME 
XA) Km. 2 carretera a la angostura Chiapa de 
Corzo, Chiapas. 
Alejandro Saúl Parra Carretero 
Francisco Javier Rojas Castro 
Gustavo A. Rodríguez H. 
Luis Alberto Alvarez Paredes 
Departamento de Ciencias Agronómicas y 
Veterinarias, Instituto Tecnológico de Sonora, Cd. 
Obregón, Sonora 
Javier Munguía Xóchihua 
Departamento de Ectoparásitos y Dípteros. Centro 
Nacional de Servicios de Constatación en Salud 
Animal. Carr. Fed. Cuernavaca-Cuautla No. 8534 
CP 62550. 
Dinorah Chihu Amparán 
Facultad de Ciencias Naturales. Universidad 
Autónoma de Querétaro 
Germinal Jorge Cantó Alarcón 
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. 
Universidad Autónoma de Tamaulipas. Km 5 
carretera Victoria-Mante. Cd. Victoria, Tam., 
México. CP 87000 
Consuelo Almazán García 
Lorena Torres Rodríguez 
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. 
Universidad Autónoma de Yucatán. Km. 15.5 
carretera Mérida-Xmatkuil. CP. 97100. Mérida, 
Yucatán, México. 
Aremy Anahí Guemez Ceballos 
Genny Trinidad Ramírez Cruz 
José Alberto Rosado Aguilar 
Luis Carlos Pérez Cogollo 
Melina Maribel Ojeda Chi 
Roger Iván Rodríguez Vivas 
 
 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
ii 
 
 
 
Institución Autores colaboradores 
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, 
Universidad Nacional Autónoma de México, Av. 
Universidad 3000, cp 04510, México D.F. 
 
Alejandro Besné Mérida 
Carlos Julio Jaramillo Arango 
Cristina Guerrero Molina 
Elizabeth Morales Salinas 
Evangelina Romero Callejas 
Froylán Ibarra Velarde 
Graciela Guadalupe Tapia Pérez 
Gustavo Ulises Rodríguez Prado 
Héctor Quiroz Romero 
 Irene Cruz Mendoza 
Jimena Otero Negrete 
José Juan Martínez Maya 
Juan Antonio Figueroa Castillo 
Julio García Hernández 
Karina Hernández Guzmán 
María Teresa Quintero Martínez 
Perla María del Carmen AcevedoRamírez 
Yazmín Alcalá Canto 
Yolanda Vera Montenegro 
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de 
Monterrey, Campus Querétaro 
Sonia Vázquez Flores 
Universidad Autónoma de Baja California. Luis Tinoco Gracia 
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad 
Xochimilco, Posgrado en Ciencias Biológicas, 
Calzada del hueso 1100, México D.F. C.P. 04960. 
 
 Delia Inés Domínguez García 
 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 iii 
 
Prologo 
 
Este libro está dedicado a la memoria de nuestros amigos: José 
Luís Domínguez Alpizar y Víctor Manuel Vázquez Prats. 
Un grupo de colegas dedicados a la enseñanza y a la investigación 
de la parasitología veterinaria, consternados por la prematura muerte 
de nuestros compañeros José Luís Domínguez Alpizar, profesor de 
tiempo completo de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de 
la Universidad Autónoma del Estado de Yucatán y Víctor Vázquez Prats, 
investigador de tiempo completo, del Centro Nacional de Investigaciones 
en Parasitología Veterinaria (INIFAP), decidimos en el 2008, realizar un 
homenaje póstumo a través de la elaboración de un libro sobre 
Epidemiología de enfermedades parasitarias. 
 Se decidió invitar a profesionales dedicados a la parasitología 
veterinaria, quienes laboran principalmente en Escuelas o Facultades de 
Medicina Veterinaria y Zootecnia, en diferentes universidades del país, 
así como en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas Forestales 
y Pecuarias. La idea fue acogida con entusiasmo primeramente por 
cuatro colegas: el suscrito y Osvaldo Froylán Ibarra Velarde del 
Departamento de Parasitología de la Facultad de Medicina Veterinaria y 
Zootecnia de la UNAM y María Eugenia López Arellano y Carlos Vega y 
Murguía investigadores del INIFAP. 
 Se hizo un plan de trabajo, para lo cual a través de comunicación 
directa y por escrito, se fue conformando un índice con casi todos los 
temas de interés en rumiantes, se indicaron las normas a los autores. 
Algunos respondieron rápidamente, sin embargo, otros lo hicieron más 
tarde, no obstante, la gran mayoría entregaron sus trabajos. La edición 
estuvo a cargo de Juan Antonio Figueroa Castillo, académico de la 
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, quien con entusiasmo y 
dedicación fue integrando y ordenando los capítulos. 
La idea inicial fue incluir únicamente temas en rumiantes, sin 
embargo, dado el interés de participar de otros amigos, con temas en 
otras especies, decidimos incluirlos, esperando que esta primera edición 
electrónica se continúe en una serie de publicaciones que abarquen la 
epidemiología de la parasitología veterinaria. 
En virtud de que para el mes de octubre de 2009, se llevaría a 
cabo el VIII Congreso Nacional de Parasitología Veterinaria, en la ciudad 
de Mérida, Yucatán, se le propuso al Dr. Roger Iván Rodríguez Vivas, 
presidente de la Asociación Mexicana de Parasitólogos Veterinarios, que 
se realizara una ceremonia en dicho congreso, en la que se hiciera la 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
iv 
 
presentación del mencionado libro, situación que aceptó con mucho 
gusto. 
Deseo manifestar mi agradecimiento a todos los participantes, 
quienes con dedicación y trabajo adicional lograron terminar y entregar 
sus escritos, los cuales aparecen en este modesto volumen, como una 
aportación de nuestra especialidadal conocimiento de la epidemiología 
veterinaria en México. 
 
Héctor Quiroz Romero 
Profesor emérito - UNAM 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 v 
 
Dr. José Luis Domínguez Alpizar 
(1948-2007) 
In Memoriam 
Nació en la ciudad de Mérida, Yucatán, México 
el 19 de abril de 1948. Egresó de la Facultad de 
Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Inició 
su actividad profesional en la misma Facultad y en el 
Instituto Nacional de Investigaciones Pecuarias en el 
estado de México. En 1977 ingresó como académico a la 
FMVZ-UADY y en el año de 1982 fundó el 
Departamento de Parasitología. En 1991 finalizó sus 
estudios de Doctorado en Parasitología Veterinaria en la Universidad de Brno, de 
la entonces Checoslovaquia. En 2004 realizó una estancia sabática en la Facultad de 
Veterinaria de la Universidad de Extremadura, Cáceres en España. Formó a un 
gran número de estudiantes a nivel licenciatura y posgrado. Durante su destacada 
trayectoria como académico e investigador publicó más de 60 artículos en revistas 
arbitradas, fue autor de un libro sobre Técnicas de Diagnóstico en Parasitología 
Veterinaria y de numerosos capítulos de libros y artículos de difusión. Esta gran 
productividad le permitió ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores del 
CONACYT, México. Como investigador se caracterizó por sus ideas innovadoras y 
de vanguardia, tanto de conocimientos básicos como aplicados. Amaba su trabajo 
con todo tipo de animales (animales productivos, de compañía y silvestres) y fue 
siempre un gran promotor del bienestar animal. Fue impulsor de la Medicina 
Veterinaria y en especial de la Parasitología Veterinaria en el trópico Mexicano, por 
lo que contó con un reconocido liderazgo local, regional, nacional e internacional. 
Dicho liderazgo se materializó en diversos proyectos de investigación financiados 
a nivel nacional e internacional. Fue miembro fundador de la Asociación Mexicana 
de Parasitología Veterinaria en México. Asimismo, fue organizador de varios 
congresos y reuniones de investigación a nivel nacional e internacional. Como 
persona se caracterizó por ser un hombre alegre, sociable, con don de gente, muy 
activo y defensor de sus ideas. Su fructífera trayectoria académica-científica sirvió 
de cimiento para la formación de numerosos investigadores en Parasitología 
Veterinaria en México que siempre recordarán con cariño su gran ingenio y trato 
humano. Siempre será recordado con afecto por las personas que gozaron de su 
amistad y cariño. 
Descanse en Paz. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
vi 
 
Víctor Manuel Vázquez Prats 
(1951 – 2007) 
In Memoriam 
Nació en la Colonia Juárez 
de la Ciudad de México el 5 de 
Febrero de 1951. Realizó sus 
estudios profesionales en la 
Facultad de Medicina Veterinaria y 
Zootecnia de la Universidad 
Nacional Autónoma de México, 
durante los años de 1971 a 1975, 
presentó su examen profesional el 
día 3 de Febrero de 1978, con la 
tesis “Evaluación de la efectividad 
del levamizol contra nematodos 
gastroentéricos y pulmonares en 
bovinos”. Más tarde continuó con 
sus estudios de Posgrado, en la 
misma institución obteniendo el grado de Maestro en Ciencias Veterinarias el 30 de 
Agosto de 1985, con la tesis “Aspectos Epizootiológicos de las Verminosis 
Gastroentéricas en Ovinos en Clima A(f)c”. su formación profesional se 
complementó con múltiples cursos de actualización, particularmente en el área de 
informática y sistemas. 
Su carrera de investigador se inició en el antiguo Instituto Nacional de 
Investigaciones Pecuarias (INIP) de la Secretaría de Agricultura y Ganadería 
ubicado en Palo Alto, D. F. En el Departamento de Parasitología; desde el 1º de 
julio de 1975 hasta la fecha, lo que significa que trabajó para el Instituto 
ininterrumpidamente durante mas de 32 años. 
En la Institución fue integrante de diversos comités, como el Comité de 
Evaluación de Desarrollo Científico del cual fue Presidente, también fue miembro 
durante varios años del Comité de Evaluación y Auditaje del CENID-PAVET. 
Desde el año de 1976 participó activamente en la Asociación Mexicana de 
Parasitólogos Veterinarios A.C. de la cual fue Secretario y Tesorero por varios 
períodos. 
En el año de 1986 fue reconocido como miembro del Sistema Nacional de 
Investigadores como Investigador Nacional Nivel I distinción que mantuvo hasta 
la fecha, es decir durante mas de 20 años. En el 2002 ingresó a la Academia 
Veterinaria Mexicana. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 vii 
 
Fue invitado como instructor en eventos internacionales de capacitación 
auspiciados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la 
Alimentación (FAO). Participó también como árbitro de nuestra revista Técnica 
Pecuaria en México durante muchos años. 
En su trabajo se distinguió por ser un investigador que portó siempre 
orgullosamente “la camiseta” del Instituto, además mostrarse permanentemente 
animoso, activo, amistoso siempre dispuesto a ayudar y con la sonrisa a flor de 
piel. Dedicó mucho tiempo a la formación de nuevos investigadores dirigiendo 
gran cantidad de tesis de Licenciatura y Maestría e inclusive participando en los 
Comités Tutorales de alumnos de Doctorado. 
Ferviente generador de información, supo realizar los trabajos en el campo 
que le permitieran interpretar mejor el comportamiento y la epidemiología de las 
enfermedades causadas por Helmintos parásitos. Conocimiento que más tarde 
convirtió en bases de datos y que junto con otros colegas, transformó en el único 
atlas interactivo acerca de las Nematodosis Gastroentéricas de los Rumiantes en 
México. 
Su trayectoria profesional lo llevó a publicar gran cantidad de documentos, 
tales como 35 artículos científicos 70 resúmenes en Congresos Nacionales e 
Internacionales, dirigió 10 tesis de Licenciatura y 10 de maestría, más de 20 
capítulos en libros especializados además de varios folletos técnicos así como, 
junto con otros investigadores del área de Helmintos del CENID-PAVET publicó 
un Manual de Diagnóstico y Control de los Nematodos Gastrointestinales de los 
Rumiantes en México. 
Participó activamente como parte del comité nacional de la Reunión 
Nacional de Investigación Pecuaria y particularmente colaboró en la Coordinación 
del Tianguis Tecnológico. 
Víctor llevó una vida de valores, anteponiéndolos a muchas condiciones, 
hombre de familia y amigo de todos. Sus compañeros y amigos, se honran en 
rendir este pequeño y justo homenaje, a quien participo e influyó en la vida de 
cada uno de nosotros. 
Descanse en Paz. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
viii 
 
CONTENIDO 
 
Protozoarios 
CAPÍTULO 1. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE GIARDIOSIS EN BOVINOS..................................................................... 1 
CAPÍTULO 2. TRICOMONOSIS BOVINA ............................................................................................................................ 11 
CAPÍTULO 3. CRIPTOSPORIDIOSIS EN BOVINOS ........................................................................................................... 20 
CAPÍTULO 4. EPIDEMIOLOGÍA, DIAGNÓSTICO Y CONTROL DE LA COCCIDIOSIS BOVINA ......................................... 52 
CAPÍTULO 5. COCCIDIOSIS CAPRINA .............................................................................................................................. 67 
CAPÍTULO 6. TOXOPLASMOSIS EN RUMIANTES ............................................................................................................ 82 
CAPÍTULO 7. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE NEOSPOROSIS EN BOVINOS .............................................................88 
CAPÍTULO 8. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE LA ANAPLASMOSIS BOVINA. ............................................................ 119 
 
Helmintos 
CAPÍTULO 9. EPIDEMIOLOGÍA DE LA FASCIOLOSIS ANIMAL Y HUMANA ................................................................... 137 
CAPÍTULO 10. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE LOS HUESPEDES INTERMEDIARIOS DE FASCIOLA HEPATICA .. 173 
CAPÍTULO 11. DICROCELIOSIS....................................................................................................................................... 208 
CAPÍTULO 12. NUEVA GENERACIÓN DE VACUNAS CONTRA LA FASCIOLOSIS ........................................................ 215 
CAPÍTULO 13. CESTODOSIS POR MONIEZIA, THYSANOSOMA Y LA LARVA DE TAENIA HYDATIGENA EN 
RUMIANTES ...................................................................................................................................................... 224 
CAPÍTULO 14. EPIDEMIOLOGÍA DE LA EQUINOCOCOSIS HIDATIDOSIS ..................................................................... 235 
CAPÍTULO 15. TENIOSIS/CISTICERCOSIS POR TAENIA SAGINATA ............................................................................ 248 
CAPITULO 16. ECOLOGÍA DE LARVAS DE NEMATODOS GASTROINTESTINALES DE BOVINOS, OVINOS Y 
CAPRINOS ......................................................................................................................................................... 254 
CAPÍTULO 17. MECANISMOS DE LA RESPUESTA INMUNE CONTRA NEMATODOS PARÁSITOS DE RUMIANTES .. 273 
CAPÍTULO 18. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE NEMATODOS GASTROINTESTINALES EN BOVINO CON ÉNFASIS 
EN MÉXICO ....................................................................................................................................................... 288 
CAPÍTULO 19. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE NEMATODOS GASTROINTESTINALES EN OVINOS EN CLIMA 
TEMPLADO ........................................................................................................................................................ 327 
CAPÍTULO 20. HONGOS QUE CAPTURAN, MATAN Y SE ALIMENTAN DE NEMATODOS PARÁSITOS DEL GANADO 345 
CAPÍTULO 21. LOS HONGOS NEMATÓFAGOS COMO CONTROL BIOLÓGICO CONTRA NEMATODOS 
GASTROINTESTINALES DE RUMIANTES ........................................................................................................ 354 
CAPÍTULO 22. EPIDEMIOLOGÍA DE LA MUELERIOSIS .................................................................................................. 367 
CAPÍTULO 23. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE LA DICTIOCAULOSIS BOVINA ......................................................... 383 
CAPÍTULO 24. EPIDEMIOLOGIA DE LA MAMMOMONOGAMOSIS ................................................................................. 389 
 
Artrópodos 
CAPÍTULO 25. EPIDEMIOLOGÍA DE PHTHIRAPTEROS (PIOJOS) EN RUMIANTES ...................................................... 396 
CAPÍTULO 26. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE COCHLIOMYIA HOMINIVORAX (COQUEREL) GUSANO 
BARRENADOR DEL GANADO DEL NUEVO MUNDO ....................................................................................... 403 
CAPÍTULO 27. EPIDEMIOLOGIA Y CONTROL DE LA DERMATOBIOSIS EN GANADO BOVINO ................................... 417 
CAPÍTULO 28. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE OESTROSIS EN OVINOS Y CAPRINOS .......................................... 425 
CAPÍTULO 29. HIPODERMOSIS ....................................................................................................................................... 433 
CAPÍTULO 30. EPIDEMIOLOGÍA DE LA INFESTACIÓN POR MOSCAS HAEMATOBIA IRRITANS ................................ 437 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 ix 
 
CAPÍTULO 31. EL PEQUEÑO ESCARABAJO DE LA COLMENA AETHINA TUMIDA MURRAY 
(COLEOPTERA:NITIDULIDAE) BIOLOGÍA Y CONTROL ................................................................................... 455 
CAPÍTULO 32. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE OTOBIUS MEGNINI EN RUMIANTES ............................................... 471 
CAPÍTULO 33. EPIDEMIOLOGÍA Y CONTROL DE RHIPICEPHALUS (BOOPHILUS) MICROPLUS EN MÉXICO ............ 477 
CAPÍTULO 34. CONTROL INMUNOLÓGICO DE GARRAPATAS EN BOVINOS ............................................................... 505 
CAPÍTULO 35. CONTROL BIOLÓGICO DE GARRAPATAS .............................................................................................. 518 
CAPÍTULO 36. BOOPHILUS MICROPLUS: EVOLUCIÓN Y ADAPTACIÓN A LA RESISTENCIA A LOS IXODICIDAS ..... 545 
CAPÍTULO 37. MANEJO DE LA RESISTENCIA A ACARICIDAS EN RHIPICEPHALUS (BOOPHILUS) MICROPLUS CON 
LA ESTRATEGIA ALTA DOSIS-REFUGIO ......................................................................................................... 560 
CAPÍTULO 38. ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR GARRAPATAS (RHIPICEPHALUS SANGUINEUS) EN PERROS 
DE MEXICALI, BAJA CALIFORNIA, MÉXICO ..................................................................................................... 577 
CAPÍTULO 39. ÁCAROS PRODUCTORES DE PADECIMIENTOS EN RUMIANTES DOMÉSTICOS ................................ 632 
CAPÍTULO 40. EPIDEMIOLOGIA Y CONTROL DE LA LINGUATULOSIS BOVINA ........................................................... 637 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
x 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El contenido de cada capítulo 
es responsabilidad de sus autores
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 1 
 
 
Capítulo 1. Epidemiología y control de 
giardiosis en bovinos 
JIMENA OTERO NEGRETE 
Departamento de Parasitología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad 
Nacional Autónoma de México, Av. Universidad 3000, cp 04510, México D.F. 
 
Resumen 
Definición 
Agente etiológico 
Ciclo biológico 
Fuente de infección y transmisión 
Distribución geográfica y presentación 
Importancia como zoonosis 
Huésped o huéspedes y sus factores de riesgo 
Hábitat 
Diagnóstico 
Tratamiento 
Resistencia del huésped 
Impacto económico 
Prevalencia 
Control y profilaxis 
Resistencia a antiparasitarios 
Bibliografía 
 
Resumen 
El primer caso de giardiosis en ganado fue reportado por Fantham 
en 1921. Los organismos del género Giardia son de evolución temprana, 
y se caracterizan por ser parásitos de vertebrados, incluyendo al 
hombre. Después de un período prepatente de 8 días, los animales 
infectados pueden excretar quistes durante un máximo 112 días; los 
trofozoítos han sido detectados en el duodeno y yeyuno de los pacientes 
infectados. El género Giardia ha sido reconocido como un importante 
enteropatógeno que causa mala absorción en varias especies de 
animales domésticos, e incluso en humanos. Desafortunadamente sus 
trofozoítos y quistes son morfológicamente indistinguibles por lo que no 
se conoce bien qué genotipos son los causantes de algunos brotes de 
gastroenteritis por contaminación de agua. 
Últimamente, se han llevado a cabo gran cantidad de 
investigaciones para determinar la prevalencia de este protozoario con 
base en estudios moleculares y detectar los genotipos que se presentan 
en rumiantes domésticos. 
Definición 
La giardiosis es una enfermedad parasitaria producida por un 
protozoario llamado Giardia intestinalis, afecta principalmente a 
animales en edades tempranas ya sean domésticos, de producción o 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
2 
 
silvestres; altera el funcionamiento del intestino delgado, donde produce 
mala absorción de los nutrientes, provocando así que los animales no 
puedan tener una adecuada conversión alimenticiae, incluso, que estén 
propensos a infecciones bacterianas secundarias; a veces también 
provoca la muerte. G. intestinalis puede presentarse también en 
animales adultos, pero es muy raro que produzca signos. Sin embargo 
estos se vuelven una fuente de infección para los más jóvenes e incluso 
de contaminación para el medio ambiente. 
Agente etiológico 
G. intestinalis (sinonimias G. duodenalis, G. lamblia) es un 
parásito que presenta dos formas: la trófica o trofozoíto que mide de 
12-17x7-10 µm donde es un parásito flagelado, piriforme, con dos 
núcleos, 8 flagelos y un disco suctor en la parte ventral (figs. 1 y 2), 
aparato de Golgi primitivo que se observa en el proceso de 
enquistamiento, hidrogenosomas y peroxisomas, y la forma de quiste 
que es la forma de resistencia: éste es ovalado o redondeado, con 
dimensiones de 9-13x 7-9 µm, con cuatro núcleos en su interior (figs.1 
y 3). Produce su energía por glucólisis anaeróbica (Becerril y Romero, 
2004; Cordero del Campillo y Rojo, 1999; Green, 1990; Adam 2001). El 
género Giardia comprende 3 especies válidas descritas por Filice (1952): 
Giardia muris, que se encuentra en roedores y aves; G. agilis, en 
anfibios; y G. duodenalis, es parásito de una gran cantidad de 
mamíferos, incluido el hombre. Dentro de este grupo morfológico están 
incluidas las antiguas especies: G. canis descrita por Hegner en 1922, 
que afecta a los cánidos; y G. cati descrita por Deschiens en 1925 que 
afecta a los felinos (Citados por Levine, 1973). Ambas especies se 
encuentran incluidas dentro del grupo de G. duodenalis Davaine, 1875 
(sinonimia G. intestinales, G. lamblia) (Alonso, 1999; Becerril y Romero, 
2004). 
 
 
 
 
Figura 1. Esquema que representa la forma 
de trofozoíto y de quiste. Proporcionado por 
la Dra. Martha Ponce Macotela del INP 
Trofozoíto Quiste 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 3 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Figura 4. Foto de quiste tomado 
en microscopio óptico a 100X. 
Original Jimena Otero Negrete 
Figura 2. Foto de trofozoítos 
tomado en microscopio óptico 
a 40X. Proporcionada por la 
Dra. Ponce Macotelo del INP 
Figura 3. Trofozoitos de Giardia 
duodenalis. En cultivo TYI-S33. 
Original Jimena Otero Negrete 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
4 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ciclo biológico 
G. intestinalis es un parásito de ciclo directo, en su forma trófica 
se encuentra adherido a la mucosa intestinal. A medida que se 
desprende, se divide activamente por fisión binaria, y es arrastrado a 
lugares más distales del tubo digestivo. Es expulsado al medio externo 
con la materia fecal, es la forma de resistencia, diseminación y 
transmisión. Cuando un nuevo huésped lo ingiere se inicia el proceso de 
desenquistamiento en el estómago a través de los jugos gástricos. El 
ciclo se completa desde 8 horas hasta 5 días (fig. 6). Los quistes son la 
principal fuente de diseminación (Alonso de Vega, 1999; Green, 1990; 
Adam 2001; Thompson, 2004; Lane y Lloyd, 2002). 
Fuente de infección y transmisión 
El mecanismo de transmisión es el fecalismo por medio de quistes 
de Giardia. Los animales enfermos y los portadores asintomáticos, 
eliminadores de quistes, son la fuente de infección más importante, ya 
que contaminan el entorno, alimentos y agua (Alonso de Vega, 1999). 
Un importante aspecto de la giardiosis son las moscas que pueden 
actuar como vectores de éste protozoario, se han recuperado quistes 
viables del exoesqueleto y del intestino de las moscas del género 
Muscidae spp, las cuales pueden viajar hasta 20 millas dirigiéndose a 
lugares poco sanitarios como los estercoleros (Szostakowska y col., 
2004). 
Figura 5. Quistes de Giardia 
duodenalis teñidos con lugol 
concentrados por la técnica de 
Sheater. Proporcionada por la Dra. 
Martha Ponce Macotela del INP. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 5 
 
 
 
 
Distribución geográfica y presentación 
La giardiosis es la enfermedad provocada por un protozoario 
intestinal que está más ampliamente distribuida. No sólo se ha 
diagnosticado en países en desarrollo, sino también en países 
desarrollados, donde tienen buena higiene, reportándose como una 
enfermedad reemergente. Se presenta principalmente en brotes por 
consumo de agua o alimentos contaminados con quistes del parásito 
(Sulaiman y col., 2004). El parásito se encuentra tanto en humanos 
como en animales domésticos. El primer caso en ganado fue reportado 
por Fantham en 1921; desde entonces se han hecho varios estudios 
sobre la incidencia de este parásito en ganado (Ruest y col., 1997). 
 
Figura 4 Ciclo biológico de G. intestinalis. Esquema proporcionado por la 
Dra. Ponce Macotelo del INP 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
6 
 
Importancia como zoonosis 
No debe olvidarse el carácter zoonótico de la enfermedad, rebatido 
en unos casos pero demostrado en otros (Alonso y Vega, 1999). Debido 
a que los trofozoítos y los quistes de Giardia encontrados en el hombre y 
otros mamíferos son morfológicamente indistinguibles. Se han utilizado 
diversas estrategias en un intento por caracterizarlas y entender su 
epidemiología. Mediante la amplificación de genes que codifican 
proteínas variables de superficie, el gen del glutamato deshidrogenasa 
(gdh) y los polimorfismos de los fragmentos de restricción, se han 
descrito varios grupos genéticos: ensamble A con los subtipos A-I ( 
encontrado en el hombre y animales) y A-II (encontrados en el 
hombre); ensamble B (en el hombre y animales silvestres como 
chinchillas, ratas y castores); y ensamble Livestock/E (en borregos, 
vacas y caballos entre otros); ensamble C y D que se encuentran 
solamente en caninos; ensamble F que se encuentra en gatos; ensamble 
G que lo encontramos en ratas; y ensamble musarañas que se 
encuentra en roedores silvestres (Becerril y cols 2004; Lane y Lloyd, 
2002; Van Keulen y col., 2002). 
El ensamble E se ha detectado en bovinos, ovinos y caprinos, no 
hay datos que evidencien su potencial zoonótico (Aloisio y col., 2006; 
Castro-Hermida y col., 2007). 
Pero si los animales presentan el ensamble A, se convierten en 
reservorios de Giardia que después pueden infectar a humanos (Trout y 
col., 2006). 
Huésped o huéspedes y sus factores de riesgo 
Los animales comprendidos entre 1 y 8 meses de edad, son los 
más receptivos a la infección por Giardia spp, independientemente de la 
raza y el sexo. En general, si el estado sanitario y nutricional es bueno, 
previene en cierta medida la aparición del proceso. De igual forma, la 
situación inmunológica, si se encuentra comprometida por situaciones 
de estrés, procesos patológicos o carenciales, favorece el asentamiento 
del parásito y su posterior desarrollo (Alonso de Vega, 1999). Los 
rumiantes adultos son generalmente refractarios a las infecciones por 
Giardia spp dada la respuesta inmune que producen, pero estos 
animales pueden ser una fuente del parásito, especialmente en el 
período después del parto (Castro-Hermida y col., 2007). 
Hábitat 
La humedad y temperatura del medio, la higiene de los locales y el 
manejo de los animales son factores que influyen en la presentación del 
proceso. Por la poca especificidad de Giardia spp, la presencia de otros 
hospedadores como roedores, diversos mamíferos, animales 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 7 
 
incontrolados, etc., pueden contaminar el medio y posteriormente 
desencadenar el proceso en los carnívoros,perros y gatos (Alonso de 
Vega, 1999). 
Diagnóstico 
Debido a que el diagnóstico clínico es difícil, se indican los estudios 
coprológicos cualitativos de concentración: flotación (sulfato de zinc al 
33%, o el sulfato de magnesio) así como los métodos bifásicos o 
sedimentación (formol-éter). Si los estudios coprológicos son negativos 
se puede realizar sondeo o aspirado duodenal con biopsia (Alonso de 
Vega, 1999; Van Keulen y col.; 2002 Becerril, 2004). 
Tratamiento 
En la medicina de rumiantes se utiliza con buenos resultados el 
albendazol y mebendazol ya que además se tiene el efecto 
antihelmíntico. Sin embargo, en otras especies también se han usado 
fármacos como: la quinacrina (Alonso de Vega, 1999; Becerril, 2004; 
Matsubayasi y col., 2005), el metronidazol, y el febendazol. Todos los 
productos pueden dar origen a resistencias y a efectos secundarios 
desde vómito hasta efectos teratogénicos, por lo que es necesario 
recurrir a terapias alternativas (Alonso de Vega, 1999; Matsubayasi y 
col., 2005). En México un grupo de investigadores han trabajado con 
información básica sobre los requerimientos estructurales de los 
fármacos antiprotozoarios, y sintetizaron algunos derivados del 
benzimidazol, los cuales tienen diferentes modos de acción en la 
tubulina del parásito (Navarrete-Vázquez y col., 2001; 2003; Valdez y 
col., 2002). 
Resistencia del huésped 
Giardia presenta los llamados antígenos de superficie, formados 
por proteínas de superficie, las cuales hacen reaccionar al sistema 
inmune del huésped. Las células T son las primeras en controlar la fase 
aguda de la infección, las células cebadas también son importantes en 
controlar la infección, las vellosidades intestinales y los macrófagos van 
a producir óxido nitroso el cual, se piensa, tiene cierto efecto 
antigiardiásico. La mucina intestinal reduce la adhesión de los 
trofozoítos a la mucosa intestinal. La flora intestinal es otro factor que 
interfiere con la proliferación de los trofozoítos dentro del intestino 
(Muller y col., 2005). 
Impacto económico 
La infección por Giardia ha sido asociada con pérdidas económicas, 
dada la diarrea y la mala conversión alimenticia que presentan los 
animales, también por la baja de producción de leche, por la muerte de 
estos antes de tiempo o la producción de canales de un peso menor al 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
8 
 
esperado. La edad de los animales es uno de los factores de riesgo más 
importantes, ya que los jóvenes son más susceptibles que los adultos, 
sin embargo los animales adultos pueden ser una fuente de infección 
para los animales jóvenes, debido a que no presentan síntomas y el 
volumen de heces que producen (Olson y col., 1995; Castro-Hermida y 
col., 2007). 
Prevalencia 
La prevalencia de las infecciones por Giardia varía mucho entre 
países. En Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Australia, 
Checoslovaquia, Sudáfrica e India se reportan prevalencias que van del 
1% al 100% (Olson y col., 1995). 
Hay poca información de los genotipos que se presentan en el 
ganado de los Estados Unidos, sin embargo en un estudio que se llevó a 
cabo por Trout (2006), en varios estados de este país, encontró de un 
total de 571 muestras el 36% de animales positivos a Giardia, con el 
9% de los animales con el ensamble A y el 91% con el ensamble E. 
El ensamble E es el genotipo predominante en el ganado productor 
de leche o de carne en Canadá, en un porcentaje más bajo se encuentra 
el ensamble A en Canadá, Australia y Holanda (Trout y col., 2006; Trout 
y col., 2005). 
Control y profilaxis 
Desinfección recurrente de las heces y los artículos contaminados 
con ellas. Examen microscópico de las heces de las personas que 
manejan los animales y de otros contactos sospechosos, especialmente 
individuos sintomáticos. Esto se complementará con la búsqueda y la 
localización del foco de contaminación ambiental (Navarrete-Vázquez y 
col., 2003). 
El abastecimiento público de agua debe ser protegido contra la 
contaminación por materia fecal humana y animal. Se ha demostrado 
que con un sistema adecuado de sedimentación, floculación y filtración 
se pueden remover del agua partículas del tamaño de Giardia, lo que 
permitiría el uso de agua de superficie en los sistemas de distribución. 
La eliminación sanitaria de heces es otra medida importante. En 
los países en desarrollo resulta difícil prevenir la infección en los niños, 
debido a las condiciones socioeconómicas prevalentes. La enseñanza de 
higiene personal es esencial en las instituciones infantiles. Los turistas 
deben abstenerse de beber agua cruda en lugares donde se sospecha 
que ésta no ofrece garantías de higiene. Por su contacto tan cercano con 
los niños, es aconsejable tratar a perros y gatos que tengan giardiasis 
(Valdéz y col., 2002). 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 9 
 
Resistencia a antiparasitarios 
Se han hecho estudios in vitro para ver si Giardia produce 
resistencia a los fármacos, y efectivamente todos los productos pueden 
dar origen a resistencias. Aunado a esto, los fármacos comerciales en 
grandes dosis pueden provocar reacciones adversas en los pacientes, 
por lo que es necesario recurrir a terapias alternativas como extractos 
de plantas (Bernal-Redondo, 2004). 
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EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 11 
 
Capítulo 2. Tricomonosis bovina 
MIGUEL ÁNGEL QUIROZ MARTÍNEZ 
Departamento de Producción Animal: Rumiantes. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, 
Universidad Nacional Autónoma de México, Av. Universidad 3000, cp 04510, México D.F. 
 
Resumen 
Definición de la enfermedad 
Agente etiológico 
Ciclo epidemiológico 
Fuente de infección y transmisión 
Patogenia 
Inmunidad 
 
Signos y lesiones 
Diagnóstico 
Diagnóstico diferencial 
Tratamiento 
Prevención y control 
Bibliografía 
Resumen 
La tricomonosis es una enfermedad venérea ocasionada por el 
protozoario Tritrichomonas foetus, cuya distribución es mundial y que 
ocasiona abortos, sobre todo en el primer tercio de gestación, piometra 
e infertilidad en bovinos. La transmisión ocurre durante el coito, 
generalmente de los toros que se consideran portadores asintomáticos, 
hacia las hembras. El diagnóstico se realiza por la identificación del 
agente a partir de un raspado prepucial. El tratamiento en machos es 
difícil, por lo cual muchas veces es mejor eliminar a los toros positivos, 
mientras que en las hembras, en las cuales es una infección temporal, 
dejar pasar tres celos es suficiente para que se elimine al agente 
infeccioso. La vacunación provee una protección limitada a las hembras. 
Definición de la enfermedad 
Enfermedad venérea, de gran importancia en hatos donde se usa 
la monta natural, ocasionada por un parásito protozoario llamado 
Tritrichomonas foetus, que causa muerte embrionaria temprana, 
abortos, piometra e infertilidad en el ganado bovino (Bos taurus y Bos 
indicus). 
Agente etiológico 
Tritrichomonas foetus es un protozoario alargado que mide de 8 a 
18 µm de largo y de 4 a 9 µm de ancho. Tiene forma de pera y presenta 
cuatro flagelos (tres anteriores y uno posterior), además a lo largo del 
cuerpo tiene una membrana doble o membrana ondulante, llamada 
hidrogenosoma, que le permite vivir en condiciones de microaerobiosis y 
anaerobiosis. El parásito se reproduce por fisión binaria longitudinal, no 
tiene reproducción sexual y no sobrevive mucho tiempo fuera del 
huésped. Es sensible a la desecación y a la luz ultravioleta. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
12 
 
Ciclo epidemiológico 
La tricomonosis fue descrita por primera vez en Europa, a finales 
del siglo XX por Riedmüller. En países del primer mundo esta 
enfermedad se ha controlado mediante la inseminación artificial, el 
control sanitario del semen y la eliminación de animales infectados; en 
contraste con Latinoamérica, donde se ha mantenido vigente por la 
práctica de la monta natural, sobre todo en los sistemas extensivos. En 
México se desconoce su frecuencia y prevalencia; no es una 
enfermedad de reporte obligatorio, si bien se ha identificado en varias 
partes del país. Uno de los factores más problemáticos de la enfermedad 
es que produce grandes pérdidas económicas en el hato antes de ser 
detectada. En un hato infectado las pérdidas de las gestaciones pueden 
alcanzar hasta 50 por ciento. 
La hembra puede permanecer como portadora por un periodo de 
uno a tres meses, pero el macho es portador por más de tres años o 
incluso de por vida. 
Fuente de infección y transmisión 
La enfermedad se transmite principalmente por el coito, y en la 
gran mayoría de las ocasiones el macho infecta a la hembra, ya que a 
partir de los 4 años de edad, el protozoario se aloja en los pliegues o 
criptas peneanas, que son unas estructuras cavernosas formadas en la 
mucosa prepucial, principalmente a nivel del fórnix y alrededor del 
glande. En este sitio el parásito puede cohabitar con una bacteria 
conocida como Campylobacter fetus subespecie venerealis. Al momento 
de la cópula, la estimulación y la erección del pene favorecen que se 
abran las criptas peneanas y salgan las tricomonas, que son 
introducidas a la hembra durante la penetración. La fertilización se lleva 
a cabo a pesar de la presencia de estos parásitos. 
Ocasionalmente la transmisión puede ocurrir por la inseminación 
artificial, cuando el semen contiene tricomonas, ya que el protozoario es 
capaz de permanecer viable en el semen congelado, o cuando el 
material empleado está contaminado e incluso por usar el mismo guante 
al examinar a varias vacas por vía vaginal. Sin embargo, la práctica de 
la inseminación artificial ha reducido el riesgo de transmisión de este 
protozoario y de otras enfermedades venéreas, sobre todo si la 
inseminación se hace con semen certificado. 
No se conoce a ciencia cierta cómo se da la transmisión entre 
machos, pero se sabe que toros vírgenes pueden contagiarse si le dan 
servicio a una hembra positiva. 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 13 
 
Patogenia 
En la hembra después del coito, el protozoario invade la vagina, 
útero y oviductos, provocando inflamación y atrayendo linfocitos y 
macrófagos. T. foetus se adhiere y entra al soma de las células 
epiteliales del tracto reproductor con su flagelo posterior, con la 
adhesina Tf 190 (citotóxica) y con lecitinas, que son reconocidas por los 
receptores glicoproteícos de la membrana celular del hospedador 
El T. foetus evade al sistema inmune por medio de enzimas 
(cisteína proteinasa y fibronectinas) que lisan el epitelio celular y 
degradan a las inmunoglobulinas IgG1 e IgG2 al igual que al C3 
(componente del complemento) produciendo una inflamaciónsevera en 
la vagina y el endometrio de la vaca y provocando el aborto. 
Debe considerarse que, T. foetus puede transmitirse por semen 
congelado, por lo que antes de trabajar a un semental deben correrse 
pruebas para tener la certeza de que está libre de tricomonosis. 
Inmunidad 
La inmunidad humoral tiene pobre respuesta contra la T. foetus 
debido a su mecanismo de invasión. 
En estudios in vitro se ha observado que los anticuerpos IgA 
generalmente inmovilizan y aglutinan al parásito pero no lo aniquilan; 
los anticuerpos IgG evitan la adherencia del protozoario a la superficie 
de la mucosa además de activar el complemento para que T. foetus sea 
fagocitado por los monocitos y macrófagos (Corbeil y col. 1998; 
Hodgson y col. 1990; Burgess y McDonald 1992). En infecciones 
naturales esta respuesta inmune es tardía por lo que las pérdidas 
reproductivas no pueden prevenirse. Por otro lado, en hembras la 
inmunidad celular es adecuada en la respuesta local (en genitales, útero 
y secreciones vaginales) debido al aumento en la producción de IgA e 
IgG (IgG1 e IgG2), entre la quinta a la sexta semana pos-infección. En 
algunos casos, la T. foetus puede llegar a sobrevivir en el tracto genital 
de 90 a 190 días postinfección, razón por la que una hembra podría 
convertirse en una portadora. 
Si la hembra logra combatir la infección, las lesiones se ven 
disminuidas considerablemente, pero en un 10% de las hembras puede 
haber lesiones de tipo crónico en el oviducto que generarán infertilidad 
en los servicios futuros. En otras palabras, depende del estado 
fisiológico del bovino y la capacidad de su sistema inmune al producir 
IGg2 resistente a la degradación enzimática, que pueda combatir la 
tricomonosis de una manera exitosa. Sin embargo, esto no evita que 
pueda haber una reinfección en gestaciones subsecuentes dado que la 
inmunidad se considera de corta duración. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
14 
 
Con respecto al macho, dada la ubicación de las tricomonas en los 
pliegues o criptas peneanas, es muy difícil que se estimule una 
respuesta inmune con la subsecuente formación de inmunoglobulinas, 
razón por la que pueden persistir infectados de por vida y por la que las 
vacunas no ofrecen buenos resultados. 
Signos y lesiones 
En la hembra, uno de los primeros signos que se observa es el 
aborto, seguido por vaginitis, piometra, descargas uterinas y 
endometritis, que pueden conducir a una infertilidad de diferente 
duración. Causa muerte embrionaria e incluso abortos hasta el séptimo 
mes de gestación. Muchas de las pérdidas embrionarias se dan 
alrededor de 17 días después de la concepción. 
El protozoario se puede encontrar en los fluidos genitales hasta 
los 100 a 200 días post infección. En una gestación, si la vaca es 
infectada antes del segundo mes de gestación es muy posible que el 
becerro llegue a término. En tal caso la infección persistirá de seis a 
nueve semanas post parto. Ocasionalmente, en una vaca infectada que 
ya presenta una endometritis considerable, sobre todo entre la semana 
séptima a décima de gestación, el parásito puede causar un daño 
considerable al trofoblasto provocando la muerte del embrión y su 
posterior resorción. 
En el feto se puede encontrar bronconeumonía piogranulomatosa 
y enteritis necrótica, llegando a encontrarse ingestión e inhalación de 
meconio. Microscópicamente se ven macrófagos y células gigantes. 
El macho infectado con T. foetus es un portador asintomático, que 
no muestra afección de la calidad del semen ni la libido. El protozoario 
se localiza en las criptas peneanas en la cavidad prepucial, 
específicamente en la superficie no queratinizada del epitelio escamoso 
estratificado del glande del pene y prepucio proximal, en el área del 
fórnix y también al final de la uretra, aunque no provoca lesiones 
severas. Al inicio de la infección, microscópicamente se puede encontrar 
un incremento en los neutrófilos justo por debajo de la capa no 
queratinizada del epitelio del glande y el prepucio, seguido de un 
infiltrado de linfocitos y células plasmáticas formando nódulos linfoides. 
Puede haber una degranulación de mastocitos entre las semanas sexta 
y novena. 
Diagnóstico 
El diagnóstico se basa en la historia y los signos clínicos, así como 
en la identificación del agente, que se hace a partir de fluidos 
placentarios, contenido abomasal del feto, lavados uterinos, exudado de 
endometritis o moco vaginal. Son sospechosos hatos con historia de 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 15 
 
abortos tempranos, vacas que repiten calor y están sucias, gestaciones 
tardías, baja tasa de preñez, prolongado intervalo entre partos y ciclos 
estrales irregulares. 
 En hatos sospechosos la prueba más confiable es el cultivo a 
partir de un lavado vaginal o de un raspado prepucial. Los sementales 
que vayan a ser probados deben tener un descanso sexual de por lo 
menos 10 días. Para el examen es necesaria una muestra de esmegma, 
que puede tomarse por diferentes métodos a partir del prepucio. Uno de 
ellos consiste en realizar un lavado con masaje prepucial enérgico, 
introduciendo 200 ml de solución de fosfato buferada (PBS), poniendo 
especial atención en la zona del fórnix. Otro método consiste en hacer 
un raspado prepucial, para lo cual se pueden utilizar pipetas de 
inseminación artificial de Cassou o un raspador torneado, ya sea de 
plástico o de bronce, siendo este último la mejor opción. Para este 
método conviene exteriorizar el pene para alcanzar mejor la zona del 
fórnix con el raspador, lo cual se facilita con un bloqueo del nervio 
pudendo o bien con el uso de un tranquilizante. 
Una vez que se tiene la muestra esta debe llegar al laboratorio de 
diagnóstico en menos de cuatro horas. De otra forma habrá que 
introducirla en un medio de transporte o a un medio de cultivo. 
El éxito de la prueba depende del método utilizado, de la higiene 
al tomar la muestra y de la cantidad de tricomonas que se encuentren 
(mayor concentración de T. foetus de los 12 a los 70 días postinfección), 
por lo que en ocasiones es recomendable repetir la prueba. 
En Norteamérica y Europa existe una nueva prueba llamada 
InPouch System TF, que consta de una bolsa de plástico especial con 
dos cámaras, una inferior que contiene 3 ml de un medio de cultivo y 
otra cámara superior en donde se coloca la muestra a temperatura 
ambiente (20 a 25 °C). Después de dos o tres días la bolsa se revisa al 
microscopio a 10, 20 ó 40 aumentos y en caso de ser positiva se 
observa la motilidad, la membrana ondulante y otras características de 
la estructura del protozoario; comúnmente las tricomonas se localizan 
en la parte inferior y las esquinas de la cámara. Este método asegura la 
higiene del cultivo, pero su costo es elevado. La sensibilidad de este 
procedimiento se calcula del entre 80 y el 90% debido a los errores que 
puede haber al tomar la muestra o a las condiciones del envío. 
También puede usarse la técnica de reacción en cadena de la 
polimerasa (PCR) que es altamente sensible y es específica ya que no es 
necesario que el protozoario esté vivo para detectarlo. Además esta 
prueba permite conocer el número de T. foetus por mililitro de fluido 
prepucial y verificar que efectivamente se trate de T. foetus y no de otro 
tipo de protozoarios, que no se pueden distinguir con la observación al 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
16 
 
microscopio. La prueba de PCR es importante para confirmar el 
diagnóstico debido a que hay otras subespecies de tricomonas que 
pueden dar un falso positivo en la prueba de cultivo. Esta técnica se 
recomienda antesde descartar un semental valioso considerado 
portador. La desventaja del PCR es el costo del equipo y reactivos 
necesarios, además del conocimiento y el lugar que se requieren para 
hacerla. 
Otras técnicas diagnósticas son: cultivo en medio de transporte 
Diamond‘s, TYM (trypticase yeast extract maltose) e 
inmunohistoquímica en tejidos fijados con formol y parafinados de 
muestras de pulmón, intestino fetal, placenta o tejidos genitales de 
hembra y macho. 
Diagnóstico diferencial 
Deben considerarse todas las enfermedades que provocan una 
baja en la reproducción de hasta el 50% (abortos e infertilidad). 
Agentes etiológicos como Histophilus somni, Ureaplasma diversum, y 
Leptospira sp., (por mencionar algunos) causan signos similares. 
La campilobacteriosis es una enfermedad venérea del ganado, 
antes conocida como ―vibriosis‖, que representa el principal agente con 
el que hay que realizar el diagnóstico diferencial. Esta enfermedad es 
ocasionada por Campylobacter fetus subespecie venerealis, una bacteria 
gram negativa, muy móvil, con un solo flagelo y que se puede observar 
con el microscopio de campo obscuro, que ocasiona también infertilidad, 
muerte embrionaria y aborto. Campylobacter fetus también habita en 
las criptas peneanas, por lo que se presenta en donde hay monta 
natural. Aunque puede sobrevivir a la congelación no se disemina por 
semen congelado ya que durante su procesamiento se agregan 
antibióticos que evitan la contaminación del semen. El diagnóstico de 
este agente se hace por cultivo en medios de transporte como Cary-
blair, Amies, Weybridge y Clark‘s. 
Tratamiento 
El tratamiento en las hembras consiste en lavados uterinos con 
estreptomicina diluida en solución salina fisiológica, o bien dar un 
descanso sexual por 2 ó 3 ciclos estrales, ó 90 días, tiempo en el cual la 
mayoría de las vacas eliminan naturalmente al parásito. 
En los machos el tratamiento convencional se basa en la utilización 
de derivados de la acriflavina o tripaflavina preparados con una base 
oleosa, y administrados localmente, dando durante 10 minutos un 
masaje enérgico sobre la zona prepucial, para favorecer la apertura de 
las criptas peneanas. La manipulación del pene se facilita con un 
bloqueo al nervio pudendo o con la administración de un tranquilizante. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 17 
 
Este procedimiento debe acompañarse de la administración local de 
metronidazol o dimetridazol, a una dosis de 10 mg por kilo de peso vivo, 
durante 10 días. Estudios recientes in vitro muestran una buena 
actividad tricomonicida del mebendazol (derivado de los 
bencimidazoles), y también se puede usar el ipronidazol, para lo cual se 
recomienda un tratamiento previo de las vacas con 30,000 UI de 
penicilina por kilo de peso, durante dos días, para disminuir la población 
de micrococos que pueden destruir el anillo del ipronidazol. Después de 
30 días y antes de poner a trabajar al toro se debe volver a muestrear 
para constatar que está libre. En caso contrario se puede volver a 
intentar el tratamiento repitiendo todo el procedimiento. Se dejan pasar 
otros 30 días y se hace la valoración. Si vuelve a salir positivo se 
recomienda su desecho. 
Además de representar un gasto considerable, algunos de estos 
fármacos son capaces de generar resistencia y otro pueden ser 
cancerígenos, estando prohibido su uso en Norteamérica, por lo que 
algunos médicos no recomiendan tratar a los animales. 
Prevención y control 
Para evitar la diseminación de la tricomonosis en un hato es 
necesario muestrear en forma periódica a los sementales, siendo 
recomendable tratar o desechar a los animales positivos. También 
puede implementarse la inseminación artificial en las vacas utilizando 
semen congelado certificado libre de patógenos. 
En el caso de adquirir animales nuevos es recomendable que sean 
vírgenes para evitar que se introduzca esta infección al hato, debiendo 
considerarse que los machos menores de tres años no son portadores. 
Existen vacunas comerciales hechas con células enteras de T. 
foetus inactivada, para su uso en machos y en hembras, sin embargo, 
únicamente funcionan en las hembras, teniendo una acción limitada. De 
hecho, no evitan la enfermedad, solo mejoran el estado inmunológico 
estimulando la formación de anticuerpos IgG del bovino, de manera que 
los signos duren menos y en el mejor de los casos se pueda evitar la 
cervicitis, endometritis y placentitis o que éstas sean de presentación 
más leve. Comercialmente están disponibles una vacuna monovalente 
(contiene solo T. foetus) y una polivalente que además contiene C. fetus 
y Leptospira (Trich Guard, Trich Guard VL-5 de Laboratorios Fort 
Dodge). 
Por otro lado, se ha identificado un antígeno glicoprotéico 
superficial presente en T. foetus llamado Tf 1.17 (Hodgson y col. 1990) 
con el que se han desarrollado vacunas, que de manera experimental 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
18 
 
han logrado detener, aglutinar y evitar la adhesión celular destruyendo 
al protozoario. 
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2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
20 
 
Capítulo 3. Criptosporidiosis en bovinos 
SONIA VÁZQUEZ FLORES 
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Querétaro 
 
Resumen 
Definición 
Importancia 
Agente etiológico 
Clasificación taxonómica 
Morfología 
Huéspedes 
Ciclo biológico 
Patogenia 
 
Epidemiología 
Prevalencia 
Transmisión 
Factores de riesgo 
Distribución geográfica 
Diagnóstico 
Tratamiento 
Prevención 
Bibliografía 
Resumen 
La criptosporidiosis en bovinos es una enfermedad de amplia 
distribución geográfica, su presentación frecuentemente es subclínica en 
becerros inmunocompetentes y en bovinos adultos. Se manifiesta 
clínicamente por diarrea, deshidratación y pérdida de peso, durante el 
periodo neonatal de la vida de un becerro, con un intervalo de infección 
entre los 3 a 21 días de edad, con un pico de excreción de ooquistes de 
14 días (Santin, 2004). Se conocen hasta el momento 4 especies que 
afectan al bovino, en presentación intestinal: Cryptosporidium parvum 
(Xiao, 2009) en becerros lactantes, Cryptosporidium bovis (Fayer, 
2005), Cryptosporidium ryanae en becerros destetados (Fayer, 2008a) y 
de ciclo gástrico Cryptosporidium andersoni presentes en ganado adulto 
y este último con (Lindsay DS, 2000). Se identificó únicamente una vez 
a Cryptosporidium felis del intestino de un bovino, y se han encontrado 
otros 3 subtipos de Cryptosporidium spp. no clasificados 
genotípicamente que están presentes en bovino sin causar enfermedad 
aparente (Xiao, 2009). 
C. parvum es reconocida como la única especie que se transmite 
al humano, vía fecal-oral, por oocistos resistentes a las condiciones del 
ambiente, que han sido excretados en las heces en el estiércol, y que 
contaminan la tierra, el suelo, agua, y otras vías de infección de la 
cadena alimenticia (Slifko, 2000). 
 El periodo de incubación de Cryptosporidium parvum es entre 2 a 
7 días, con una duración de la enfermedad de 6 a 10 días. Los signos 
clínicos son diarrea moderada, acuosa, con moco y a veces estrías 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 21 
 
sanguinolentas, la deshidratación es común, y pérdida de grasa 
corporal, con baja mortalidad (Fayer, 2008b). Los tratamientos que 
existen al momento, disminuyen la excreción de oocistos sin eliminar la 
enfermedad en bovinos. Existen algunos tratamientos con cierto grado 
de eficiencia en humanos, sin embargo, no se pueden utilizar en 
animales por sus características antivirales que controlan el virus VIH 
(Fayer, 2008b). Las medidas profilácticas, inmunidad pasiva adecuada, 
buenas prácticas de higiene, y control de patógenos agregados por 
medio de prebióticos y probióticos son la mejor vía de acción hasta el 
momento (Vázquez-Flores, 2009a). 
Definición de la enfermedad 
La criptosporidiosis es causada por Cryptosporidium, un 
protozoario que puede afectar a más de 150 mamíferos, aves, reptiles y 
peces, puede transmitirse en muy variadas formas, desde la forma 
directa de humano a humano, hasta como zoonosis, e ingestión de agua 
y alimentos contaminados con oocistos (Fayer, 1986, 2008b, Xiao, 
2009). 
En 1976, C. parvum se asoció con un caso de gastroenteritis 
infantil, siendo hasta la década de los 80´s que junto con el surgimiento 
de la epidemia del SIDA se le reconoce como un patógeno oportunista, 
incorporándolo al grupo de parásitos emergentes (Meisel, 1976, Nime, 
1976). 
La presencia de parasitosis clínica o subclínica depende en gran 
medida de la inmunidad pasiva y activa de los becerros y es 
principalmente producida por C. parvum. Durante las primeras horas de 
vida, la ingestión de calostro en cantidad y calidad suficiente, la higiene 
durante el proceso de parto, la incorporación pronta del becerro recién 
nacido a un ambiente limpio y una becerrera individual, tiene un 
impacto importante en el periodo de lactancia, y este en el resto de su 
vida productiva (Guterbock, 1996). 
El primer reporte de criptosporidiosis producido por C. parvum en 
ganado bovino, fue realizado en 1971 Panciera y colaboradores, al 
detectar al parásito en cortes histológicos del yeyuno de una becerra de 
8 meses de edad que padecía diarrea crónica. Sin embargo, el papel de 
Cryptosporidium parvum como principal agente enteropatógeno en 
diarreas clínicas en becerros neonatos, no fue establecido sino hasta 
1980 por Tzipori (Panciera R.J., 1971, Tzipori, 1980). 
La presencia de C. andersoni en bovinos se describió en 1981 
durante un brote epidémico de criptosporidiosis intestinal en bovinos 
neonatos (Upton, 1985). C. ryanae no parece causar diarreas en 
bovinos en general (de Graaf, 1999). 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
22 
 
Importancia 
C. parvum es reconocida como la única especie que se transmite 
al humano, vía fecal-oral, por oocistos resistentes a las condiciones del 
ambiente, que han sido excretados en las heces, y que contaminan la 
tierra, el suelo, agua, y otras vías de infección de la cadena alimenticia 
(Slifko, 2000). 
El caso más relevante, ocurrió en 1993 en la ciudad de Milwaukee, 
donde casi la mitad de la población se infectó por criptosporidiosis que 
provenía del agua para beber, muriendo 100 personas, 50 de las cuales 
presentaban SIDA. La pérdida económica por tratamientos y pérdida de 
días de trabajo ascendió a $37 millones de dólares (MacKenzie, 1994). 
En el año 1984, se reportó que EUA presentó un estimado de 
pérdidas por 6.2 millones de dólares en becerros con criptosporidiosis 
intestinal (Alderink, 1985). 
Agente etiológico 
El género Cryptosporidium (esporoquistes ocultos)fue establecido 
por Tyzzer en 1907, tras encontrar oocistos de Cryptosporidium muris 
en las glándulas pépticas de un ratón (Mus musculus), en 1910 describe 
la estructura del oocisto y el ciclo endógeno en ratones infectados 
experimentalmente. En 1911, Léger establece la familia 
Cryptosporidiidae y al año siguiente, Tyzzer describe a un segundo 
miembro del género: Cryptosporidium parvum como un protozoario 
morfológicamente diferente de Cryptosporidium muris, establecido en el 
intestino delgado de ratones (Léger, 1911; Tyzzer, 1907, 1910, 1912). 
La criptosporidiosis en bovinos es una enfermedad de amplia 
distribución geográfica, su presentación frecuentemente es subclínica en 
becerros inmunocompetentes y en bovinos adultos. Se manifiesta 
clínicamente por diarrea, deshidratación y pérdida de peso, durante el 
periodo neonatal de la vida de un becerro, con un intervalo de infección 
entre los 3 a 21 días de edad, con un pico de excreción de 14 días 
(Santin, 2004). Se conocen hasta el momento 5 especies que afectan al 
bovino, en presentación intestinal: Cryptosporidium parvum (Xiao, 
2009) en becerros lactantes, Cryptosporidium bovis (Fayer, 2005), 
Cryptosporidium ryanae en becerros destetados (Fayer, 2008a) y 
Cryptosporidium felis (Bornay-Llinares, 1999), y Cryptosporidium 
andersoni presentes en ganado adulto y este último con de ciclo gástrico 
(Lindsay DS, 2000). Se han encontrado otros 3 tipos de 
Cryptosporidium spp. no clasificados genotípicamente que están 
presentes en bovino sin causar enfermedad aparente (Xiao, 2009). 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 23 
 
Criptosporidiosis es una zoonosis, donde el principal agente 
patógeno en el humano es C. parvum, y ocasionalmente sin causar 
enfermedad C. andersoni (Xiao, 2009). 
El periodo de incubación de Cryptosporidium parvum es entre 2 a 
7 días. En estudios experimentales por cultivo in vitro se ha demostrado 
el ciclo completo en 3 días (Current, 1984). En individuos sanos se 
demostró que una dosis de 132 oocistos ID50, producía la enfermedad 
(Dupont, 1995). 
Clasificación taxonómica 
Cryptosporidium pertenece al Reino Protozoa, Phylum 
Apicomplexa, Clase Sporozoea, subclase Coccidia, Orden Eucoccidiorida, 
suborden Eimeriorina y Familia Cryptosporidiidae (ITIS, 2009). Desde 
que se completó el genoma de Cryptosporidium en 2004 por 
Abrahamsen y colaboradores, y gracias a los numerosos estudios 
filogenéticos que se han realizado, se ha determinado que el protozoario 
carecía de mitocondria, apicoplasto, no presenta esporoquistes, ni 
cuerpos polares y que ciertas características de las fases del ciclo 
biológico, lo localizan taxonómicamente más cercano a las gregarinas o 
archigregarinas (Barta, 2006). 
Morfología 
Los oocistos de Cryptosporidium spp. se observan esféricos, 
translúcidos y refringentes al microscopio óptico. Cryptosporidium 
parvum presenta oocistos con una longitud de 4.8 a 5.6 m y de ancho 
4.2 a 4.8 m. Los oocistos de C. bovis 4.89- 4.63 m longitud y 4.8 
5.4 de ancho (Fayer, 2005). Los oocistos de C. andersoni son ovalados 
con una longitud de 6.0 a 8.1 m y ancho de 5.0 a 6.5 m. Los oocistos 
de C. ryanae 2.92–4.41 m de longitud por 2.94–3.68 m de ancho y 
ligeramente ovalados (Fayer, 2008a). Los oocistos de C. felis se 
caracterizan por ser redondos y tener una longitud de 3.2 a 5.1 m y 
ancho de 3.0 a 4.0 m (Xiao, 2004). 
Un oocisto maduro de Cryptosporidium spp. está constituido por 
una doble pared celular, con una sutura en la parte superior por donde 
eclosionan los cuatro esporozoítos desnudos, los cuales tienen un 
tamaño aproximado de 1 m, que al liberarse dejan al oocisto con el 
cuerpo residual que es una estructura esférica y opaca de 0.5 m de 
diámetro (Lindsay, 2000, Xiao, 2004). 
Un oocisto maduro contiene cuatro esporozoítos haploides, los 
cuales presentan de 2 a 3 anillos polares en la punta apical, una sola 
roptría, numerosos micronemas formados por gránulos de 15 µm 
aproximadamente ordenados en forma de cono, en los que se les 
identificaron 3 proteínas de 30, 120 y 200 kDa; presentan también 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
24 
 
cuerpos cristaloides de 45 a 60 nm de tamaño, cuerpos residuales 
(gránulos de amilopectina) y gránulos densos con proteínas de 120 a 
180 kDa (Harry, 1999, Perkins, 1992, Petry, 1999, Spano, 2000). La 
secuencia total de ADN del oocisto es de 9.1 Mb (Abrahamsen, 2004). 
Los cromosomas están numerados desde el más pequeño con el número 
I hasta el más grande VIII (Fayer, 2008b). Cada esporozoítos tiene un 
núcleo haploide con 8 cromosomas (10.1-10.4 millones de pares de 
bases totales) (Abrahamsen, 2004). Se describen el número de genes 
por cromosoma en la Tabla 1 (ApiDB/EuPathDB, 2009, Heiges, 2006). 
La pared del oocisto es rica 
en uniones disulfuro, no presenta 
microporos, se le considera un 
protista premitocondrial, conocido 
también como mitosoma o 
mitocondria arcaica, puesto que 
no presenta el genoma de las 
mitocondrias, que es el producto 
de una endosimbiosis ancestral 
donde un procariote se incorpora 
a una célula eucariótica y actúa 
como cloroplasto o mitocondria, 
en su lugar se ha identificado un 
mecanismo biosintético para 
hierro y sulfuro, donde los genes 
que la codifican han sido 
identificados como CpIscS y 
CpIscU (LaGier, 2003; Abrahamsen, 2004). 
No presenta el plástido de Apicomplexa (apicoplasto), que en caso 
de otros Apicomplexa es un organismo sin el cual no pueden invadir las 
células. Aparentemente esta ausencia del genoma del apicoplasto en el 
género Cryptosporidium indica que este emergió de una rama anterior a 
los Apicomplexa. Esto le confiere insensibilidad a los fármacos contra 
coccidias, está relacionado con la ausencia de intrones, que los separa 
filogenéticamente de Eimeria spp. y les confiere cambios en el ciclo 
biológico (Spano, 2000; Zhu, 2000; Abrahamsen, 2004; Carey, 2004). 
Los microgametos masculinos no son flagelados y no presenta enzimas 
para el ciclo de Krebs, sin embargo contiene 15 enzimas parecidas a las 
de plantas que sirven para los procesos de oxidación. La síntesis de ATP 
no está basada totalmente en la oxidación completa o cadenas 
respiratorias. Economiza ATP por el uso de pirofosfato dependiente de 
las fosfofructocinasas. Cryptosporidium metaboliza lactosa y otros 
azúcares convirtiéndolos en manitol que se almacena entre la vacuola 
parasitófora y el oocisto, por lo tanto no pasa rápidamente al lumen 
Cromosoma Núm. de genes 
1 391 
2 444 
3 443 
4 461 
5 469 
6 557 
7 570 
8 551 
Tabla 1. Número de genes por cromosoma de 
la secuencia de Cryptosporidium parvum 
aislado Iowa. (Abrahamsen, 2004; 
ApiDB/EuPathDB, 2009; Heiges, 2006). 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 25 
 
intestinal, por lo que se cree este mecanismo tiene importancia en la 
patogénesis de criptosporidiosis (Petersen, 1993). Presenta glicerol de 
la deshidrogenasa 3-fosfato, similar a las plantas, hongos o el 
cinetoplasto de Trypanosoma spp. Aparentemente los ácidos grasos no 
son su fuente energética, aunque puede metabolizar lípidos complejos 
como fosfato de inositol o glicerolípido. La trihalosa sirve como una 
fuente de almacenaje energético con función antidesecante, 
antioxidante y estabilizadora de proteínas en los oocistos (Abrahamsen, 
2004). 
Los estadios de desarrollo endógeno del parásito varían de tamaño 
entre 0.2 a 6 m y se localizan en el borde de las microvellosidades 
intestinales del huésped (Goebel, 1982). 
Huéspedes 
La criptosporidiosis en el bovino puede ser causada por cuatroespecies (tabla 2): Cryptosporidium parvum (Xiao, 2009), 
Cryptosporidium bovis (Fayer, 2005), Cryptosporidium ryanae (Fayer, 
2008a) de ciclo intestinal (Fayer, 2005), y de ciclo gástrico 
Cryptosporidium andersoni, (Anderson, 1987, Lindsay DS, 2000). Un 
patógeno descubierto por Iseki y colaboradores en 1979 en gatos, que 
sólo en el intestino de un bovino es Cryptosporidium felis (Bornay-
Llinares, 1999, Iseki, 1979). Se han encontrado otros 3 tipos de 
Cryptosporidium spp. no clasificados genotípicamente que están 
presentes en bovino sin causar enfermedad aparentemente (Xiao, 
2009). 
Tabla 2. Especies de Cryptosporidium spp. presentes en bovino y huéspedes secundarios 
 
Especie 
Huésped 
primario 
Huésped 
secundario 
Sitio de 
infección 
Descubridor 
C. parvum bovino 
Humano, otros 
mamíferos 
Intestino 
delgado 
(Tyzzer, 1912) 
C. andersoni bovino Ovino, camélidos Abomaso (Anderson, 1987) 
C. bovis bovino Ovino, humano 
Intestino 
delgado 
(Fayer, 2005) 
C. ryanae bovino Venados 
Intestino 
delgado 
(Fayer, 2008a) 
C. felis2 gato Bovino, humano 
Intestino 
delgado 
(Iseki, 1979) 
 [
1 
Nombrado por Lindsay et al, 2000 como C. andersoni (originalmente C. muris) 
2
 identificado en 
bovino por Bornay-Llinares y col. (Bornay-Llinares, 1999)]. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
26 
 
Ciclo biológico 
El género Cryptosporidium presenta un ciclo monogénico, con una 
modificación adaptativa de un mizocitótico ancestral (tipo dinoflagelado) 
El ciclo se inicia en el huésped con la ingestión de oocistos esporulados, 
los cuales constituyen la fase infectante. Bajo las condiciones adecuadas 
de acidez, presencia de sales biliares y proteinasas, la sutura del oocisto 
se abre liberando a los esporozoítos desnudos, los cuales invaden el 
lumen del intestino delgado, teniendo afinidad por los enterocitos del 
íleon y en especial por las placas de Peyer, en el caso de C. parvum y C. 
bovis (Figura 1). Este proceso es desconocido en C. andersoni aunque 
se localiza en las glándulas pépticas (Anderson, 1987, Fayer, 1986, 
2008b, Landsverk, 1981). 
 
 
Figura 1. Imagen de corte 
sagital de duodeno de becerro 
teñido con hematoxilina-eosina, 
se observan numerosos 
oocistos
a
 y merozoitos
b
 de C. 
parvum en la zona apical del 
enterocito, dentro de la vacuola 
parasitófora. Aumento 100 x 
(original S. Vázquez-Flores). 
 
 
 
 
 
Merogonia o Esquizogonia 
Los esporozoítos se sitúan intracelularmente protegidos por dos 
capas delgadas, la externa que se origina del citoplasma de la célula 
huésped y la interna formada por el protozoario, ambas se unen en su 
base por un organelo tipo desmosoma, conformando en su conjunto la 
vacuola parasitófora. Aquí da principio la fase de multiplicación asexual, 
donde los esporozoítos se transforman en trofozoítos con un núcleo 
prominente que al dividirse en tres ocasiones dan lugar a 8 merozoítos 
dentro de un meronte, denominado Tipo I, el cual se rompe y los 
merozoítos liberados dan lugar a nuevos merontes. La reproducción 
asexual se puede dar de manera indefinida originando merontes tipo I 
que pueden multiplicarse continuamente o transformarse en merontes 
Tipo II, que contienen 4 merozoítos (Figura 2). 
 
a b 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 27 
 
Gametogonia 
Los merozoítos del meronte Tipo II se liberan e invaden nuevas 
células para llevar a cabo la reproducción sexual, formando tanto 
macrogametos (etapa femenina) como microgametos (etapa 
masculina), estos últimos se dividen por fisión múltiple dando origen a 
16 microgametocitos por cada microgameto. 
Esporogonia 
Los microgametocitos maduran rompiendo los microgametos y 
penetran en los macrogametos fecundándolos. El macrogameto 
fecundado origina al cigoto, se forma una doble pared lipoprotéica 
alrededor de este, la cual confiere resistencia al oocisto inmaduro, en el 
que ocurre una meiosis que produce cuatro esporozoítos y un cuerpo 
residual cristalino. Existen dos tipos de oocistos maduros, unos con 
pared delgada (20%) y otros con pared gruesa (80%). Los primeros 
eclosionan rápidamente dentro del huésped (auto-infección endógena) 
y los segundos salen en las heces del huésped. Cada generación de 
oocistos puede desarrollarse y madurar en un periodo de 12 a 14 horas 
(Casemore, 1990, Chermette, 1988, Tzipori, 1983). 
La duración del ciclo varía desde un mínimo de 48 horas hasta 14 
días (Malik, 1996a). La dosis infectante (DI50) en humanos 
inmunocompetentes se determinó en 132 oocistos, aunque se produjo 
infección en un voluntario sano por la ingestión de 30 oocistos (Dupont, 
1995). En 1994, Haas y Rose realizaron un modelo matemático 
encontrando que un sólo oocisto es suficiente para producir infección. 
En el caso de becerros, dado que se eliminan grandes cantidades de 
oocistos por gramo de heces (1 x 108 en periodos de mayor 
susceptibilidad), se requiere una pequeña cantidad de oocistos en las 
heces para que se produzca una infección que ponga en riesgo la vida 
de un becerro susceptible (Angus, 1983, Hass, 1994). 
Patogenia 
Una vez ingeridos los oocistos, éstos eclosionan por estímulos 
físico-químicos liberando 4 esporozoítos que se adhieren a la porción 
apical de las vellosidades intestinales del yeyuno e íleon ayudados por el 
factor de adherencia (lectina) (Keusch, 1995). Las células de la mucosa 
epitelial liberan citocinas, serotonina, histamina, adenosina, 
prostaglandinas, leucotrenos y factores activadores de plaquetas, los 
cuales actúan en las células entéricas e influyen en la actividad nerviosa 
del intestino, lo que altera el equilibrio osmótico produciendo el cuadro 
diarreico (Goodgame, 1996, Tzipori, 1983). La localización intracelular 
del parásito (invasión y multiplicación), la pérdida de la continuidad de 
la membrana de las vellosidades intestinales y la inflamación mediada 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
28 
 
por linfocitos T producen atrofia de las vellosidades e hiperplasia de las 
criptas (Casey, 1991). 
Estas células intestinales dañadas se reemplazan por células 
inmaduras funcionales con factores de eficiencia en la absorción de 
fluidos y nutrimentos disminuidos dando lugar al síndrome de mala 
absorción en criptosporidiosis (Malik, 1996b). La rapidez del ciclo 
biológico y su característica de tener una parte del ciclo interna, 
liberando oocistos de pared delgada, permite la colonización de grandes 
números de oocistos en el íleon, duodeno e intestino grueso (Pohlenz, 
1978). 
Los signos clínicos en becerros neonatos son: diarrea profusa 
amarillenta y mucosa, fiebre poco elevada, anorexia, pérdida de peso y 
desbalance electrolítico (Pohlenz, 1978). En general aquellos becerros 
infectados entre 5 y 15 días presentan diarrea moderada que es 
refractaria a tratamientos, después de unos cuantos días la infección se 
autolimita, y rara vez existe otro episodio diarreico en el mismo animal 
(Radostis, 2007). 
 Figura 2. Ciclo biológico de Cryptosporidium parvum (Vázquez-Flores, 2009a) 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 29 
 
Epidemiología 
Cryptosporidium parvum ha sido reportado en los 5 continentes. 
En México, sólo se ha identificado genéticamente a C. bovis y C. parvum 
hasta el momento (Vázquez-Flores, 2009c), tanto en becerros como en 
ganado adulto. C. parvum ha sido reportado en la delegación Milpa Alta 
en la Ciudad de México, y diversos establos de los Estados de México, 
Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Veracruz, Coahuila, Zacatecas,Chihuahua, Jalisco y Nayarit (García, 2009, González Morteo, 1983, 
Maldonado-Camargo, 1998, Saltijeral, 1997, Vázquez-Flores, 2005) y C. 
bovis en una becerra neonata en Martínez de la Torre, Veracruz 
(Vázquez-Flores, 2009c). C. andersoni ha sido reportado 
primordialmente en ganado adulto en: Estados Unidos, en el Reino 
Unido, Polonia, Japón, China y República Checa(Anderson, 1991, Kvác 
M, 2003, Lindsay, 2000, Liu, 2009, Satoh, 2003). C. felis ha sido 
reportado en EUA, Suiza y Polonia (Xiao, 2004) en ganado adulto. C. 
andersoni, se ha comprobado genéticamente en ganado bovino, 
camélidos y ovejas solamente (Xiao, 2004). Debido a su reciente 
clasificación genética, C. ryanae se ha reportado en ganado joven y 
adulto solamente en EUA hasta el momento (Fayer, 2008a, Feltus, 
2008). 
Prevalencia 
En un estudio realizado en 1993 por el Departamento de 
Agricultura de los Estados Unidos que incluyó 28 estados, por lo que se 
determinó que el 90% de los establos productores de leche estaban 
infectados con una prevalencia promedio del 50% en becerros de 1 a 3 
semanas de edad (USDA:APHIS, 1993). Dubey en 1990, recopiló las 
siguientes prevalencias en becerros neonatos: Hungría 27%, República 
Federal Alemana 40%, Canadá 26%, Italia 40%, Holanda 55%, 
Dinamarca 17%, Gran Bretaña 24%, Rusia 26% y Finlandia 76%. En el 
diagnóstico directo de heces en humanos las prevalencias van del 1% al 
3% en Europa, EUA y Canadá y del 5 al 10% en Asia y África(Angus, 
1990). En India se reportaron prevalencias entre 30.2 a 35.4%, con 
una prevalencia de C. parvum determinada por diagnóstico molecular en 
becerros de 15 días de edad del 45.1% (Paul, 2008). En México se ha 
encontrado un intervalo entre 22% y 100% en edades similares 
dependiendo del sistema de crianza, donde del 93 al 95% los establos 
han sido positivos en un muestreo único (Vázquez-Flores, et al., 1998; 
Vázquez-Flores, et al., 2005; Maldonado, et al., 1998). En dos estudios 
independientes en Dinamarca, se encontraron condiciones similares a 
las de México, donde el 96% de los establos estudiados resultaron 
positivos a Cryptosporidium spp., con un 52% y 61% de becerros 
eliminando oocistos (Maddox-Hyttel, 2006, Silverla, 2009). 
SUB
CLÍ
NIC
A 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
30 
 
Para determinar en dónde se pueden presentar con más 
frecuencia de criptosporidiosis, se realizó un estudio en la República 
Mexicana, donde se determinó que la posibilidad que un becerro pudiera 
contagiarse del parásito era 75.9 veces mayor en establos de Torreón, 
Coahuila (tabla 3). 
Tabla 3. Prevalencia y desviación estándar, oportunidad relativa
a
 y frecuencia de oocistos de 
Cryptosporidium parvum estratificada por edades en diferentes estados de la República Mexicana 
1997-1999 (Vázquez-Flores, 2005) 
 
Estado 
 
Edada Prevalencia Oportunidad 
relativab 
Frecuencia 
de casos 
Veracruz 1 0.50 ( 0.6) 1.5 13 
2 0.32 ( 5.9) 74.9 35 
Coahuila 1 0.32 ( 19.1) 6.9 29 
Durango 
Querétaro 
Zacatecas 
1 0.57 ( 3.8) 0.81 44 
1 0.63 ( 3.2) 0.5 20 
1 0.72 ( 6.2) 0.22 23 
Edo. de 
México 
 
Hidalgo 
 
 
Cd. de México 
 
1 0.32 ( 7.8) 6.8 12 
2 0.36 ( 0.6) 50.1 21 
 1 0.64 ( 14.2) 0.5 79 
2 1.00 ( 5.0) 0.0 8 
2 0.47 ( 0.14) 21.3 7 
Total 0.47 291 
 
a 
Edad 1 equivale a becerros neonatos; edad 2 equivale a vacas y vaquillas 
 b
 (Martin-Moreno, 1997) 
 
En un estudio reciente durante los años 2008 y 2009, realizado en 
los estados de Oaxaca, Veracruz, Estado de México, Jalisco, Guanajuato, 
San Luis Potosí, Aguascalientes, Coahuila y Chihuahua, se analizaron las 
prevalencias por etapa productiva, con los siguientes resultados: 
lactancia con 44 %; crecimiento con 21.9%; desarrollo con 8.8%, y 
20% en vacas en producción Gráfica 1. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 31 
 
Gráfica 1. Distribución de prevalencias por etapa productiva en 9 estados de la República 
Mexicana durante los años 2008 y 2009 
 
 
Las manifestaciones clínicas se presentan en becerros neonatos, 
mientras que en adultos no hay presencia de diarrea. La presentación 
subclínica se reporta en estudio en 50 establos en Dinamarca donde se 
determinó que el 75% de los becerros excretaron 7,000 oocistos por 
gramo de heces (ogh), mientras que 4 becerros presentaron 30 millones 
de ogh, presentando heces firmes (Silverla, 2009). 
No obstante, no se excluye a los bovinos adultos de ser los 
contaminantes silenciosos ambientales, en un estudio similar realizado 
en la República Mexicana se realizaron conteos de oocistos por medio 
del método modificado de Sheather‘s, y lectura en cámara de Neubauer, 
se cuantificaron oocistos en 100 g de heces en bovinos adultos y 
becerros neonatos. Se utilizó un algoritmo para determinar el Factor 
Mínimo de Recuperación (FMR) de cuantificación de oocistos a partir de 
una muestra fecal: Peso de la muestra x Núm. de oocistos recuperados 
x 600 (ver tabla 4) (Vázquez-Flores, 2005). 
Con referencia a C. andersoni en Estados Unidos se encontró en 
24 de 30 ranchos (80%) de ganado destinado para carne y en 103 de 
150 establos lecheros (69%) donde la prevalencia más elevada de esta 
especie fue del 13% de los bovinos en un establo lechero de California 
(Anderson, 1987). Hasta el momento, en la mayoría de los estudios de 
prevalencia del protozoario se han utilizado métodos diagnósticos 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
32 
 
morfométricos e inmunológicos que determinan con una alta 
especificidad el género Cryptosporidium, sin determinar la especie que 
afecta a los bovinos, además, la sensibilidad de las pruebas diagnósticas 
varia considerablemente por lo que es difícil determinar la prevalencia 
real del parásito en poblaciones bovinas (Faubert, 2000). En un estudio 
reciente, se encontró que existen dos picos de prevalencia en la 
presentación de criptosporidiosis, el primero a las 2 semanas de vida del 
becerro y el segundo a los 6 meses de edad con una presencia del 
30.4%, donde C. andersoni era el parásito predominante en las 
infecciones (Faubert, 2000). 
En EUA se reportó un estimado de pérdidas por 6.2 millones de 
dólares en becerros con criptosporidiosis intestinal en el año 1984 
(Alderink, 1985). 
 
Tabla 4. Cuantificación de oocistos de Cryptosporidium spp. por 
100 g de heces en vacas y becerros 
Origen de 
la muestra 
Núm. de oocistos por 
ml. recuperados del 
sobrenadante 
Factor mínimo de 
Recuperación 
Vaca 1.0 x 104 6.0 x 108 
Vaca 1.8 x 105 1.1 x 1010 
Vaca 2.4 x 106 1.4 x 1011 
Vaca 4.0 x 104 2.4 x 109 
Becerro 4.0 x 104 2.4 x 109 
Becerro 2.0 x 104 1.2 x 109 
Becerro 3.0 x 104 1.8 x 109 
 
Transmisión 
Cryptosporidium spp. se transmite por la ingestión de oocistos 
excretados en las heces de animales o humanos infectados por un 
hospedador susceptible. La transmisión tiene lugar de persona a 
persona, de animal a otro animal, de animal a humano y viceversa, por 
medio de agua, alimentos y aire contaminados (Fayer, 2000b, 
Goodgame, 1996). Hay numerosos reportes de fuentes diversas 
contaminadas por oocistos de C. parvum, a través de las cuales la 
población humana ha sido infectada, como son: vegetales frescos, ―agua 
potable‖, albercas públicas y jugo de manzana entre otros (Guerrant, 
1997, Monge, 1995). Se atribuye la alta prevalencia de criptosporidiosis 
dentro de los establos a que los becerros ingieren leche sin pasteurizar. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 33 
 
La leche puede estar contaminada por mala higiene de la ubre,y se han 
reportado brotes epidémicos en humanos por el consumo de leche cruda 
(Gelletlie, 1997, Harper, 2002). El transporte mecánico juega un papel 
importante en la distribución de los oocistos de Cryptosporidium spp., el 
agua (lagos, lagunas, ríos) y la tierra superficiales, y la irrigación de 
cultivos con aguas negras han dispersado el parásito. Otros medios de 
transporte son las aves, existen reportes donde las gaviotas, patos 
canadienses y pekineses, las moscas (Musca domestica) y cucarachas 
(Periplaneta americana), pueden transportarlo a grandes distancias 
(Fayer, 2000a). 
En un estudio realizado por Guerrant en 1997 en Fortaleza, Brasil, 
para determinar la prevalencia del parásito en diversas poblaciones, se 
observó que el 10% de los animales presentaban C. parvum en las 
heces (incluyendo perros, cerdos, asnos y cabras), además el 22% del 
agua potable estaba contaminada (Guerrant, 1997). 
Chalmers y colaboradores en 1997, encuentran en una comunidad 
agropecuaria del Reino Unido que los ratones silvestres presentan una 
prevalencia del 22 %, por lo que se considera que pueden ser un 
reservorio y potencialmente infectar al bovino y otras especies animales 
productivas dada su cohabitación, sin embargo, aunque se ha reportado 
un caso de infección en el humano por C. muris, no hay certeza que 
genéticamente sea este el agente infeccioso, tampoco se ha 
comprobado que los ratones participen en el ciclo de propagación de C. 
parvum hacia otros mamíferos (Chalmers, 1997, Katsumata, 2000, 
Scott, 1975). 
En la literatura no se describe una vía de transmisión única, se 
implica al bovino como excretor de oocistos que llegan eventualmente a 
contaminar agua, alimentos o directamente al humano, hay numerosos 
reportes de la transmisión entre animal y hombre, aunque no se han 
identificado mamíferos intermediarios implicados en el ciclo (Chalmers, 
1997). 
Los brotes epidémicos reportados, presentan diferentes fuentes de 
contaminación y para identificar su origen se requiere conocer si 
Cryptosporidium spp., proviene de humanos o animales, por lo que la 
diferenciación de la especie del parásito se hace indispensable para 
entender los factores de riesgo y ejercer medidas de control adecuadas 
(Dupont, 1995; Lengerich, 1993; MacKenzie, 1994; Medema, 2006; 
Monge, 1995; Peng, 1997; Pieniazek, 1999; Sulaiman, 1998). 
En un estudio en el año 2000, utilizando métodos de 
concentración, tinción ácido-resistente e inmunofluorescencia directa, se 
determinó que las vacas en el periodo periparto eliminan grandes 
cantidades de oocistos de Cryptosporidium pudiendo ser éstas una 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
34 
 
fuente de contaminación para sus crías, además que se encontraron 
contaminados por oocistos el piso de la sala de parto, el agua y el pasto 
ornamental de la explotación lechera (Faubert, 2000). 
En el caso de C. andersoni se realizó un estudio prospectivo en un 
establo del Valle Central de California, EUA en 1994, haciendo el 
seguimiento de un grupo cohorte de vacas lecheras mayores de 2 años. 
Se monitoreó la presencia del protozoario en heces por un periodo de 6 
años y la detección de C. andersoni fue continua, sin embargo desde el 
mes de agosto del año 2000, no se han detectado nuevos casos dado 
que la recría se realiza en otro establo desde el año 1996 y todos los 
animales del grupo de estudio han sido enviados a rastro (Holmberg, 
comunicación personal). 
En un artículo del 2000, Lihua Xiao y colaboradores pretenden 
hacer una diferenciación entre los tiempos de infección de C. parvum y 
C. andersoni, donde el primero es en la etapa del nacimiento del bovino 
y fase neonatal y el segundo en la etapa de crecimiento hasta adulto, 
esta última información no ha sido corroborada por medio de infecciones 
experimentales hasta la fecha (Xiao, 2000). 
En un estudio con moscas domésticas contaminadas con oocistos 
provenientes de heces de bovino, y un grupo de moscas atrapadas en 
una becerrera cerrada donde los becerros presentaban criptosporidiosis, 
Fayer y colaboradores demostraron que las moscas presentaron oocistos 
en sus excretas y fuera de las mismas, siendo potenciales 
diseminadores de oocistos al ambiente (Fayer, 2000b). 
La proporción de infecciones en humanos no puede atribuirse 
directamente a los animales o fuentes contaminadas (Thompson, 2008). 
El factor de riesgo más elevado en humanos al estar en contacto con 
becerros menores de 4 semanas de edad (neonatos) (O‘Handley, 2007) 
Factores de riesgo 
Los oocistos de Cryptosporidium spp. pueden estar presentes en 
las heces de bovinos en todas las etapas de su vida, sin embargo, el 
periodo de mayor excreción es desde el nacimiento a la tercera semana 
de vida, particularmente si el becerro no ha ingerido calostro en 
cantidad suficiente (3 - 4 l) en las primeras 4 horas de vida. La calidad 
del calostro es también importante ya que se requieren de 30 a 50 mg/l 
de IgG1 para proteger adecuadamente al becerro (Guterbock, 1996, 
Vázquez-Flores, 2005). 
El pico de presentación de criptosporidiosis se presenta a los 16 
días de edad por lo que se requiere examinar las medidas de manejo y 
los factores de riesgo para extremar las medidas higiénicas en el 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 35 
 
ambiente de los becerros para disminuir el número de contagios (Santin, 
2004). 
Las áreas donde se puede dar la transmisión en becerros neonatos 
pueden ser en las salas de parto y crianza. Los acontecimientos 
alrededor del parto que incrementan la exposición de criptosporidiosis 
están relacionados con la ingestión de los oocistos a través del canal de 
parto, dentro del corral de partos y que el becerro mame directamente 
de la vaca. En la sala de crianza: las becerreras continuas donde los 
becerros tienen contacto, el estar en ambientes cerrados, a través los 
utensilios de alimentación (mamilas, sondas esofágicas, cubetas, etc.), 
el personal que maneja a los becerros, o el cambio frecuente de cama 
(más de dos veces por semana) (Garber, 1994; Mohammed, 1999; 
Sischo, 2000) 
Entre las medidas que se han asociado a la disminución de 
criptosporidiosis están, el ofrecer a los becerros calostro recientemente 
ordeñado, en botellas o bolsa esofágica limpia, el alimentar a los 
becerros de manera individual, con substituto de leche y no leche fresca, 
el tener pisos de concreto, el uso de antibióticos y ionóforos como 
medida preventiva en las vacas en periodo seco y de reto (Duffield, 
2000; Mohammed, 1999; Quigley, 1994) 
En brotes epidémicos en Hidalgo, se encontró que el 90% de los 
becerros presentaron evacuaciones diarreicas, la mortalidad fue del 10% 
en animales calostrados y las condiciones de limpieza y cuidado de los 
becerros se podrían considerar de buena a excelente (Vázquez-Flores, 
2005). La frecuencia tan elevada de criptosporidiosis intestinal puede 
estar dada por la virulencia y patogenicidad del parásito pero hasta el 
momento no se han encontrado la evidencia genética para determinar 
cuáles son los factores involucrados con la morbilidad de C. parvum 
(Faubert, 2000; Tzipori, 2008; Xiao, 2000). 
Distribución geográfica 
Cryptosporidium parvum es de distribución mundial (Ortega, 
2006). 
Diagnóstico 
Para el diagnóstico parasitológico en laboratorio, la morfología 
constituye el ―patrón de oro‖ para determinar el género y en muchos 
casos la especie de los parásitos. El microscopio óptico, en combinación 
con algunas técnicas de tinción o en frotis directo de heces o sangre, 
flotación o sedimentación, son los elementos esenciales para un 
diagnóstico certero (Vázquez-Flores, 2005). 
2011 EPIDEMIOLOGÍADE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
36 
 
Se requiere de personal entrenado en el microscopio y el uso de 
técnicas adecuadas para una correcta identificación, sin embargo, 
existen parásitos que son difíciles de teñir y detectar, ya sea porque son 
muy pequeños o porque morfológicamente son muy parecidos (Singh, 
1997). El uso de las técnicas serológicas, permite saber si el animal ha 
estado infectado en algún momento de su vida, pero no indica la 
presencia de una parasitosis activa, tampoco puede diferenciar las 
diferentes especies, meramente el género del parásito involucrado. En el 
caso específico de Cryptosporidium spp., se han cometido errores 
históricos en relación a la identificación de las especies que producen 
criptosporidiosis en los diferentes hospedadores (Levine, 1970). 
Actualmente, es difícil concebir que este protozoario se pueda 
diagnosticar con precisión sin el uso de técnicas moleculares que 
identifican que especie de Cryptosporidium está involucrada en un 
proceso de enfermedad. A continuación se describen los diversos 
métodos morfológicos, inmunológicos y genéticos para la identificación 
de Cryptosporidium y sus diferentes especies. 
Las pruebas para el diagnóstico de Cryptosporidium spp. van 
desde las simples y baratas como son las tinciones ácido-resistentes, 
hasta el diagnóstico por PCR y secuenciación. Los procedimientos 
diagnósticos están en relación al tipo de estudio que se esté realizando. 
Si se requiere un diagnóstico rápida, acerca de la presencia de 
Cryptosporidium spp., en muestras individuales o de un grupo de 
animales que cursan con un cuadro diarreico, lo más indicado es realizar 
una prueba de tamizaje, rápida y eficiente como son las tinciones. Estos 
procedimientos tienen la ventaja de ofrecer un diagnóstico oportuno y 
las tinciones se pueden almacenar de manera permanente para hacer 
revisiones históricas acerca de este caso. Otros métodos, menos 
económicos, pero de diagnóstico rápido son: el uso de coproantígenos o 
de marcado de oocistos por medio de anticuerpos monoclonales 
fluorescentes. La respuesta es rápida y específica para la presencia de 
oocistos de Cryptosporidium, spp. sin embargo, no pueden determinar 
la especie involucrada, ni tampoco son sistemas de cuantificación o que 
determinan que tan severo es el cuadro de criptosporidiosis (Fayer, 
2008b, Vázquez-Flores, 1997). 
El diagnóstico genético por medio de la amplificación de diversas 
de fragmentos específicos de Cryptosporidium spp., tiene la ventaja de 
que se determinan las especies involucradas en el proceso de 
criptosporidiosis. Es un procedimiento costoso, por lo que no se 
recomienda en poblaciones muy amplias además requiere de personal 
calificado, y no permite determinar la severidad del cuadro de 
enfermedad (Vázquez-Flores, 1997). 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 37 
 
Diagnóstico morfológico 
Las técnicas descritas para la identificación morfológica en la 
literatura son diversas para la detección de oocistos de Cryptosporidium 
spp., la gran mayoría describen la morfología a partir de muestras 
fecales así como diagnóstico histológico post-mortem, y en algunos 
casos de pruebas in vitro. 
El método más común es el diagnóstico por flotación y 
sedimentación, sin embargo, tiene el inconveniente que no se pueden 
identificar correctamente los oocistos de Cryptosporidium en la 
observación directa al microscopio óptico, pudiéndose confundir con 
levaduras o glóbulos de grasa. Este protozoario presenta la 
característica de ser un organismo ácido-resistente por lo que las 
tinciones modificadas de Ziehl-Neelsen o la de Kinyoun son las más 
ampliamente utilizadas para la identificación de los oocistos y los 
esporozoítos a través del microscopio óptico (Baxby, 1984, García, 
1983, Jex, 2008, Pavlasek, 1982). La tinción de auramina-rodamina 
también es útil pero tiene el inconveniente que requiere de un 
microscopio de fluorescencia (Arrowood, 1997). 
La detección del protozoario por medio de cortes histológicos se 
realiza principalmente en el íleon, aunque se pueden tomar muestras del 
tracto digestivo: rumen, retículo, región pilórica, duodeno, yeyuno, 
íleon, ciego, colon espiral y colon recto. Los cortes deben ser fijados en 
una solución de formalina amortiguada, los cuales se incluyen en 
parafina y se cortan en secciones de 6 micras para ser teñidas con 
hematoxilina-eosina (Holmberg, 2001). A la tinción, los oocistos 
maduros de C. parvum y C. felis se observan como una partícula 
ovoide (observación medial) o esférica (observación sagital) mientras 
que C. andersoni se presenta ovoide a la observación medial y sagital. 
Los oocistos se observan basófilos y cercanos a la superficie de las 
células epiteliales (Jex, 2008; Vázquez-Flores, 1997). 
Los métodos coprológicos usuales como flotación y sedimentación, 
por separado o en combinación, pueden ser utilizados en la 
concentración de los oocistos una vez que se ha diagnosticado una 
muestra positiva. Esta metodología no es recomendable para 
diagnóstico porque se pierden cerca del 85% de los oocistos en estos 
procesos (Webster, 1996). 
Sin embargo, con el sistema de concentración de los oocistos por 
medio de la técnica de Sheathers (gradiente 1.018) se han alcanzado 
hasta el 92% de la recuperación de los oocistos (Faubert, 2000). 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
38 
 
Diagnósticos inmunológicos 
Fueron implementados para identificar Cryptosporidium 
directamente de las muestras fecales, utilizando anticuerpos 
inmunofluorescentes (anticuerpos monoclonales y policlonales) para el 
diagnóstico y cuantificación de oocistos, con sensibilidad que va del 83 
al 95% en casos diarreicos. El sistema mejor desarrollado detecta 
oocistos de C. parvum marcando la pared celular mediante anticuerpos 
monoclonales denominados OW50 y OW3 o la sutura del oocisto con el 
OW64 marcados con FITC (isotiociocianato de fluoresceína) (Anusz, 
1990; Sterling, 1986). Su costo aproximado es de $30.00 MN por 
muestra si se generan los anticuerpos en el laboratorio diagnóstico 
(Morgan UM, 1998). 
La prueba de ELISA permite la identificación de anticuerpos IgM, 
IgG, e IgA contra el género Cryptosporidium permitiendo un diagnóstico 
rápido a partir de las muestras fecales (coproantígenos), sin identificar 
las especies involucradas en el proceso de la criptosporidiosis, se utiliza 
principalmente como prueba de tamizaje. Su costo aproximado es de 
$8, 500 por cada placa de ELISA con 96 pozos a razón de $ 88.00 MN 
por muestra, sin duplicarse e incluyendo testigos positivos, negativos y 
blancos (Arrowood, 1997). 
Se han desarrollado pruebas serológicas para conocer el grado de 
exposición de diversos grupos poblacionales a Cryptosporidium 
detectando IgG e IgM principalmente, no funciona como prueba 
diagnóstica cuando la infección es activa (Lorenzo, 1995). 
De manera reciente se realizó una validación de una prueba 
inmunológica utilizada en Europa, que consiste en un sistema de 
dilución y homogenización de la muestra y Cryptosporidium spp. se 
identifica por medio de tiras reactivas marcadas con anticuerpos 
monoclonales. La prueba presenta una sensibilidad menor a la prueba 
de tinción ácido resistente que es más lenta, y se requiere ver al 
microscopio, pero detecta más animales positivos. No obstante es una 
prueba útil para casos clínicos en el pico de excreción para usarse en 
campo por su sencillez y la facilidad de interpretación (Jex, 2008, 
Vázquez-Flores, 2008). 
Diagnóstico genético 
Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) 
La técnica de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) 
consisteen amplificar un fragmento específico del ADN. El gene que se 
utiliza en protozoarios para los estudios filogenéticos es el 18S ARNr, 
este gene no codifica para ningún aminoácido o proteína, sin embargo 
siendo un gene conservado sirve para análisis filogenético. Se han 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 39 
 
utilizado también los genes del espaciador trascrito interno (ITS1 y 
ITS2) el primero es que se emplea más ampliamente, 
desafortunadamente no parecen diferenciar las especies de 
Cryptosporidium, solo identifica el género. Las proteínas de la pared 
interna del oocisto (Cryptosporidium oocyst wall protein, COWP) se ha 
empleado ampliamente para determinar el genotipo de C. parvum, se 
utilizan los dos dominios mayores que contienen motivos de 
aminoácidos repetidos, y se realizan ensayos de PCR-RFLP, detectando 
el polimorfismo de RsaI (Cai, 1992, Spano, 1997, Tzipori, 2008). 
Para determinar la viabilidad de los oocistos se ha utilizado la ß- 
tubulina ARNm, como marcador (Widmer, 1999). También se han 
amplificado las proteínas de shock (HSP70), las proteínas 
trombosponinas relacionadas con el factor de adherencia (TRAP-C1 y 
TRAP-C2), la politreonina repetida (Poly-T), las enzimas como Acetil CoA 
y la reductasa dihidrofolada (DHFR), microsatélites (como auxiliar en la 
identificación del genotipo) (Cacció, 2000; Gobet, 2001; Peng, 1997, 
Spano, 1998; Sulaiman, 1998) . 
En la determinación de los subtipos de Cryptosporidium parvum, 
su transmisión y potencial como zoonosis, se han utilizado análisis de 
secuencias de la glicoproteína de 60 KDa, conocida también como gp 60 
o gp40/15. El análisis se realiza al final 5‘ del gen gp60, determinando 
las secuencias TCA, TCG o TCT, que actúan como microsatélites, 
además de variantes internas que permiten diferenciar los subtipos 
(Abe, 2006; Xiao, 2009). 
Se han realizado diversas combinaciones de los genes 
mencionados arriba con cortes enzimáticos y comparación de secuencias 
para identificar los diferentes genotipos o especies. En general PCR es 
un método que permite diagnosticar los oocistos de Cryptosporidium 
directamente de las heces, de tejidos fijados en parafina, de muestras 
concentradas y conservadas en soluciones amortiguadoras y a partir de 
aguas contaminadas (Vázquez-Flores, 2005). 
El costo del diagnóstico por PCR se estima en $257.00 MN por 
cada muestra y mediante el sistema de extracción del ADN directamente 
de heces se pueden correr 16 muestras por día, detectando cantidades 
menores a 60 ng del parásito (Morgan UM, 1998). 
Secuenciación 
Una vez amplificados los genes específicos 18S ARNr y COWP para 
determinar la presencia de Cryptosporidium spp. en las muestras, se 
realiza la determinación del orden de las bases púricas y pirimídicas 
marcados en los fragmentos amplificados de ADN. La secuencia debe 
hacerse de ambas direcciones del gene, de 3‘ a 5‘ y viceversa. Este 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
40 
 
proceso automatizado, de tipo colorimétrico, distingue una determinada 
longitud de onda a cada base que se excita por un haz de láser, y las 
traduce en colores: rojo, azul, negro y verde que corresponden a 
Adenina (A), Timina (T), Guanina (G) y Citosina (C), respectivamente. 
Una vez obtenida la secuencia de cada fragmento del gene de 
Cryptosporidium spp., se ensamblan los genes y se procede a su 
análisis. Los resultados obtenidos se cotejan con secuencias reconocidas 
en el sistema BLAST del GenBank, de esa manera se comparan las 
secuencias obtenidas en la investigación entre sí y contra aquellas ya 
publicadas para saber el porcentaje de similitud entre ellas y determinar 
a qué especie y genotipo corresponden1 (Malacinski, 2003). El costo 
aproximado por la secuenciación de cada muestra es aproximadamente 
de $78.00 MN (da Silva, comunicación personal). 
Diferenciación de especies de Cryptosporidium 
Existen discrepancias reportadas en la literatura en cuanto a que 
C. parvum sea el mismo en las diferentes especies de mamíferos en las 
que se ha identificado, si bien se han establecido infecciones cruzadas 
entre humanos, bovinos, ratones y cerdos, hay evidencia que este 
protozoario presenta diferentes marcadores antigénicos de superficie 
que reflejan cambios adaptativos de un gene inestable, debido que se 
ha demostrado que el parásito tiene cambios en su fenotipo por la 
fuente de infección y por el huésped del que proviene (Moon, 1981; 
Nina, 1992; Ogunkolade, 1993; Sherwood, 1982; Wright, 1995). En 
particular, dado que los análisis de secuencias se hacen en combinación 
con diferentes genes tales como 18S ARNr, COWP, HSP70, Trap-1 y 
Trap2, y recientemente gp60, para determinar, primero el género, la 
especie, el genotipo y posteriormente el subtipo, donde el más frecuente 
en poblaciones bovinas es el IIaA15G2R1, además de otros cinco más 
De esta denominación, se han hecho derivaciones alfabéticas para 
determinar las áreas en las que se presenta, los individuos animales y 
humanos identificados, y vectores o medios de transmisión posibles 
(Xiao, 2009). 
Tratamiento 
Una característica distintiva de Cryptosporidium spp., que lo 
separa de Eimeria spp., es que carece de una estructura conocida como 
apicoplasto, y presenta una proto-mitocondria (Toso, 2007). Esto 
marca una diferencia en las características de tratamiento entre unos y 
otros. El apicoplasto se le reconoce como un organelo en el esporozoíto 
 
 
1
 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/ 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 41 
 
que sirve como blanco para ciertos fármacos. Cryptosporidium spp. es 
una gregarina, por lo que los productos utilizados para tratar coccidiosis 
no tienen un sitio de acción (Coombs, 2002). 
Se han probado más de 200 medicamentos, incluyendo 
antibióticos y antiparasitarios (Fayer, 1993). También se han 
desarrollado con muy poco éxito calostro con anticuerpos específicos 
anti-Cryptosporidium parvum en vacas híper inmunizadas como auxiliar 
a becerros que no recibieron calostro (Harp, 1989). 
La nitaxozanida (NTZ), es un producto comercial, que está 
destinado para uso humano, con aplicación en ganado. La NTZ penetra 
a la vacuola parasitófora por difusión, y es reducida por la enzima 
piruvato-NAD oxidoreductasa (PNO), produciendo un radical libre 
biotóxico que daña al oocisto (Coombs, 2002). La desventaja de NTZ es 
que causa problemas digestivos si hay intolerancia al producto, tiene 
efectos teratogénicos por lo que no se recomienda en la gestación (Ali, 
2003). 
El lactato de halofuginone (producto comercial para ganado en 
Europa), se utiliza en becerros a partir de las 24 hrs de edad para 
prevención de diarrea por Cryptosporidium spp. Es un producto que 
requiere ciertos cuidados para su manejo, porque causa alergia en piel 
en humanos, se debe manejar con guantes. En el becerro debe ser 
administrado en la dosis adecuada a la edad (ver tabla 1), con algún 
alimento en el estómago, o administrarse junto con electrolitos en 
cantidad de medio litro. Puede causar diarrea, heces con sangre, 
deshidratación, apatía, anorexia. Una desventaja clínica, es que 
realmente no disminuye la diarrea, solamente la excreción de oocistos 
(Jarvie, 2005). El sulfato de paramomicina, que en dosis de 100 m en 
dos dosis diarias vía oral, por 11 días a partir reduce la cantidad de 
oocistos, con el efecto adverso de producir diarrea, lo que no permite 
hacer una diferencia entre la infección y el tratamiento (Fayer, 1993). 
Otro tratamiento que es comercial es el uso de carbón activado y 
vinagre líquido de madera que contiene ácidos orgánicos.El origen es 
de un árbol Castanopsis cuspidata y Quercus acuta, que bajo cierto 
procedimiento, se obtiene un producto comercial japonés llamado 
Nekka-Rich. El artículo por Watarai, et al., 2008, realizó el experimento 
en 6 animales, y en 3 controla la diarrea y la adherencia de 
Cryptosporidium spp. a la vellosidad intestinal, además de controlar 
verotoxinas de E. coli. Dado el número de animales observados el 
estudio no parece conclusivo (Watarai, 2008). 
Un cuarto tratamiento, que ha tenido resultados controversiales es 
el uso de ionóforos. Se han realizado estudios de Lasalocid desde el año 
1982 en becerros (Moon, 1982), en este estudio experimental, se 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
42 
 
inocularon oocistos vía oral un día después de iniciado el tratamiento. 
Las manifestaciones clínicas y excreción de oocistos comenzaron a los 
dos días post-inoculación. El producto se ofreció en cantidad 8 mg/kg 
de peso (40 kg promedio), dosis que resultó tóxica y mortal para los 
becerros, aunque controló eficientemente el protozoario (Kart, 2008). 
En otro estudio en 1987, se utilizó lasalocid en dosis de 15 mg/ kg de 
peso, en animales inoculados y con infección natural. El tratamiento 
aparentemente fue efectivo, sin embargo, los investigadores no tomaron 
en cuenta que la criptosporidiosis se presenta en una ventana de dos 
semanas de manera natural (tiempo que duró el tratamiento) y 
agregaron carbón activado, lo que encubre el resultado (Göbel, 1987, 
Watarai, 2008). 
El mecanismo de acción de lasalocid es bajo la formación de 
complejos lipofílicos con cationes alcalinos metálicos, que son 
transportados a través de las membranas, lo que restringe los estadios 
extracelulares. Existen numerosos artículos que demuestran su 
eficiencia en ratones en dosis relativamente altas (128 mg/kg/día) 
(Armson, 2003). Cryptosporidium spp. está en una prevalencia entre el 
13 y 22% en ratones de campo, con signos clínicos poco evidentes 
(Chalmers, 1997). Aún en ratones inmunosuprimidos, el efecto de 
ionóforos en el control de criptosporidiosis es limitado (Lemeteil, 1993). 
El modo de acción de los ionóforos debe ser determinado llevando la 
información que se conoce de su acción in vitro a in vivo sin dañar al 
becerro por efecto del producto y controlar o erradicar la enfermedad 
(Armson, 1999; Castro-Hermida, 2000; Giacometti, 2000). 
Durante una criptosporidiosis activa (14 días de edad promedio), 
el daño tisular en las microvellosidades intestinales es severo, se 
pierden iones por efecto de la diarrea, aunado a esto lasalocid, altera el 
metabolismo de Ca++, aumentando el desecho de K+, lo que obliga al 
organismo a sacar calcio de musculatura. Al aumentar la dosis para 
mejorar la eficiencia en el tratamiento, se producen manifestaciones 
neurológicas, toxicidad cardiaca, edema pulmonar, ataxia, 
incoordinación y diarrea (Duffield, 2000, Kart, 2008). La dosis tóxica de 
lasalocid en ganado adulto: DL50 es 22mg/kg. 
El decoquinato no es tóxico para los becerros, se han probado 
dosis elevadas sin ocasionar daños, aunque el control de 
criptosporidiosis no ha sido contundente, porque actúa sobre la 
mitocondria de Eimeria spp, usándose como preventivo desde el primer 
día de edad. Una de las razones por las que es probable que no 
funcione adecuadamente, es que los decoquinatos afectan al 
metabolismo de la mitocondria del esporozoíto en Eimeria spp. Sin 
embargo, Cryptosporidium no presenta este organelo, algunos 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 43 
 
fragmentos codifican para lo que se denomina una proto-mitocondria 
(de Souza, 2009; Seeber, 2008). No obstante, es probable que se logre 
una mejor eficiencia del producto en ganado adulto durante el periodo 
seco para prevenir la transmisión de criptosporidiosis a la becerra, esto 
se demostró con decoquinato en cantidad de 1.25 mg/kg de peso en un 
trabajo presentado en el Congreso Mundial de Buiatría en 2008 
(Cameron, 2008). 
También se han realizado intentos de tratamiento para 
criptosporidiosis con toltrazuril con limitados resultados para su control 
(Armson, 1999). Las alternativas para control de criptosporidiosis en 
humanos incluyen a los macrólidos, como espiramicina y azitromicina, 
con efectos variables y deficientes durante la duración del tratamiento 
(Armson, 2003). 
Uno de los sitios dentro del grupo de Apicomplexa que se 
considera como blanco para uso de fármacos, es el apicoplasto. Este 
organelo, es la consecuencia de la fusión de un alga roja o verde 
durante la evolución de algunos protozoarios. Durante el análisis 
genómico de las secuencias de ADN relacionadas con el plástido o 
apicoplasto de Cryptosporidium spp., al determinarse que carece de este 
organelo se están buscando sitios donde puedan actuar productos de 
manera eficiente (Zhu, 2000). Se están identificando otros sitios para 
control del parásito, entre los más prometedores al momento, in silica e 
in vitro es atacar ß-tubulina en diferentes fases biológicas de 
Cryptosporidium spp. (Armson, 2003). 
Prevención 
Hasta el momento la mejor medida profiláctica es la higiene para 
prevenir el contagio, el becerro debe recibir calostro dentro de las 
primeras 4 horas de nacimiento y aislado en su corral o en una 
becerrera individual para evitar estar en contacto con la madre y 
ambiente contaminado (Faubert, 2000; Garber, 1994). 
Una vez manifiesta la criptosporidiosis, el tratamiento es de 
mantenimiento, el becerro debe seguir su alimentación habitual 
tomando su leche en cantidad de 10% de su peso corporal y se le 
ofrecerán soluciones con electrolitos y substancias protectoras de la 
mucosa. Las medidas higiénicas en los utensilios de alimentación y su 
entorno deben incrementarse para evitar contagios con los otros 
becerros y los humanos que conviven con ellos (Fayer, 2008b). 
También se han desarrollado con muy poco éxito calostros con 
anticuerpos específicos anti-Cryptosporidium parvum en vacas 
hiperinmunizadas como auxiliar a becerros que no recibieron calostro 
(Harp, 1989). 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
44 
 
 El agua es una de las principales fuentes de transmisión en 
países como Australia, Estados Unidos y Reino Unido por lo que se hace 
constante énfasis en la detección de Cryptosporidium spp., en las 
fuentes acuíferas para determinar los métodos de purificación y 
filtración dependiendo del uso del agua. El incrementar la temperatura 
a 65 C del agua para ingestión permite que los oocistos dejen de ser 
viables, de tal manera que hervir el agua o la pasteurización previene la 
transmisión. 
El uso de un sistema de ozonificación destruye los oocistos de 
Cryptosporidium spp. permitiendo el consumo de frutas y verduras 
crudas (Juranek, 1995). 
En los establos las medidas higiénicas como: limpieza de 
becerreras; lavado de utensilios destinados para la alimentación con 
agua caliente; así como la administración correcta de calostro en las 
primeras horas de vida, contribuyen a prevenir la transmisión en 
becerros neonatos (Vázquez-Flores, 2009b). 
 
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2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
52 
 
Capítulo 4. Epidemiología, diagnóstico y 
control de la coccidiosis bovina 
ROGER IVÁN RODRÍGUEZ VIVAS 
MELINA MARIBEL OJEDA CHI 
LUIS CARLOS PÉREZ COGOLLO 
 JOSÉ ALBERTO ROSADO AGUILAR 
GENNY TRINIDAD RAMÍREZ CRUZ 
 AREMY ANAHÍ GUEMEZ CEBALLOS 
Departamento de Parasitología. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad 
Autónoma de Yucatán. Km. 15.5 carretera Mérida-Xmatkuil. CP. 97100. Mérida, Yucatán, México. 
 
Introducción 
Agente causal 
Ciclo biológico 
Epidemiología 
Patogenicidad 
Signos clínicos 
Lesiones 
Curso, pronóstico y resistencia del huésped 
Diagnóstico 
Tratamiento 
Prevención y control 
Bibliografía 
Introducción 
La coccidiosis es una enfermedad cosmopolita producida por un 
protozoo perteneciente a la familia Eimeriidae. Es una infección 
intestinal que afecta principalmente a animales jóvenes entre la tercera 
semana y el primer año de vida, aunque puede afectar a animales 
mayores, se caracteriza clínicamente por producir diarrea, anorexia y 
deshidratación.12,20 El impacto económico está asociado a la disminución 
en el consumo de alimento, baja conversión alimenticia, baja ganancia 
de peso y en casos severos produce la muerte de los animales 
afectados. Los vacunos criados intensivamente están más expuestos a 
sufrir esta parasitosis debido al estrés y al hacinamiento. Existen 13 
especies que afectan principalmente a los bovinos entre las que se 
encuentran E. zuernii y E. bovis las especies con mayor grado de 
patogenicidad que producen alta morbilidad y mortalidad asociadas a 
diarreas con mucosa y sangre. 14,32 
En estudios realizados por Bangoura y Daugschies4 se demostró 
que E. zuernii tiene efectos sobre la ganancia de peso y los parámetros 
hemodinámicos. En ganado para producción de carne la reducción de 
peso puede superar los 5 kg.40 
Ahmed y Hassan2 mencionan que existe una correlación positiva 
entre la coccidiosis (E. bovis y E. zuernii) y los desórdenes reproductivos 
(ovario inactivo, aborto, endometritis, retención placentaria, prolapso 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 53 
 
vaginal/uterino, ovario quístico, etc.) y que posiblemente se deba al 
daño que causan las coccidias al epitelio con la subsecuente pérdida de 
sangre y anemia marcada, ocasionando una inadecuada absorción de 
elementos como el hierro y el cobre. 
En altas infecciones E. zuernii (25000 ooquistes) altera el balance 
de los electrolitos produciendo disminución en las concentraciones de 
sodio y cloro (21 días postinfección), además de que se presenta 
acidosis, y hemoconcentración, existe una respuesta inflamatoria y una 
liposis.4 
El objetivo de la presente revisión es presentar información 
actualizada sobre la epidemiología, diagnóstico y control de la 
coccidiosis en bovinos. 
Agente causal 
El género Eimeria forma parte del Phylum Apicomplexa, clase 
Sporozoa, subclase Coccidia, suborden Eimeriina y clase Eimeriidae. 
Actualmente se reconocen 13 especies del género Eimeria que afectan al 
ganado bovino y éstas son: E. alabamensis, E. auburnensis, E. bovis, E. 
brasiliensis, E. bukidnonenesis, E. canadensis, E. cylindrica, E. 
ellipsoidalis, E. illinoisensis, E. pellita, E. subspherica, E. wyomingensis y 
E. zuernii. 14, 27,32 En alguna de ellas sólo se conocen la morfología de 
los ooquistes (Figuras 1 y 2) y se carece de información relacionada con 
su ciclo endógeno y virulencia. E. bovis y E. zuernii son las especies más 
virulentas y causantes de la mayoría de los casos clínicos, aunque E. 
alabamensis, E. ellipsoidalis y E. auburnensis han sido asociadas a casos 
de diarrea.14,20 Las infecciones puras son raras a nivel de campo, siendo 
los signos clínicos observados el resultado de la combinación de varias 
especies del género Eimeria y otros parásitos gastrointestinales, junto 
con una serie de factores predisponentes a la enfermedad.38 Las 
principales especies del género que parasitan al ganado bovino en el 
trópico mexicano se presentan en la Figura 3. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
54 
 
 
G 
I 
K 
L 
Figura 1. Ooquiste del género 
Eimeria con cuatro esporocistos 
y cada uno conteniendo dos 
esporozoitos 
Figura 2. Ooquistes esporulados. 
A: E. ellipsoidalis, 
B: E. cylindrica, 
C: E. subspherica, 
D: E. bovis, 
E: E. alabamensis, 
F: E. canadensis, 
G: E. bukidnonensis, 
H: E. zuernii, 
 I: E. pellita, 
J: E. brasiliensis, 
K: E. wyomigensis, 
L: E. auburnensis. 
Figura 1Ooquiste del género Eimeria 
con cuatro esporocistos y cada uno 
conteniendo dos esporozoítos 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 55 
 
 
Figura 3. Ooquistes no esporulados y esporulados del género Eimeria tomadas de heces de bovinos 
y cultivadas en dicromato de potasio al 2%. 
 
Ciclo biológico 
El ciclo biológico del género Eimeria es de tipo directo (Figura 4). 
Los ooquistes no esporulados son eliminados con las heces y adquieren 
capacidad infectante en el medio. El proceso inicia con la ingestión de 
ooquistes esporulados, sobre los que actúa la bilis y tripsinaliberando 
los esporozoítos, que invaden el epitelio del intestino delgado, sobre 
todo, en la segunda mitad de este, donde empieza a redondearse y a 
formar el trofozoíto. En la mayoría de las especies, el desarrollo tiene 
lugar por encima del núcleo de la célula epitelial, en unas pocas por 
debajo de él y en raras ocasiones intranucleares (Eimeria 
alabamensis).8,20 En esta zona los parásitos se dividen asexualmente 
(esquizogonia) originando los esquizontes. Los de primera generación 
(macroesquizontes o esquizontes gigantes) pueden ser de gran tamaño 
(78-400µm) y contienen miles de merozoítos, que invaden nuevas 
células, y en la mayoría de las especies, originan una segunda 
generación de esquizontes, de menor tamaño y con escasos merozoítos. 
Para la mayoría de las especies el número de generaciones asexuales 
dentro de la célula hospedera es constante. Los merozoítos de segunda 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
56 
 
generación originan la forma sexual (gametogonia), los gametocitos o 
gamontes. La gametogonia es la fase del ciclo responsable de la 
virulencia. 8,20 
 
Figura 4. Ciclo biológico del género Eimeria que afecta al ganado bovino. 
 
La conjunción de los gametos da lugar al cigoto rodeado de una 
fuerte membrana (ooquiste), que es expulsado al exterior donde 
esporula (esporogonia) y forma esporoquistes, cada uno de ellos con 
dos esporozoítos, siendo así, la fase infectante para un nuevo 
hospedero. Sin embargo, existen pruebas de que el ciclo de ciertas 
especies de Eimeria es más complicado que el descrito anteriormente. 
Algunos merozoítos pueden abandonar las células epiteliales y penetrar 
en otras células del intestino o tejido adyacente. Así, por ejemplo se han 
hallado esquizontes de E. bovis en capilares linfáticos de las vellosidades 
intestinales, gamontes de E. auburnensis en células subepiteliales y 
esquizontes de E. zuernii en la lámina propia.20 
Eimeria bovis se reproduce en las células endoteliales de las 
vellosidades del íleon, maduran aproximadamente en 14 días donde 
alcanzan un tamaño de 300 µm y contienen alrededor de 12,000 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 57 
 
merozoítos. La segunda generación de esquizontes se desarrolla en las 
células epiteliales de las criptas del ciego y en la primera porción del 
colon, maduran en dos días, miden aproximadamente 10 µm y 
contienen alrededor de 30 merozoítos. Los microgametos y 
macrogametos se desarrollan en la misma porción del intestino grueso, 
hallándose en las células epiteliales en las profundidades de sus criptas, 
cerca de la lámina propia. El ciclo de E. zuernii es similar al anterior, los 
esquizontes maduros miden alrededor de 250 µm y se localizan en la 
lámina propia, cerca de la capa muscular de la mucosa en la última 
porción del intestino delgado (difícilmente visibles por estar ubicados 
profundamente). La segunda generación de esquizontes y la 
gametogonia se producen en células epiteliales de ciego y colon e 
incluso pueden llegar hasta el recto. En ambos casos el ciclo se 
completa alrededor de 16 a 17 días postinfección y la patencia oscila 
entre una y dos semanas.20,28 
Es importante señalar tres características del ciclo biológico del 
género Eimeria.8, 20,29,37 
 La ingestión masiva de ooquistes y posterior esquizogonia, origina 
la infección de gran número de células epiteliales, provocando un 
daño considerable antes que el ciclo sexual del parásito se haya 
completado. 
 El ciclo de los parásitos no continúa indefinidamente, ya que la 
infección es generalmente autolimitante. Sin embargo, a nivel de 
campo los animales están expuestos a distintas especies del 
género Eimeria y a sus reinfecciones. 
 El periodo prepatente varía según la especie del género Eimeria. 
Epidemiología 
La coccidiosis bovina se presenta principalmente en animales 
jóvenes de tres semanas a un año de edad, aunque se ha reportado 
casos clínicos en becerros de más de un año de edad. Los bovinos 
adultos generalmente son portadores asintomáticos y se infectan al 
ingerir ooquistes esporulados con el alimento o agua o por lamer el pelo 
de animales con heces contaminadas. La gravedad de la enfermedad 
depende de la cantidad de ooquistes ingeridos; si la ingestión es baja no 
se presentan signos clínicos y las infecciones reiteradas originan 
inmunidad sin producir la enfermedad. Se necesita una gran cantidad de 
ooquistes para producir la enfermedad clínica, el cual suele lograrse por 
reinfección continua y por la persistencia de contaminación 
ambiental.20,38 
El paso sucesivo de coccidios de un animal a otro, a menudo 
incrementa la infección a un nivel patógeno, dando lugar a la 
contaminación de las explotaciones o los pastos. Esto explica porque los 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
58 
 
terneros se infectan cuando ingresan a pasto o explotaciones que hasta 
entonces parecían libres y desarrollan la enfermedad 2-4 semanas 
después de que ingresan a estos lugares. El hacinamiento y la falta de 
higiene aumentan el riesgo de la enfermedad. 25,29 
A temperaturas de 18-28 °C y elevada humedad se favorece la 
esporulación de las coccidias. A 40 °C se inactivan en 4 días y mueren 
más rápido a altas temperaturas. Algunas especies soportan 
temperaturas de -19 y -25 °C durante meses, lo cual implica la 
presencia de ooquistes viables en el pasto, después del invierno.1,20 
Las principales causas que determinan la infección son: 
 La mezcla de animales enfermos, portadores y sanos, y no son 
raras las infecciones multiespecíficas asintomáticas en los 
individuos adultos, con inmunidad parcialmente adquirida por 
infecciones anteriores. 
 La variación en la virulencia de las especies y las infecciones 
mixtas en los animales jóvenes. 
 El número de ooquistes ingeridos y la reinfección, condiciona la 
gravedad de los signos clínicos. 
 El estado nutritivo de los animales, es un factor importante en la 
coccidiosis clínica. 
 Los animales jóvenes son los más susceptibles. 
 Factores estresantes (temperatura, humedad, transporte o cambio 
de alimentación). Sin embargo, se ha demostrado que el estrés 
producido por el destete de becerros no influye sobre la 
eliminación de ooquistes en las heces. 
 Deficiencias en vitaminas o minerales. 
 Infecciones por virus, bacterias y parásitos. 
 
Asimismo, Rodríguez et al.32 encontraron en el trópico mexicano 
que los factores asociados a la mayor excreción de ooquistes del género 
Eimeria en el ganado bovino son: a) la precipitación de la zona (>1000 
mm de precipitación anual, OR= 1.93, p= <0.001), b) tamaño de hato 
(200-300 bovinos, OR=1.83, p= <0.001) y c) el periodo de año (época 
de lluvia, OR=3.34, p <0.001). 
Patogenia 
La patogenia se debe a la destrucción de las células epiteliales en 
distintas partes del intestino, lo cual depende del número de ooquistes 
ingeridos, del potencial de producción de la especie implicada, del efecto 
de la superpoblación y la localización exacta de los parásitos. Así, las 
especies que se desarrollan subepitelialmente provocan lesiones más 
graves, generalmente hemorragias, que las que parasitan las células 
epiteliales.11,13 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 59 
 
El comienzo de los signos clínicos coincide con el inicio de la 
gametogonia, la cual comienza con la destrucción de las células de la 
mucosa por los estadios sexuales de los parásitos. Los esporozoítos 
apenas ejercen acción traumática al penetrar en las células. Sin 
embargo, los trofozoítos, esquizontes y gametos se alimentan delcitoplasma de las células y ocasionan ruptura de las células invadidas. El 
número de generaciones de merozoítos y gametogonias provocan 
hemorragias en las criptas de Lieberkühn.8,11 
Cuando el intestino grueso está afectado, la reabsorción de Na+ y 
de agua se ve limitada, originando diarrea y deshidratación de los 
animales. La pérdida de peso en los mismos es considerable, incluso 
después del tratamiento. Se necesita de 6-13 semanas para que el 
consumo de alimento y agua vuelva a la normalidad.5,20 
Bangoura et al.3 realizaron un estudio para evaluar el efecto de E. 
zuernii sobre los componentes químicos de la sangre en becerros, 
formando tres grupos, el control, el inoculado con 150,000 
ooquistes/animal y el inoculado con 250,000 ooquistes/animal. Los 
componentes químicos (ácidos grasos libres, proteínas totales, 
albumina, bilirrubina, urea, glucosa, colesterol y la creatinquinasa), 
fueron evaluados en el período de prepatencia y patencia. Durante el 
período patente, los grupos infectados con E. zuernii, presentaron alta 
concentraciones de ácidos grasos libres, bilirrubina, concentraciones de 
urea y creatinkinasa mientras que los niveles de colesterol se redujeron. 
La alta concentración de los ácidos grasos libres se encuentra 
relacionada con el grado de lesión del intestino ya que la inflamación da 
lugar a una mala absorción o disminución en el paso de nutrientes lo 
cual influye en la lipolisis39, la disminución en la proteína total está dada 
por la diarrea4, la concentración de urea se incrementa debido a la 
aparición de la azotemia producida por el daño del tejido, la hemorragia 
intestinal, la deshidratación y el desbalance electrolítico33; los niveles de 
glucosa en la sangre no se ven afectados por la coccidiosis; las bajas 
concentraciones de colesterol se deben a la mala absorción intestinal de 
ácidos grasos4 y por último los altos niveles de creatinquinasa se 
relacionan con los altos niveles de bilirrubina los cuales se dan debido al 
daño muscular.17 
Las especies que se consideran patógenas para el ganado bovino 
son: E. zuernii, E. bovis, E. ellipsoidalis, E. alabamensis, E. auburnensis 
y E. wyomimgensis.20,28,32 
Los coccidios son, por lo general, específicos de huésped y no hay 
inmunidad cruzada entre especies.29 
El periodo de incubación del género Eimeria en los bovinos es de 
17-21 días dependiendo de la especie involucrada.8 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
60 
 
Signos clínicos 
Los signos clínicos incluyen debilidad, dolor abdominal, pérdida de 
apetito, y diarrea con heces amarillo-verdosas y olor acre. En la 
coccidiosis aguda (disentería roja) la diarrea es sanguinolenta, con 
abundante mucosa e incluso con coágulos de sangre y el cuarto trasero 
del animal se encuentra manchado (lo cual coincide con la alta carga de 
10,000 a 27,000 ooquistes/g de heces).2126,35 Sin embargo en un 
estudio realizado por Svensson36 sobre la excreción de ooquistes de E. 
alabamensis y la presentación de diarreas en becerros que pastoreaban 
a edad temprana, encontraron que la excreción de ooquistes es baja 
durante la primera semana, sin embargo después de 8-10 días la 
cantidad de ooquistes aumenta para luego volver a decrecer a un nivel 
igual al de la primera semana. Además encontró que la máxima 
eliminación de ooquistes no coincide con la presentación de diarreas en 
los animales afectados (Figura 5). 
 
La diarrea se acompaña de tenesmo, pérdida de peso, anemia y 
emaciación e infecciones secundarias, especialmente neumonía. En la 
fase aguda puede durar de 3 a 4 días. Si los animales no mueren en 7-
10 días, se recuperan lentamente.11,20 
 
 
 
 
 
 
Figura 5. Diagrama de la excreción de ooquistes de Eimeria alabamensis en becerros durante la 
primera estación de pastoreo (Tomado de Svensson
36). 
 
Severidad de la diarrea 
 
 
 
Eliminación 
de ooquistes 
 
 
 
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 
 Días de pastoreo 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 61 
 
Otro aspecto característico importante de la coccidiosis bovina es 
la presencia de signos nerviosos causados por E. bovis y E. zuernii o 
ambas, en terneros destetados o de más edad, lo cual produce síntomas 
de disfunción cortical. Se caracteriza por temblores musculares, 
tambaleos, convulsiones y ocasionalmente ceguera, similares a los que 
se presentan cuando existe deficiencia de magnesio, listeriosis, rabia, 
poliencefalomalasia, y enterotoxemia por clostridium.8,26 
Puede haber descenso en las concentraciones de Na+, Ca+ y Mg+ y 
aumento de K+en la sangre.4,20 
Lesiones 
En infecciones fuertes puede haber enteritis catarral generalizada, 
hasta difteroide y necrotizante, tanto en el intestino delgado como en el 
grueso.8 
Las lesiones más importantes se presentan en el intestino grueso 
y en los últimos 30 cm del íleon, en donde la mayoría de las criptas 
están destruidas, el ciego y el colon contienen material hemorrágico, 
semifluido e incluso sangre en coágulos fibrinosos; la pared intestinal 
aparece engrosada, congestionada y edematosa con petequias y 
hemorragias difusas; la mucosa está necrosada y se desprende, 
apareciendo zonas denudadas con infiltrados de linfocitos y leucocitos, lo 
que puede extenderse a la submucosa, a menudo se observan capas 
seudomembranosas marrón-amarillo y nódulos puntiformes de parásitos 
de color blanco o gris20 y las infecciones secundarias pueden originar 
úlceras necróticas.28 
Curso, pronóstico y resistencia del huésped 
En casos leves, la recuperación ocurre de 5-10 días, sobre todo 
tratándose de animales adultos, incluso después de haber eliminado 
durante 2-3 días heces sanguinolentas. En algunas ocasiones la 
enfermedad dura hasta tres semanas.28 
Todos los animales son susceptibles a la infección por coccidia; sin 
embargo, los jóvenes son los más predisponentes, ocasionalmente se 
presenta coccidiosis aguda en animales adultos, animales con un 
sistema inmunitario bajo o que se encuentran en situación de stress 
(transporte, cambios de alimentación, cambios de temperatura, etc.)38. 
Taubert et al.37 evaluaron la respuesta inmune temprana (in 
vitro), durante la infección de E. bovis, de células endoteliales y 
encontraron que existe una activación de múltiples mecanismos que 
estimulan la adhesión de los linfocitos y la migración de varias células T 
a través del endotelio (primer día postinfección declinando a los 8 días) 
eliminando así la parasitosis mediante reacciones citotóxicas jugando así 
un papel importante en la respuesta inmune. Faber et al.13, trabajaron 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
62 
 
con becerros y sus madres y demostraron que las madres expuestas a 
E. bovis, E. zuernii y E. alabamensis tres semanas antes del parto 
desarrollaban inmunidad contra estas especies y los becerros que 
mamaban leche a sus madres presentaban altos niveles de 
inmunoglobulinas contra E. bovis. 
Los animales jóvenes excretan más ooquistes que los animales 
adultos15,23 siendo así capaces de controlar la enfermedad o las 
reinfecciones posteriores gracias a una respuesta inmunitaria específica 
protectora de tipo celular, que no eliminaría la infección, pero sí 
provocaría una menor eliminación de ooquistes aunque se haya ingerido 
un elevado número de éstos.9,22 Por ello, los bovinos adultos 
representan la principal fuente de infección para los más jóvenes. 
Diagnóstico 
El diagnóstico se realiza por medio del historialclínico, por 
lesiones macroscópicas a la necropsia (por raspado o impronta de la 
mucosa intestinal) y observación microscópica de la mucosa intestinal. 
El examen de laboratorio más importante consiste en identificar y 
determinar la cantidad de ooquistes/g de heces mediante las técnicas de 
flotación centrifugada y McMaster. El diagnóstico específico requiere el 
estudio de ooquistes esporulados mediante el cultivo en dicromato de 
Potasio para poder identificar la especie de Eimeria a través de su 
tamaño y características morfológicas del ooquiste.31 
El diagnóstico puede ser erróneo si sólo se considera el número de 
ooquistes en las heces. Además se debe de considerar el valor del 
hematocrito (<30%), edad de los animales, patogenicidad de la especie 
de Eimeria presente, tipo de alimentación y sistema de manejo de los 
bovinos. A pesar de que la eliminación no siempre se refleja en la 
severidad de la infección, en el trópico subhúmedo mexicano, 
Rodríguez-Vivas y Cob-Galera30 recomiendan usar con reserva un patrón 
normativo del grado de infección de coccidias del género Eimeria en 
bovinos (Cuadro 1). 
Cuadro 1. Patrón normativo que puede ser utilizado para evaluar el grado de infección de coccidias 
del género Eimeria en bovinos (Tomado de Rodríguez-Vivas y Cob-Galera
30
). 
Prueba de McMaster Tipo de infección 
 300 oo/gh Infección leve 
300-1,000 oo/gh Infección ligera 
1,001- 5,000 oo/gh Infección moderada 
5,000 oo/gh Infección grave 
 oo/gh: Ooquistes por gramo de heces. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 63 
 
El diagnóstico diferencial debe de incluir, estrongilidos 
gastrointestinales, salmonelosis y enteritis necrosante.6,28 
Tratamiento 
Para controlar la coccidiosis se utilizan medicamentos tales como 
los coccidiostatos y coccidicidas los cuales disminuyen las cargas 
parasitarias de los animales tratados y con ello refuerzan indirectamente 
sus defensas naturales; sin embargo, no permiten eliminar las coccidias 
de un hato a largo plazo y de modo definitivo ya que la enfermedad 
persiste por las continuas reinfecciones de los animales tratados y a la 
infección de los sanos.8,34 En el Cuadro 2 se presentan los fármacos más 
comunes usados para el tratamiento de la coccidiosis bovina. 
Las sulfas más utilizadas son: sulfaguanidina, sulfaquinoxalina, 
sulfamerazina, sulfabromometazina y sulfametazina. Se ha observado 
que si el tratamiento con sulfas se empieza 13 días después del inicio de 
la infección los resultados son satisfactorios; esto se debe a que las 
sulfas actúan sobre los merozoítos, evitando el desarrollo de gametos 
que son los más dañinos para los bovinos.28 
 
Cuadro 2. Fármacos utilizados para el tratamiento de la coccidiosis bovina según varios autores. 
 
Droga Dosis 
Vía de 
administración 
Autor 
Amprolio 10-20 mg/kg/4-5 días Oral Sumano y Ocampo
34
 
Sulfametazina 
100 mg/kg/ inicial y 
50 mg/kg/12 horas 
Oral Botana et al.
7
 
Toltrazuril 15 mg/kg única Oral Mundt et al.
24,25
 
Diclazuril 1 mg/kg única Oral Mundt et al.
24
 
 
Mundt et al.25 en un estudio realizado en Alemania con bovinos 
infectados naturalmente con E. bovis y E. zuernii encontraron que el 
tratamiento con toltrazuril (15 mg/kgpv) vía oral aplicado en una sola 
dosis, fue capaz de controlar la coccidiosis de becerros estabulados en 
diferentes condiciones de campo. En otro estudio Mundt et al.24 
evaluaron la eficacia del toltrazuril (15 mg/kgpv) y diclazuril (1 
mg/kgpv), en una sola dosis por vía oral observando que hubo una 
mayor eficacia del toltrazuril en comparación con el diclazuril, ya que los 
animales tratados con toltrazuril presentaron una menor cantidad de 
ooquistes excretados y la duración del periodo de excreción también se 
redujo significativamente en comparación con los animales tratados con 
el diclazuril y el grupo control. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
64 
 
Prevención y control 
La infección por coccidia se puede reducir, minimizando los 
factores de estrés y mejorando las medidas de higiene (limpieza de 
comederos y bebederos). Se debe aplicar la rotación de los pastos. Las 
explotaciones deben mantenerse limpias y secas y usar desinfectantes 
tales como cloruro de mercurio, hipoclorito de sódio (1.25%), fenol 
(5%), formaldehído etc., que pueden inhibir o destruir la esporulación.20 
En el Cuadro 3 se presentan los fármacos usados para el 
tratamiento profiláctico de la coccidiosis bovina. 
 
Cuadro 3. Fármacos utilizados para la profilaxis de la coccidiosis bovina según varios autores. 
 
Droga Dosis Vía de 
administración 
Autor 
Amprolio 5 mg/kg/21 días Oral Sumano y Ocampo
34
 
Monensina 100-360 mg/becerro/día 
26.4 mg/kg/día 
Oral 
 
Sumano y Ocampo
34 
 
Botana et al.
7
 
Lasalocida 100-350 mg/becerros<360 
kg/6 semanas 
Oral Sumano y Ocampo
34
 
Decoquinato 0.5-1.5 mg/kg/14 días Oral Sumano y Ocampo
34
 
 
 
Para controlar las infecciones por coccidiosis, se recomienda 
realizar un manejo adecuado comenzando con evitar mezclar los 
animales de diferentes edades y de este modo poder controlar la 
infección en los terneros; en las explotaciones los comederos y 
bebederos deben colocarse sobre una base para evitar la contaminación 
fecal; durante el pastoreo se debe evitar que los becerros beban agua 
estancada y evitar el hacinamiento de los animales en los corrales. 
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EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 67 
 
Capítulo 5. Coccidiosis caprina 
YAZMÍN ALCALÁ CANTO 
Departamento de Parasitología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad 
Nacional Autónoma de México, Av. Universidad 3000, cp. 04510, México D.F. 
 
Resumen 
Importancia 
Distribución geográfica 
Morfología 
Ciclo biológico 
Patogenia 
Lesiones 
 
Signos clínicos 
Diagnóstico 
Tratamiento 
Epidemiología 
Prevención y control 
Bibliografía 
 
 
Resumen 
Las coccidias comprenden un grupo diverso de protozoarios 
intracelulares obligados de vertebrados, con unas pocas especies que 
infectan invertebrados. Estos parásitos han sido clasificados en el 
Phylum Apicomplexa que se caracteriza por la presencia de un conjunto 
de organelos que son muy importantes para la invasión y supervivencia 
dentro de las células del huésped (Jolley y Bardsley, 2006). Los agentes 
causales de la eimeriosis o coccidiosis en rumiantes son organismos que 
se desarrollan dentro de las células intestinales de los huéspedes. 
Debido a que el desarrollo intracelular provoca la destrucción de las 
células en las que se multiplican, se les considera parásitos aunque no 
lleguen a provocar la enfermedad (Taylor y Catchpole, 1994). La 
mayoría de las especies que infectan rumiantes no provocan signos a 
pesar de que cuando se realizan análisis diagnósticos estándar se 
encuentren en cantidades elevadas. Consecuentemente, es importante 
diferenciar las especies patógenas de las de menor importancia clínica 
(Kauffman, 1996). Los organismos abordados en este capítulo se 
agrupan taxonómicamente dentro del género Eimeria perteneciente a la 
familia Eimeriidae del Phylum Apicomplexa. En general, todas las 
especies de Eimeria que infectan rumiantes son capaces de completar su 
desarrollo y reproducción en el tracto digestivo de huéspedes específicos 
y genéticamente compatibles (Long, 1990). Las especies que afectan a 
los caprinosen México, junto con sus características principales (Taylor, 
1995; Mehlhorn, 2004) se encuentran señaladas en el Cuadro 1. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
68 
 
Importancia 
Los factores considerados en la estimación de pérdidas a causa de 
eimeriosis en caprinos se deben principalmente a la disminución del 
crecimiento, retraso en la conversión alimenticia y costos generados por 
tratamientos. La coccidiosis clínica provoca lesiones severas en el 
intestino de los rumiantes y la atrofia de las vellosidades intestinales 
puede ser una secuela que resulte en mala absorción (Taylor, 1995). 
Con respecto a su importancia en salud pública, se considera que el 
riesgo de zoonosis a causa de esta enfermedad es mínimo (Mehlhorn, 
2004). 
Distribución geográfica 
La eimeriosis en rumiantes es una enfermedad cosmopolita. Sin 
embargo, la frecuencia, incidencia, prevalencia, morbilidad y mortalidad 
varía según las regiones, tipo de explotación y medidas de bioseguridad 
que se aplican en el manejo del ganado (Levine, 1985). 
Morfología 
Los parásitos Apicomplexa se denominan así por su complejo 
apical celular distintivo que contiene organelos llamados rhoptrios, 
micronemas, conoide y anillo polar apical. Los rhoptrios y micronemas 
son organelos que secretan moléculas necesarias para la motilidad, 
adhesión a las células huésped e invasión de células huésped (Urquhart 
et al., 1996). El conoide es una estructura pequeña formada por 
filamentos en espiral y se cree que desempeña un papel mecánico en la 
invasión celular. El anillo polar apical sirve como un centro de 
organización de microtúbulos. Además del complejo apical, estos 
parásitos tienen otras estructuras únicas, tales como un organelo 
esencial similar a un cloroplasto llamado apicoplasto. Además, los 
organismos de este Phylum están rodeados por una película, estructura 
que está formada por una membrana plasmática y un complejo interno 
de membranas que contiene vesículas aplanadas (Mehlhorn y Piekarski 
1993). 
El estadio inmóvil se denomina ooquiste u oocisto. Los ooquistes 
son estadios que generalmente se excretan con las heces del huésped. 
La esporogonia es el proceso mediante el cual un esporonte (zigoto) 
lleva a cabo una serie de divisiones dentro de la pared del ooquiste para 
formar esporozoítos, los cuales en el caso de Eimeria se encuentran 
contenidos dentro de esporoquistes. Los ooquistes del género Eimeria 
presentan en su interior cuatro esporoquistes cada uno con dos 
esporozoítos. Estudios ultraestructurales del ooquiste han demostrado la 
presencia de diversos organelos dependiendo de la especie de Eimeria, 
entre ellos el gránulo polar, cuerpo residual del ooquiste, micrópilo y 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 69 
 
tapón del micrópilo (Eckert et al., 1995). El esporoquiste posee una 
pared y un residuo, mientras que el esporozoíto presenta un núcleo, y 
los cuerpos retráctiles anterior y posterior (Long, 1990). 
 
Cuadro 1. Especies de Eimeria que afectan a los caprinos en México 
Especie de Eimeria 
(sinonimia en ovinos) 
Morfología 
PP. 
(días) 
Patogenicidad 
E. alijevi 
(E. parva) 
16 x 14μm, sin micrópilo, sin 
tapón del micrópilo, pared 
amarillo-verdosa 
16-17 ++ 
E. apsheronica 
(E. faurei) 
22-33 x 19-24μm, micrópilo 
aparente, sin tapón del 
micrópilo, pared amarillenta 
20 ++ 
E. arloingi 
(E. bakuensis; E. ovina) 
22-33 x 19-24μm, ovoide, 
micrópilo característico, tapón 
del micrópilo 
12-15 +++ 
E. caprina 
32 x 23 μm, elipsoidal, 
micrópilo característico sin 
tapón, pared externa café y 
pared interna clara 
15-21 +++ 
E. christenseni 
 (E. ahsata) 
38 x 25μm, ovoide, micrópilo 
característico, tapón del 
micrópilo en forma de domo 
17 +++ 
E. hirci 
(E. crandallis) 
23 x 19μm, esférica, plana, 
tapón del micrópilo en forma 
de plato 
12-20 No patogénica 
E. ninakohlyakimovae 
(E. ovinoidalis) 
40-56 x 30-41μm, elipsoidal, 
sin micrópilo ni tapón del 
micrópilo, pared parda 
20-27 ++++ 
PP. Periodo prepatente. 
+ Leve; ++ Moderada; +++Severa: ++++ Muy severa 
 
Ciclo biológico 
El ciclo biológico del género Eimeria se divide en 3 fases: 
 Esporogonia 
 Merogonia o esquizogonia 
 Gametogonia o gamogonia 
Esporogonia.- Los ooquistes esporulados constituyen el estadio 
infeccioso del género Eimeria. Bajo condiciones adecuadas de 
oxigenación, humedad elevada y temperaturas óptimas de alrededor de 
27ºC, el núcleo se divide dos veces y la masa protoplásmica forma 4 
cuerpos cónicos a partir de una masa central. Cada uno de estos conos 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
70 
 
se redondea y forma un esporoblasto, aunque en algunas especies el 
protoplasma restante forma el cuerpo residual del ooquiste. Cada 
esporoblasto secreta una pared de material refráctil que se conoce como 
esporoquiste, mientras que en el interior el protoplasma se divide y 
forma dos esporozoítos. En algunas especies el protoplasma restante 
dentro del esporoquiste forma un cuerpo residual del esporoquiste. Bajo 
condiciones ambientales óptimas, esta fase del ciclo se realiza en 2-4 
días (Levine, 1985). 
Merogonia o esquizogonia (reproducción asexual).- El huésped se 
infecta al ingerir el ooquiste esporulado. Los esporoquistes se liberan ya 
sea mecánicamente o por el estímulo del CO2 y los esporozoítos se 
liberan al ser activados por la tripsina y bilis. En muchas especies, cada 
esporozoíto penetra una célula epitelial, se redondea y se le conoce 
como trofozoíto. Después de algunos días, cada trofozoíto se divide por 
fisión binaria múltiple y forma el meronte o esquizonte, estructura 
que está formada por un elevado número de organismos elongados 
nucleados conocidos como merozoítos. Cuando la división se completa 
y el meronte madura, la célula huésped y el meronte se rompen, por lo 
que los merozoítos se liberan e invaden células adyacentes. La 
merogonia puede repetirse varias generaciones dependiendo de la 
especie de Eimeria (Mehlhorn, 2004; Urquhart et al., 1996). 
Gametogonia o gamogonia (reproducción sexual).- La merogonia 
concluye cuando los merozoítos forman gametocitos machos 
(microgametocitos) y hembras (macrogametocitos). Estos estadios de 
vida pueden distinguirse de los trofozoitos o merozoítos en desarrollo 
por el hecho de que tienen un núcleo único y grande. Los 
microgametocitos se dividen repetidamente para formar un gran 
número de organismos flagelados con un solo núcleo, a los que se les 
denomina microgametos. Los protozoarios presentan órganos de 
locomoción solamente durante esta breve fase de su ciclo de vida. Los 
microgametos se liberan por la ruptura de la célula huésped, uno 
penetra un macrogameto y se lleva a cabo la fusión de los núcleos del 
microgameto y macrogameto. Se forma una pared quística alrededor del 
zigoto (zigotoquiste u ooquiste), el cual se libera de las heces como 
un ooquiste no esporulado. El periodo prepatente, es decir, antes del 
inicio de la excreción de ooquistes dura en promedio 3-4 semanas 
(Urquhart et al., 1996). 
Patogenia 
La severidad de la infección por Eimeria en rumiantes depende de 
dos factores importantes: los parásitos como tales y la reacción del 
huésped hacia ellos. Una reacción severa por parte del huésped puede 
causar más daño que los mismos parásitos. Ambos causan cambios 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 71 
 
estructurales que reducen la función de los órganos afectados y se 
desencadena una serie de cambios fisiológicos (Mehlhorn y Piekarski,1993). Algunas de las reacciones del huésped se producen como 
respuestas generales a la interferencia con sus tejidos, mientras que 
otras son respuestas específicas hacia las coccidias. El intestino delgado 
de los rumiantes es muy largo, lo cual proporciona un gran número de 
enterocitos que permiten la multiplicación excesiva del parásito sin que 
se provoque mucho daño por lo general. En caso de que se afecte la 
absorción, el intestino grueso puede ejercer un cierto efecto 
compensatorio (Dougshcies y Najdrowski, 2005). Las coccidias que 
afectan el intestino grueso tienden a ser más patógenas que aquéllas 
que infectan el delgado. Esto puede deberse a que la regeneración 
celular es menor, parcialmente debido a que en el intestino grueso 
existen más organismos oportunistas que pueden aprovechar para 
invadir una mucosa dañada (Smyth, 1994). Las coccidias menos dañinas 
causan pérdida de la superficie celular, mientras que las especies más 
patogénicas provocan cambios que derivan en pérdida de las células de 
la cripta y ruptura de vasos sanguíneos (Urquhart et al., 1996). Con 
respecto a la histopatología, se presentan los siguientes procesos 
(Mehlhorn, 2004): 
1. Cambios vasculares – Se observan hiperemia, edema y 
hemorragia de acuerdo con el grado de severidad del daño. Esto puede 
ser parte de una respuesta general inflamatoria que puede ser generada 
también por bacterias oportunistas. Puede incrementarse la 
permeabilidad del endotelio y epitelio, derivando en edema e incremento 
en la pérdida de fluidos (Levine, 1985). 
2- Infiltración celular – Los neutrófilos, eosinófilos, linfocitos y 
macrófagos se acumulan como parte de la respuesta inflamatoria. Se 
observa una gran cantidad de neutrófilos en las áreas de ruptura del 
recubrimiento epitelial, especialmente si hay invasión de bacterias. Los 
macrófagos, neutrófilos y eosinófilos desempeñan un papel importante 
en la destrucción de los merontes de primera generación (Long, 1990). 
3. Hiperplasia epitelial – Todas las infecciones causadas por 
coccidias dañan el epitelio provocando una respuesta de hiperplasia o 
proliferación celular. En la mayoría de los casos proliferan únicamente 
las células no infectadas, pero en otros casos las células infectadas con 
coccidias continúan dividiéndose (Catchpole, 1985). La proliferación 
continua de las células intestinales resulta en el alargamiento de las 
criptas intestinales y en la disminución de la tasa vellosidad/cripta y 
debido a que las paredes son muy gruesas, disminuye la absorción de 
nutrientes (Mehlhorn y Piekarski, 1993). La hiperplasia puede ser focal o 
difusa. La primera causa la formación de ―parches de ooquistes‖ y 
pólipos en el caso de E. ovina y E. ahsata. Estas lesiones focales 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
72 
 
resultan de la liberación de merozoítos dentro de la lámina propia. Los 
pólipos se forman debido al alargamiento excesivo de las vellosidades 
causado por la hiperplasia de las criptas o por el aumento del tiempo de 
vida de cada enterocito (Beldomenico et al., 2003). 
4. Pérdida epitelial – Los enterocitos generalmente completan su 
tiempo de vida en unos pocos días. Cuando llegan a la superficie de la 
mucosa, se liberan al lumen o son absorbidos por los enterocitos 
adyacentes. En las infecciones causadas por coccidias, los enterocitos se 
pierden prematuramente, probablemente debido a la anoxia que ocurre 
en los rumiantes cuando los merontes gigantes separan al epitelio de su 
fuente de sangre (Gregory et al., 1989). También puede deberse a una 
reacción de hipersensibilidad en la que la acumulación de fluidos debajo 
del epitelio forma hojas de epitelio a partir del estroma. En estos casos 
las células mueren por necrosis (Lucas et al., 2007). Otro mecanismo es 
la apoptosis o muerte celular programada tanto en la superficie 
intestinal como en las criptas. La pérdida de epitelio en el intestino 
delgado provoca atrofia de las vellosidades. Si las criptas resultan 
intactas, la hiperplasia de las criptas producirá nuevas células para 
restaurar la arquitectura de las vellosidades (Allen, 2007). Sin embargo, 
se reduce el área de epitelio de absorción, aumenta la cantidad de 
enterocitos inmaduros por la tasa aumentada de generación celular y 
consecuentemente disminuye la absorción de nutrientes. Si la pérdida 
celular se extiende a las criptas, puede provocar atrofia de las mismas. 
Si el epitelio no se regenera, se presenta denudación en el área, lo cual 
implica dos hechos: pérdida de epitelio de absorción y acceso de 
bacterias y hongos oportunistas a los tejidos (Craig et al., 2007). La 
pérdida de epitelio de absorción puede producir diarrea y la invasión por 
organismos oportunistas puede causar necrosis del tejido y muerte del 
huésped. Una de las causas de mortalidad es la absorción de toxinas 
resultantes de la proteólisis excesiva (Jolley y Bardsley, 2006). 
Lesiones 
Las células invadidas por esporozoítos presentan varios grados de 
hipertrofia del nucléolo, núcleo y citoplasma. Además, el número masivo 
de merontes provoca engrosamiento de la mucosa. Los merontes de las 
coccidias de rumiantes se observan como manchas blanquecinas sin 
necesidad de emplear lentes especiales (Dougschies y Najdrowski, 
2005). Los merontes en grandes cantidades pueden causar edema y 
hemorragias en corderos. Los merontes gigantes en rumiantes 
generalmente se rodean de células inflamatorias, particularmente 
neutrófilos. Los merontes destruidos por polimorfonucleares se observan 
como ―fantasmas‖, es decir, aglomeraciones de macrófagos y detritos 
celulares (Mehlhorn, 2004). En la mayoría de las relaciones 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 73 
 
coccidias/huésped, éste es el estadio más patogénico, quizás por ser el 
más numeroso. Se observa engrosamiento, edema, hemorragias 
petequiales o de gran extensión. Pueden existir membranas diftéricas de 
material necrótico y puede continuar la división y lesiones hiperplásicas 
difusas o focales (Smyth, 1994). Las células pueden detener su división 
pero permanecer en su lugar hasta que el parásito madure. En las áreas 
en las que las células detienen su división se nota una pérdida evidente 
del epitelio. Como mecanismo de reacción por parte del huésped, las 
células se desprenden de la membrana basal y se pierden en el lumen 
intestinal. Sin embargo, este proceso resulta en pérdida de grandes 
áreas de mucosa en infecciones masivas, y la recuperación puede tardar 
varias semanas (Reeg et al., 2005). 
Signos clínicos 
Se ha establecido que E. ovinoidalis puede ser muy patógena y 
que otras especies tales como E. ovina y E. crandallis pueden exacerbar 
los signos de la primera especie (Mehlhorn y Piekarski, 1993). Los 
brotes de coccidiosis generalmente son agudos y se caracterizan por 
una morbilidad moderada y baja mortalidad. Se observa una diarrea 
acuosa verde o amarillenta con olor fétido y ocasionalmente con sangre 
(Mundt et al., 2005). Los animales muestran dolor abdominal, anemia 
macrocítica hipocrómica, pérdida del apetito, deshidratación, tenesmo, 
debilidad y pérdida de peso. También son evidentes la depresión, 
inactividad y recumbencia. La eimeriosis puede presentarse junto con 
miasis, diarrea bacteriana y septicemia. Los animales recién nacidos son 
relativamente resistentes a la infección y su susceptibilidad se 
incrementa a las 4 semanas de edad por la condición de estrés que 
desarrollan los animales al ser transferidos al corral de engorda, pues 
esto tiene un efecto depresor sobre la respuesta inmune que debe ser 
considerada en la presentación de enfermedades en el periodo de 
adaptación (Tórtora, 2003). 
Diagnóstico 
Los animales jóvenesque comienzan a mostrar signos como 
diarrea, anemia, deshidratación, debilidad, anorexia y emaciación deben 
ser examinados para diagnosticar eimeriosis. El examen microscópico de 
las heces es el método de diagnóstico más efectivo desde el punto de 
vista costo-beneficio, así como el más sencillo y directo, aunque también 
se han desarrollado métodos serológicos analíticos mediante 
inmunoensayos o ensayos de genética molecular (Berriatua, 1995; 
Jolley y Bardsley, 2006). El análisis fecal habitual involucra la 
concentración de los ooquistes de las heces mediante el método de 
flotación con azúcar o sal, seguido de la identificación de las especies 
mediante la diferenciación microscópica de los ooquistes concentrados. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
74 
 
La cuantificación de la carga parasitaria puede realizarse mediante el 
conteo de ooquistes en la cámara de McMaster (Thienpont et al., 1990). 
Las descargas diarreicas, generalmente sin sangre, causadas por virus, 
bacterias u otras etiologías a veces contienen ooquistes en cantidades 
moderadas o elevadas de especies no patógenas de Eimeria. En estas 
situaciones, la identificación de las coccidias en especímenes fecales es 
esencial para un diagnóstico exacto del problema clínico que podría no 
estar relacionado con los protozoarios (Reeg et al., 2005). Los ooquistes 
son más numerosos en las heces o tejidos durante el periodo temprano 
de patencia (inicio de excreción de ooquistes) y permanecen elevados 
durante 3 a 7 días, después de los cuales se completa el ciclo endógeno 
y las cuentas de ooquistes fecales caen a cero (da Silva y Miller, 1991). 
Se sugiere que las heces deben ser colectadas de los animales al inicio 
de la fase diarreica, en lugar de una semana o dos después del inicio de 
la fase clínica (Mundt et al., 2005). Si el huésped sobrevive a la 
infección clínica y comienza a recuperarse, las infecciones subclínicas no 
comenzarán hasta semanas o meses después. (Dougschies y 
Najdrowski, 2005). 
Tratamiento 
La administración de fármacos anticoccidianos puede reducir 
significativamente la coccidiosis si se utiliza junto con medidas 
adecuadas de higiene y bioseguridad, además de procurar disminuir las 
situaciones estresantes para los corderos. 
Los quimioterapéuticos anticoccidianos se clasifican en 
coccidiostatos o coccidicidas. Se conoce como fármaco coccidiostato al 
agente químico que generalmente se administra como aditivo 
alimenticio o en el agua de bebida y que actúa en las primeras fases del 
ciclo evolutivo del protozoario. Los ionóforos poliéteres (monensina y 
lasalocid) y el decoquinato son los coccidiostatos aprobados por la 
Administración de Fármacos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés) 
de EE.UU. para ser administrados a caprinos (www.fda.gov). La 
monensina y el lasalocid actúan solamente contra los merozoítos libres, 
provocando que estalle la película, el retículo endoplásmico y otros 
organelos internos. Sin embargo, no son efectivos contra estadios 
intracelulares. El decoquinato es una quinolona que inhibe la respiración 
de los merontes de primera generación y la esporulación de las coccidias 
(Sumano y Ocampo, 2006). Cuando se administran los fármacos a 
niveles efectivos durante el periodo de la infección, se desarrolla un 
nivel protector de inmunidad hacia las especies involucradas de Eimeria, 
después de lo cual debe descontinuarse la medicación para que exista 
una protección significativa contra la reinfección con la especie inicial 
(Gregory y Catchpole, 1989). En contraste, un fármaco coccidicida es el 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 75 
 
que evita la formación de lesiones intestinales severas y reduce 
drásticamente la eliminación de ooquistes en heces (Wang, 1997). Por 
lo tanto, se reduce el tiempo de contacto de los parásitos con el 
huésped y se induce la inmunidad. El diclazuril y toltrazuril se 
consideran coccidicidas, y a pesar de estar solamente aprobados para 
ser administrados a aves y porcinos (FDA), en nuestro país se han 
utilizado para el tratamiento de la coccidiosis ovina, ya que puede 
usarse como aditivo alimenticio en rumiantes. 
Como se mencionó en el subcapítulo relativo a la morfología de las 
coccidias, el apicoplasto es un organelo característico. Se ha sugerido 
que los organismos Apicomplexa evolucionaron de un ancestro algal en 
el periodo Precámbrico-Cámbrico, quizás hace 500 millones de años. A 
pesar de que el apicoplasto perdió su capacidad para la fotosíntesis, 
retiene muchas funciones metabólicas, incluyendo aquéllas ligadas con 
el metabolismo energético. Se ha demostrado que los Apicomplexa no 
pueden sobrevivir sin un apicoplasto funcional. Muchos de los procesos 
que se llevan a cabo en ese organelo son diferentes de los del huésped 
mamífero, por lo que los agentes químicos que inhiben estas vías 
metabólicas son difícilmente tóxicos para el huésped. Una de las 
enzimas presentes en estas vías es el blanco de un herbicida con 
actividad antiparasitaria denominado toltrazuril. Este producto actúa en 
la proteína D1 de los centros de reacción fotosintéticos en el apicoplasto. 
Es efectivo contra los estadios de la merogonia y gametogonia de las 
coccidias y se ha demostrado su efectividad si se administra durante el 
periodo prepatente (Mehlhorn, 1988; Alzieu et al., 1999; Gjerde y Helle, 
1991). Se ha documentado que no influye sobre la inmunidad celular 
(Platzer et al, 2005) a la dosis sugerida de 20 mg/kg (Stafford et al., 
1994). 
El amprolio, y las sulfonamidas pueden ser utilizados como 
coccidiostatos o coccidicidas dependiendo del modo y tiempo de 
administración, por ejemplo, el amprolio tiene actividad coccidicida si se 
administra por 5 días, y coccidiostática si se emplea por 21 días (Croft, 
1997). El amprolio actúa como un inhibidor competitivo de la tiamina. 
Las coccidias que se dividen rápidamente tienen requerimientos 
mayores de tiamina que el huésped, por lo que su toxicidad es baja. Las 
sulfonamidas son estructuralmente similares al ácido p-aminobenzoico 
(PABA) y compiten con el PABA por sitios de unión en la enzima que lo 
convierte a folato. El folato, a su vez, es transformado a tetrahidrofolato 
y finalmente a timidilato y ADN. El trimetoprim actúa del mismo modo, 
compitiendo con el folato e interfiriendo con la producción de 
tetrahidrofolato. Las sulfonamidas y el trimetoprim son solamente 
efectivos contra los estadios de protozoarios intracelulares que carecen 
de sus propios mecanismos para transportar el folato a la célula. En las 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
76 
 
coccidias, esto significa que son efectivos contra los estadios asexuales 
durante la merogonia, más que durante la gametogonia (Sumano y 
Ocampo, 2006). 
Algunas especies de coccidias han desarrollado resistencia a los 
coccidiostatos utilizados repetidamente durante largos periodos, 
especialmente en la producción avícola. El uso de coccidiostatos en la 
producción de rumiantes tiende a ser periódico, más que continuo, por 
lo que la documentación de casos de resistencia a fármacos 
anticoccidianos es limitada (Stephan et al., 1997). Básicamente existen 
dos opciones de tratamiento que se han estudiado comparativamente en 
el campo: 
1. Tratamiento terapéutico: Administración de fármacos después 
del inicio de la excreción de ooquistes o de la presentación de la 
enfermedad clínica (Mundt et al., 2005). 
2. Tratamiento metafiláctico: Administración de fármacos durante 
el periodo prepatente, es decir, antes de que sea posible efectuar el 
diagnóstico in vivo de la infección. Por lo tanto, el tratamiento 
metafiláctico serefiere a la administración del quimioterapéutico en un 
periodo de tiempo cercano a la observación esperada de signos 
compatibles con coccidiosis, con base en la historia clínica del rebaño 
(Daugschies et al., 2007). Debido a que las ovejas se consideran una 
fuente potencial de ooquistes, se debe establecer un programa 
preventivo que inicie tratando a las hembras gestantes 3 semanas antes 
de la fecha probable de parto. Debido a que a veces se dificulta utilizar 
medicamentos en el alimento en hembras lactantes o cabritos por su 
consumo errático de alimento, se sugiere proporcionar un tratamiento 
individual. 
El Cuadro 2 enlista los agentes quimioterapéuticos que se utilizan 
en la prevención de la eimeriosis en animales domésticos. 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 77 
 
 Cuadro 2. Quimioterapéuticos anticoccidianos utilizados en rumiantes (Kauffman, 1996). 
Quimioterapéutico Uso 
Especie 
animal* 
Dosis 
(mg/kg) 
Amprolio Terapéutico B 10 mg/kg/día/5 días 
 O 50 mg/kg/día/5 días 
 C 100 mg/kg/día/5 días 
 Profiláctico B, O, C 5-10 mg/kg/día/21 días 
Sulfonamidas 
Sulfametazina 
Terapéutico 
Profiláctico 
B, O, C 
50-100 mg/kg/día/4 días 
50 g/ton de alimento 
Sulfaquinoxalina Terapéutico B, O, C 15 mg/kg/día/4 días per os 
Sulfaguanidina Profiláctico B, O, C 0.5-3 g/animal/día/20 días 
Sulfadimetoxina Terapéutico B, O, C 75 mg/kg/día/4-5- días 
Sulfadimidina Terapéutico B, O, C 135 mg/kg/día/4-5 días 
Ionóforos 
Monensina Profiláctico B, O, C 1 mg/kg/30 días 
Lasalocid Profiláctico B, O, C 
0.5-1 mg/kg/día/hasta 6 
semanas 
Salinomicina Profiláctico B, O, C 
100 partes por millón en el 
alimento concentrado por 3 
semanas post-destete 
Otros compuestos 
Nitrofurazona Terapéutico Todas 10-20 mg/kg/día/5 días 
Decoquinato Profiláctico B, O, C 
0.5 mg/kg en alimento por al 
menos 28 días 
Diclazuril Terapéutico B, O, C 20 mg/kg per os 
Toltrazuril 
Terapéutico 
Profiláctico 
B, O, C 
20 mg/kg tratamiento único 
(terapéutico) o bien, 20 
mg/kg/toma única per os cada 
3-4 semanas (profiláctico) 
Clopidol y 
metilbenzocuato 
Profiláctico B, O, C 
12 mg/kg clopidol y 1 mg/kg 
metilbenzocuato por día 
durante 5 semanas 
Dapsona Terapéutico B, O, C 80 mg/kg/día por 4 días 
*B (Bovino), O (Ovino), C (Caprino) 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
78 
 
Epidemiología 
Ciertos tipos de manejo relacionados con las condiciones de 
alojamiento de los animales e instalaciones ofrecen condiciones óptimas 
de temperatura y humedad para la esporulación de ooquistes (Gauly et 
al., 2001; Gregory et al., 1983). Lo anterior en conjunto con el 
hacinamiento provoca que incremente el riesgo de una infección masiva. 
A pesar de que la esporulación de los ooquistes puede ocurrir en tan 
solo dos días después de ser eliminados con las heces, este periodo es 
más prolongado en la pastura (Amarante y Barbosa, 1992). Los 
ooquistes tienen una longevidad notable y pueden persistir por varios 
años. Por otro lado, existe evidencia de que el ciclo de vida de algunas 
especies de Eimeria en rumiantes puede retardarse o puede presentarse 
disminución en el desarrollo de la fase de merogonia para continuarlo 
varios meses después con la eliminación subsecuente de ooquistes 
(Dougschies y Najdrowski, 2005). La mayoría de los rumiantes mayores 
de 1 año han adquirido inmunidad protectora específica de especie de 
infecciones iniciales. La inmunidad no es absoluta, pero puede prevenir 
episodios clínicos de la magnitud de la infección inicial (Catchpole y 
Norton, 1993). Las células del huésped son altamente inmunorreactivas 
y capaces de producir un amplio rango de citocinas proinflamatorias, 
iniciando así el reclutamiento de polimorfonucleares (PMN), linfocitos T y 
monocitos hacia el sitio de infección (Mundt et al., 2005). Los PMN se 
acumulan tempranamente en el sitio de formación de esquizontes en 
roedores infectados con Eimeria spp. y se ha demostrado que matan los 
esporozoítos de E. falciformis in vitro. Los PMN generan IL-1β, IL-10, IL-
12, IL-8 y TNF-α para atraer otras células inmunocompetentes al sitio de 
infección. La mayoría de las exposiciones a coccidias resultan en 
infecciones subclínicas que provocan diarreas leves o ningún signo 
(Reeg et al., 2005; Svensson et al., 1996). Sin embargo, estos animales 
son portadores y pueden eliminar ooquistes en sus heces. Las 
infecciones pueden permanecer en niveles subclínicos hasta que la 
resistencia del animal se reduce por el estrés provocado por diversas 
situaciones, tales como el destete, embarque, hacinamiento, clima, 
cambios de raciones, entre otros. Este cambio permite el incremento 
considerable de las poblaciones de coccidias y la presentación de signos 
clínicos, así como la presentación de enfermedades oportunistas. Los 
animales jóvenes son los más susceptibles a la coccidiosis, ya que el 
sistema inmune no ha madurado y las coccidias no estimulan una buena 
protección. En animales maduros se presentan infecciones con especies 
patógenas y no patógenas de coccidias que son transmisibles a los 
animales jóvenes (Jolley y Bardsley, 2006). La susceptibilidad aumenta 
durante la exposición a la materia fecal en climas húmedos y cálidos. 
Los ooquistes que sobreviven al frío o desinfectantes y se vuelven 
infecciosos en la materia fecal no removida, pueden ser ingeridos 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 79 
 
cuando el animal se lame o mediante la succión de una ubre de un 
animal que se haya postrado sobre el pasto o corral contaminado 
(O‘Callaghan et al., 1987). Es importante la rotación de potreros 
(Catchpole y Harris, 1989), alejar a los animales de las áreas con 
estiércol concentrado y procurar que las instalaciones se mantengan 
secas, ya que la deshidratación excesiva mata a los ooquistes. La 
severidad del daño al huésped depende del estado inmunológico del 
hospedador y del número de ooquistes ingeridos (Reeg et al., 2005). 
Prevención y control 
Las estrategias efectivas de prevención y control de la eimeriosis 
en rumiantes incluyen la práctica de minimizar la exposición de animales 
jóvenes a los ooquistes infecciosos y la administración de fármacos 
anticoccidianos metafilácticos a los animales infectados durante los 
estadios de desarrollo asexual del protozoario. Después del inicio de la 
formación intracelular de los ooquistes, éstos se hacen impermeables a 
los fármacos y a la mayoría de los agentes químicos (Yvoré et al., 
1992). Se debe procurar prevenir la deshidratación de los animales, 
infecciones secundarias, privación nutricional y la exposición a 
temperaturas extremas para minimizar las muertes (Argüello y Cordero 
del Campillo, 1999). Las instalaciones con pisos tipo slats, los 
comederos elevados que reducen el riesgo de ingerir ooquistes a nivel 
del piso, los bebederos protegidos de la contaminación fecal y el uso de 
productos quimioterapéuticos anticoccidianos reducen las pérdidas de 
producción en rumiantes (Agyei, 2003). Sin embargo, ninguno de estos 
procedimientos es 100% efectivo. El desarrollo y pruebas de vacunas 
contra Eimeria en aves ha demostrado que los procedimientos son caros 
y en ocasiones no se obtiene una eficacia deseable, ya que implica 
procesos complejos como la producción y colecta de ooquistes de los 
animales huéspedes, ensayos para alterar la patogenicidad o 
infectividad de los esporozoítos contenidos en el ooquiste, determinación 
y administración de dosis inmunogénicas pero no patogénicas y otros 
temas logísticos (Svensson et al., 1996). El uso de vacunas para el 
control de la eimeriosisen bovinos no es significativo actualmente 
(Jolley y Bardsley, 2006). El manejo adecuado, las decisiones basadas 
en el conocimiento de la biología básica, epidemiología, diagnóstico y 
control de la eimeriosis en caprinos podrán incrementar la producción y 
hacerla más eficiente y redituable. 
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2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
82 
 
Capítulo 6. Toxoplasmosis en rumiantes 
ALEJANDRO BESNÉ MÉRIDA 
Departamento de Parasitología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad 
Nacional Autónoma de México, Av. Universidad 3000, cp 04510, México D.F. 
 
Resumen 
Agente etiológico 
Ciclo biológico 
Patogenia y signos clínicos 
Diagnóstico 
Epidemiología 
Tratamientoy control 
Bibliografía 
Resumen 
La toxoplasmosis es una enfermedad ocasionada por el parásito 
Toxoplasma gondii, es de distribución mundial y tiene un amplio rango 
de huéspedes. La enfermedad es de importancia en salud pública porque 
puede ocasionar abortos, malformaciones o muerte en los seres 
humanos, esto también puede suceder en los animales domésticos, 
entre ellos los rumiantes, causando pérdidas económicas considerables 
o manteniendo la enfermedad en el medio ambiente a través de la 
ingestión de carne de estos animales. Los huéspedes definitivos de este 
parásito son los felinos domésticos y silvestres, mientras que los 
huéspedes intermediarios pueden ser cualquier animal de sangre 
caliente. La susceptibilidad a la infección varía en los rumiantes, siendo 
los ovinos y caprinos más susceptibles que los bovinos. 
Agente etiológico 
El agente causal de esta enfermedad es un protozoario intracelular 
obligado del Phylum Apicomplexa, un grupo de parásitos cuya 
característica principal, es la de poseer un grupo de organelos 
especializados en la invasión celular conocido como complejo apical, fue 
nombrado Toxoplasma gondii por Nicolle y Manceux en 1908, quienes lo 
descubrieron en un roedor africano llamado Ctenodactylus gundi, su 
amplia gama de hospederos hace a este parásito de distribución 
cosmopolita encontrándose incluso en los casquetes polares (Dubey y 
Beatie, 1988, Tenter y col., 2000). 
 
Ciclo biológico 
El ciclo biológico de este parásito (figura 1), es de tipo indirecto 
necesitando dos huéspedes (definitivo e intermediario), en el huésped 
definitivo se lleva a cabo la reproducción sexual del protozoario, que es 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 83 
 
similar a la de cualquier coccidio intestinal, el resultado de esta, es la 
producción de ooquistes no esporulados que, después de 24 a 48 horas, 
esporulan y se vuelven infectantes, esta fase es muy resistente a los 
cambios en el medio ambiente y es altamente patógena para cualquier 
animal que lo ingiera (a excepción de un felino), una vez dentro del 
intestino del huésped intermediario migra a través de los tejidos en una 
fase de reproducción asexual rápida conocida como taquizoíto, si el 
animal es inmunocompetente los taquizoitos se enquistan en varios 
tejidos (principalmente encéfalo y musculatura esquelética) en una 
forma de reproducción asexual lenta llamada bradizoíto, permaneciendo 
ahí de por vida, si cualquier otro animal ingiere estos quistes el ciclo 
comienza de nuevo. Si el animal infectado esta gestante, el parasito 
puede invadir por medio de la placenta al producto y ocasionar aborto, 
malformación o enfermedad congénita. Cuando el animal infectado esta 
inmunocomprometido, la reproducción asexual de los taquizoitos puede 
llegar a ocasionar necrosis en varios órganos y por lo tanto la muerte 
del huésped (Dubey, 1996; 1998). 
 
 
 
Figura 1. Ciclo biológico de Toxoplasma gondii: (1) Eliminación del ooquiste no esporulado, (2) 
Esporulación del ooquiste, (3) Ingestión del ooquiste esporulado, comienzo de la reproducción sexual 
y asexual, (4a) transmisión placentaria, (4b) Formación de los quistes tisulares, (5 y 6) Ingestión del 
quiste tisular. (Ilustración original de A. Besné) 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
84 
 
Epidemiología 
Los rumiantes, al ser animales herbívoros la única forma en la que 
pueden infectarse con el parásito es por medio de ooquistes, estos 
pueden estar en el ensilado, el heno o las praderas para pastoreo, sobre 
todo si existen gatos alrededor de la producción. Los ovinos y los 
caprinos son los más susceptibles a la infección, mientras que los 
bovinos pueden eliminar o detener la reproducción del parasito de forma 
más eficiente, sin embargo, los músculos de cualquiera de estos 
animales infectados son una fuente de transmisión para el ser humano 
(Cordero y col. 2002; Dubey, 2004). 
En México los estudios sobre la frecuencia de Toxoplasma gondii 
son muy escasos, los reportes y sus resultados más recientes se 
muestran en el cuadro 1. 
 
Cuadro 1. Estudios sobre toxoplasmosis en rumiantes en México 
PSB: Prueba de Sabin-Feldman; IFAT: Inmunoflourescencia indirecta; IB: Inmuno-punto; 
HAI: Hemoaglutinación indirecta; ¥: Según el trabajo, la positividad varió con respecto a la altitud; 
D.F.: Distrito Federal; ND: El muestreo se realizó en más de 1 estado. 
 
Patogenia y signos clínicos 
Como ya se mencionó anteriormente, este protozoario depende en 
gran parte del estado inmunitario del animal afectado, dado que este 
parásito es oportunista, la infección puede ser controlada cuando existe 
inmunocompentencia por parte del hospedero, en el caso de los ovinos 
la enfermedad generalmente es de tipo sub-clínico aunque con fiebre, 
caso contrario a los caprinos, quienes cursan la enfermedad de un modo 
más severo presentando distintos cuadros clínicos dependiendo del 
órgano afectado, como ya se mencionó los bovinos parecen ser 
resistentes a la infección, sin embargo, los estudios serológicos en esta 
Especie Año del 
estudio 
Animales 
muestreados 
% 
positivos 
Prueba 
usada 
Estado Referencia 
Bovinos 1990 300 28 PSB Tabasco Martínez y col. 
1993 197 12 ELISA ND García y col. 
2005 30 16 HAI D.F. Córdova y col. 
Caprinos 1990 707 3 ELISA ND García y col. 
Ovinos 1990 495 30 IFAT ND García y col. 
 2008 103 77 a 84 ELISA, IB ND Caballero y col. 
 2008 351 >60
¥
 ELISA Colima Caballero y col. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 85 
 
especie demuestran que si pueden adquirir esta enfermedad. (Bowman 
y col., 2004). 
El problema principal de infectarse con T. gondii ocurre cuando el 
animal afectado es una hembra gestante, ya que puede ocasionar 
muerte embrionaria, abortos, malformaciones o toxoplasmosis 
congénita que generalmente conlleva a la muerte del recién nacido. 
Además esto varía según la especie afectada, en los ovinos la mayoría 
de las veces ocurre el aborto sí la infección empezó durante el periodo 
gestante, sin embargo a diferencia de los caprinos, en los ovinos el 
aborto a causa de la toxoplasmosis solo ocurre una sola vez. 
Por otro lado los problemas asociados a este protozoario dependen 
también del periodo de la gestación en que se encuentre, así 
básicamente tenemos 4 presentaciones (Cordero y col. 2002; Bowman y 
col. 2004): 
 Fase de implantación: En este periodo ocurre la muerte 
embrionaria provocada por la infección del embrión y la respuesta 
materna. 
 Días 50 a 60: En este periodo, también ocurre la muerte del feto a 
causa de la parasitemia, puede haber expulsión del producto o 
momificación. 
 Días 60 a 120: En esta fase el producto puede producir respuesta 
inmunológica ante el parásito sin embargo el problema radica en 
los focos de necrosis que este provoca sobre los cotiledones 
placentarios, ocasionando anoxia del feto y por consiguiente, 
abortos, partos prematuros, maceración fetal, o recién nacidos 
débiles que mueren pocos días después, además de que la 
placenta no puede separarse de manera adecuada y por tanto 
arrancar tejido uterino ocasionando metritis séptica. 
 Último mes de gestación: La infección en esta etapa generalmente 
se controla y los productos nacen con la enfermedad de tipo sub-
clínico y con anticuerpos que los protegerán contra alguna 
probable infección futura. 
Diagnóstico 
El diagnostico de Toxoplasma gondii es relativamente difícil, ya 
que los signos clínicos que pudiera llegar a ocasionar pueden 
confundirse con otras enfermedades más frecuentes, además dado que 
la mayoría de las veces elcurso de la enfermedad es sub-clínico no 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
86 
 
existen signos claros de infección, aunque si existen abortos en el hato 
tiene que considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales. En este 
caso la mejor forma de diagnosticar a este parásito es a través de 
pruebas serológicas para detección de anticuerpos de clase IgG o IgM, 
las más comunes son los inmunoensayos enzimáticos (ELISA) indirectos, 
inmunoflourescencia (IFAT), hemoaglutinación indirecta (HAI) y 
aglutinación en látex, en el caso de que solo se detecte anticuerpos IgG 
las muestras deberán ser pareadas para ver si el titulo de anticuerpos se 
mantiene o baja, discriminando así entre una infección aguda o crónica 
(Cordero y col. 2002; Bowman y col. 2004). 
También se puede hacer inmunohistoquímica a partir de tejidos 
obtenidos en la necropsia y recientemente se están estandarizando 
métodos de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar el 
DNA de T. gondii (Jones y col., 2000; Masala y col.; 2003). 
Tratamiento y control 
El tratamiento contra este parásito es generalmente la 
combinación de sulfonamidas y pirimetamina, sin embargo estos 
fármacos solo son útiles en la fase aguda de la enfermedad, por lo que 
sin signos clínicos aparentes el tratamiento es de poca utilidad. El 
control de esta parasitosis se enfoca principalmente en evitar que felinos 
domésticos o silvestres contaminen la comida o el agua de los animales, 
aunque esta tarea la mayoría de las veces no es fácil, otra manera de 
control es incinerar los fetos y placentas contaminados para así no 
continuar el ciclo biológico. Por último se puede sugerir hacer una 
revisión periódica con alguna prueba serológica con el objetivo de ver el 
estado del hato en general o vigilar algún brote que pudiera llegar a 
existir (Dubey, 1994). 
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2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
88 
 
Capítulo 7. Epidemiología y control de 
neosporosis en bovinos 
ELIZABETH MORALES SALINAS 
Departamento de Patología, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional 
Autónoma de México, Av. Universidad 3000, cp. 04510, México D.F. 
 
Resumen 
Definición de la enfermedad 
Agente etiológico 
Huéspedes definitivos 
Huéspedes intermediarios 
Ciclo biológico, epidemiológico y transmisión 
Patogenia 
Distribución geográfica y prevalencia 
Presentación 
Variación estacional 
Importancia como zoonosis 
Factores de riesgo 
Inmunidad 
Diagnóstico 
Impacto económico 
Tratamiento 
Bibliografía 
 
 
Resumen 
La neosporosis causada por Neospora caninum afecta al ganado 
productor de leche y al productor de carne. A partir de 1991, la 
enfermedad se ha encontrado distribuida en todo el mundo y ha sido 
causa de pérdidas económicas en las unidades de producción debido a 
que se asocia a pérdidas embrionarias y se considera una de las 
principales causas de aborto y desecho de animales, dando como 
consecuencia la reducción en la producción de leche. Además de los 
bovinos, otros animales como borregos, cabras, caballos y venados son 
huéspedes intermediarios. El perro y el coyote han sido considerados 
como huéspedes definitivos. La transmisión en los bovinos puede ser 
transplacentaria exógena cuando éstos consumen ooquistes que fueron 
eliminados en las excretas de los huéspedes definitivos y 
transplacentaria endógena cuando en una vaca persistentemente 
infectada, se reactivan parásitos que permanecieron latentes en sus 
tejidos y que por medio de parasitemia llegan a la placenta y al feto. 
Existen diferentes métodos de diagnóstico. En las vacas adultas se 
emplean preferentemente los métodos serológicos como el ensayo 
inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA), mientras que en los fetos, 
se emplea el estudio anatomopatológico, la inmunohistoquímica (IHQ) y 
la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La presencia de perros en 
las unidades de producción y la introducción y el mantenimiento de 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 89 
 
animales infectados en el hato, se han considerado como factores riesgo 
para esta parasitosis. Actualmente no se cuenta con quimioterapia 
comercial para tratar a los animales infectados. El tratamiento puede no 
ser eficaz debido a la habilidad que tiene Neospora caninum para formar 
quistes en el tejido nervioso de su huésped, lo cual le da protección y le 
permite persistir por tiempo indefinido, además del riesgo que se corre 
de contaminar la leche con residuos químicos. Las vacunas comerciales 
actuales han disminuido la tasa de abortos, sin embargo, no previenen 
la infección al feto. Por otro lado, la reposición de vientres debe 
realizarse con vacas o vaquillonas no infectadas propias o compradas, 
preferentemente hijas de vacas seronegativas y debe considerarse la 
eliminación progresiva de las vacas infectadas como otra medida de 
control. 
Definición de la enfermedad 
La neosporosis es una enfermedad parasitaria de distribuciónmundial asociada a Neospora caninum. En el caso de los bovinos, se 
caracteriza por provocar abortos, el nacimiento de becerros clínicamente 
sanos pero crónicamente infectados o el nacimiento de becerros débiles 
y con signos neurológicos. La vía vertical (transplacentaria endógena) es 
el principal modo de transmisión, pudiendo afectar a varias 
generaciones de bovinos. 
Agente etiológico 
Neospora caninum es un protozoario perteneciente al Phylum 
Apicomplexa, el cual fue confundido con Toxoplasma gondii debido a la 
similitud morfológica entre ambos parásitos. Hasta los años 2000, sólo 
se han reconocido 3 fases: los quistes con bradizoítos, los taquizoitos 
libres o en grupos, los cuales se encuentran en los tejidos de los 
huéspedes intermediarios y los ooquistes, los cuales son excretados en 
las heces de los huéspedes definitivos, sin embargo, las fases 
intestinales aún no han sido descritas en estos huéspedes lo que 
representa un eslabón en el ciclo de vida. 
Los taquizoitos de Neospora caninum (formas rápidas de 
multiplicación) son ovalados, esféricos o con forma de media luna y 
miden aproximadamente 2 X 6 m dependiendo del estadio de división. 
Tienen un núcleo central pero carecen de gránulos de amilopectina. 
Estos se dividen en 2 zoítos por endodiogenia. Se pueden encontrar en 
varios tejidos y células del cuerpo incluyendo células nerviosas, células 
endoteliales, miocitos, hepatocitos, células renales, macrófagos 
alveolares y células trofoblásticas de la placenta. La célula infectada 
puede contener hasta 100 taquizoitos citoplasmáticos dentro de una 
vacuola parasitófora (VP). Los taquizoitos tienen una membrana 
citoplasmática con tres capas, 22 microtúbulos, 2 anillos apicales, un 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
90 
 
conoide, un anillo polar, mitocondrias, hasta 150 micronemas, de 6 a 16 
roptrias, un complejo de Golgi, retículo endoplásmico liso y rugoso, 
gránulos densos, un núcleo y un nucléolo. En los tejidos de los bovinos, 
los quistes de Neospora caninum son de redondos a ovales, miden de 5 
a 50 m de diámetro y se encuentran en el SNC, nervios periféricos, 
retina, y recientemente se han descrito en el tejido muscular y en el 
útero. La pared del quiste es lisa y mide de < de 1 hasta 2.5 m de 
espesor dependiendo del tiempo de infección. Los bradizoítos contenidos 
en los quistes, son alargados, tienen un núcleo terminal con pocos 
gránulos de amilopectina, miden aproximadamente 6.5 X 1.5 m y 
contienen los mismos organelos que en el caso de los taquizoitos. Los 
ooquistes no esporulados y por lo tanto no infectivos, se han encontrado 
en las heces de perros infectados experimentalmente vía oral con tejidos 
de ratones inoculados con Neospora caninum y en heces de perros y 
coyotes que han ingerido tejidos de fetos abortados o placentas de 
bovino naturalmente infectados. Estos son casi esféricos, miden 
aproximadamente 10 X 12 m (10.6 a 12.4 X 10.6 a 12 m) y de 
longitud de radio, 1.04 m, contienen un esporonte central. Los 
ooquistes esporulan en el ambiente y llegan a ser infectivos dentro de 
los 3 primeros días después de que han sido expulsados con las heces. 
La pared de los ooquistes mide 0.6 a 0.8 m de grosor y es incolora. 
Estos contienen 2 esporoquistes que miden 8.4 X 6.1 m y una longitud 
de radio de 1.37 m. Cada esporoquiste contiene 4 esporozoítos y un 
residuo. Los esporozoítos son alargados y miden 6.5 X 2.0 m (5.8 a 7.0 
X 1.8 a 2.2 m). 
Huéspedes definitivos 
Se ha observado que el perro infectado experimentalmente con 
tejidos que contienen quistes de Neospora caninum o que se infectan en 
forma natural al consumir tejidos procedentes de huéspedes 
intermediarios como los bovinos, al igual que el coyote, excretan 
ooquistes no esporulados en las heces, por lo que han sido considerados 
como huéspedes definitivos. En otros animales como los lobos, zorros y 
mapaches, se han detectado anticuerpos anti-Neospora caninum, por lo 
que se han considerado como huéspedes definitivos potenciales. 
Huéspedes intermediarios 
 Los bovinos, ovinos, caballos, venados cola blanca y búfalos, 
pueden ser huéspedes intermediarios. De los tejidos de estas especies, 
principalmente del encéfalo, se ha logrado el aislamiento de parásitos en 
cultivos celulares o en roedores de laboratorio. Aunque Neospora 
caninum aún no se ha aislado de cabras, venados cola negra, zorros 
rojos, antílopes, alpacas, ratas, ratones, mapaches, llamas, rinocerontes 
y aves, también han sido considerados como huéspedes intermediarios 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 91 
 
debido a que en sus tejidos se han identificado parásitos por 
inmunohistoquímica (IHQ) o ADN del agente. Los huéspedes 
intermediarios se infectan al consumir ooquistes que han esporulado en 
el medio ambiente. En ellos se desarrollan las fases extraintestinales del 
parásito (quistes y taquizoitos) en diversos tejidos. Los perros, los 
coyotes y otros cánidos tales como zorros y dingos, también pueden 
comportarse como huéspedes intermediarios cuando consumen 
ooquistes esporulados que han sido excretados por otros cánidos. 
Ciclo biológico, epidemiológico y transmisión 
El ciclo de vida de Neospora caninum parece ser similar al ciclo de 
vida de Toxoplasma gondii, aunque con dos diferencias importantes: la 
neosporosis es principalmente una enfermedad de impacto en el ganado 
bovino, y los perros y otros cánidos son los huéspedes definitivos, y la 
toxoplasmosis es una enfermedad de impacto en humanos, ovinos y 
caprinos y los felinos son el único huésped definitivo de Toxoplasma 
gondii. En el caso de la neosporosis, el perro se infecta al consumir 
quistes presentes en los tejidos de los huéspedes intermediarios como 
placentas, carne, vísceras o fetos abortados. La pared de los quistes es 
degradada por los jugos gástricos liberando formas parasitarias que 
iniciarán los estados entero-epiteliales de reproducción asexual y sexual 
con la formación de ooquistes que serán eliminados con las excretas. El 
perro en este caso puede mantener su condición de seronegativo. El 
perro también puede infectarse al consumir alimentos contaminados con 
ooquistes excretados por otros perros. Al igual que en los huéspedes 
intermediarios, la transmisión en el perro puede ser vertical por varias 
generaciones. 
La forma de transmisión más eficiente de Neospora caninum en 
los bovinos es la vertical (transplacentaria endógena). Esta transmisión 
en animales gestantes se da por reactivación de taquizoitos o quistes 
que se alojan en los tejidos de las vacas. La transmisión vertical puede 
ser por varias generaciones permitiendo que el parásito persista por 
muchos años en el hato sin la intervención del huésped definitivo. La 
otra forma de transmisión es la horizontal (transplacentaria exógena) 
cuando las vacas consumen alimentos o agua contaminados con 
ooquistes esporulados infectantes presentes en el ambiente (Figura 1). 
No se ha demostrado una trasmisión natural directa de vaca a vaca, por 
consumo de calostro o leche o transmisión venérea aún cuando se ha 
detectado ADN del parásito en el semen de toros seropositivos. Se ha 
entendido que después de la ingestión de los ooquistes, los esporozoítos 
se liberan en el intestino delgado y rápidamente se dividen por 
endodiogenia convirtiéndose en taquizoitos, los cuales por medio de 
parasitemia se alojan en varios tejidos y con el tiempo dan lugar a la 
formación de quistes. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
92 
 
Debido a que el coyote se ha considerado como un huésped 
definitivo y a que otros animales como el ciervo pueden ser huéspedesintermediarios, avalan la existencia de ciclos de vida silvestre de 
Neospora caninum. Si bien existen evidencias de exposición natural y 
experimental de Neospora caninum en otros cánidos salvajes y aves, el 
riesgo epidemiológico de estas especies se desconoce. 
 
Figura 1. Transmisión de neosporosis bovina 
 
Patogenia 
La neosporosis se manifiesta principalmente durante la gestación 
ya que en la vaca gestante infectada, se reactivan los parásitos que 
habían permanecido latentes en sus tejidos provocando parasitemia 
como mecanismo de infección a la placenta, al útero, y posteriormente 
al feto. El estado de preñez induce a una inmunodepresión y a 
alteraciones en los niveles hormonales dando como resultado la 
reactivación de parásitos. Recientemente se han realizado estudios de la 
patogénesis de la neosporosis en vacas inoculadas con taquizoitos de 
Neospora caninum a los 70 (gestación temprana) y a los 140 días de 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 93 
 
gestación (gestación media). En ambos estudios se encontraron lesiones 
y parásitos en el útero, la placenta, y en los fetos siendo el cerebro el 
órgano más afectado. 
Existen algunas teorías que explican la relación huésped-parásito 
con respecto a la regulación de las citocinas durante la preñez. La 
respuesta inmune del tipo Th-1 con la producción de las citocinas pro-
inflamatorias IL-2, IL-12 e IFN las cuales limitan la multiplicación de 
Neospora caninum en vacas no gestantes, por el contrario en la 
interface materno-fetal puede ser dañina resultando en muerte fetal y 
aborto. Además las células trofoblásticas del feto producen IL-10, las 
cuales son vertidas al sistema inmune materno creando una respuesta 
local del tipo Th-2 en la interface matero-fetal. Se sabe que la IL-10 
disminuye la producción de IFN, lo cual puede facilitar la multiplicación 
de Neospora caninum durante la preñez y alterar la balanza huésped-
parásito a favor del parásito predisponiendo al aborto. La habilidad del 
ganado infectado con Neospora caninum para desarrollar una 
proliferación celular antígeno-específica y la producción de IFN, decrece 
significativamente en la gestación media en comparación con la 
gestación temprana o antes de la preñez. En relación a esto, se ha 
observado que la progesterona interfiere con la función de las células T 
hacia el fenotipo Th2, además se sabe que los niveles de progesterona 
en vacas preñadas se incrementan conforme la gestación avanza. El 
decremento significativo del IFN puede ser un factor que favorezca la 
reactivación de Neospora caninum en animales persistentemente 
infectados. 
El trimestre de gestación en el cual la vaca se infecta, puede estar 
relacionado con las consecuencias que sufrirá el feto. Al parecer en 
vacas gestantes infectadas durante el primer trimestre de gestación, los 
fetos por lo general mueren ya que sus órganos linfoides no son lo 
suficientemente maduros. Si se infectan antes del día 100 de gestación, 
el feto es incapaz de reconocer y responder inmunológicamente en 
contra de los parásitos pudiendo ser inmunotolerante, probablemente 
parecido a lo que ocurre en el caso de infección por el virus de la diarrea 
viral bovina (VDVB), si el feto se infecta entre los días 100 y 150 de 
gestación, su sistema inmunológico estará más maduro sin embargo, no 
será suficiente para contrarrestar la infección y el feto finalmente puede 
morir presentando lesiones características de la infección (etapa en la 
que ocurre con mayor frecuencia el aborto). Si el feto se infecta durante 
el último trimestre de gestación, podrá nacer clínicamente sano pero 
persistentemente infectado. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
94 
 
Distribución geográfica y prevalencia 
La neosporosis en el ganado productor de leche y en el ganado 
productor de carne, tiene una distribución mundial. Se ha identificado en 
diversos países del continente americano, europeo, asiático y africano, 
así como en Australia y Nueva Zelanda, según lo indican informes 
epidemiológicos en dónde se han utilizado herramientas diagnósticas 
como la inmunohistoquímica (IHQ), detección de ADN por medio de la 
reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y pruebas serológicas como 
el ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas y la inmunofluorescencia 
indirecta (ELISA e IFAT). El agente se ha aislado de cerebros de fetos, 
becerros y vacas adultas, así como de la médula espinal de becerros y 
de placentas, sin embargo, pocos países como Australia, Brasil, Italia, 
Japón, Corea, Malasia, Nueva Zelanda, Portugal, España, Suecia. Reino 
Unido, Estados Unidos y Holanda informan del aislamiento. 
La seroprevalencia de la enfermedad varía dependiendo del país, 
la región, el tipo de prueba serológica utilizada, el tipo de muestreo y el 
número de muestras analizadas. En algunos hatos de California, EUA, se 
ha informado que hasta un 87% de vacas resultan seropositivas 
considerándose una prevalencia alta. 
En México, en bovinos productores de leche, se han identificado 
parásitos y su ADN por inmunohistoquímica (IHQ) y por reacción en 
cadena de la polimerasa (PCR) en tejidos fetales y se han detectado 
animales positivos a anticuerpos anti-Neospora caninum en los estados 
de Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, 
Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Puebla, 
Querétaro, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas. El primer antecedente de 
aborto bovino asociado a Neospora caninum en México, fue registrado 
por Abbitt y colaboradores en 1993 en un hato del noreste, sin 
embargo, el parásito inicialmente fue confundido con Hammondia 
pardalis. Delgado y colaboradores (Comarca Lagunera) y Morales y 
colaboradores (Altiplano Mexicano) en 1995 realizaron las primeras 
investigaciones epidemiológicas de neosporosis bovina en México, sin 
embargo, el primer informe confirmado de aborto bovino asociado a 
Neospora caninum fue realizado por Morales y colaboradores 1997 en un 
feto de bovino Holstein proveniente de la cuenca lechera de Tizayuca 
Hidalgo, el cual presentó lesiones características, confirmándose la 
presencia de parásitos por IHQ. Por otro lado, en una encuesta 
serológica realizada en hatos lecheros mexicanos entre 1997 y 1999, se 
encontró una seroprevalencia del 72% en vacas pertenecientes a hatos 
con tasas de aborto epidémico entre el 13 y 30% anualmente y del 36% 
en vacas pertenecientes a hatos con tasas de aborto endémico hasta del 
12% anual. En otro estudio histopatológico en tejidos de 211 fetos 
abortados de las principales cuencas lecheras del país en el año 2001, 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 95 
 
se encontraron lesiones características de neosporosis en 73 fetos 
(35%). A tejidos de 53 fetos con éstas lesiones, se les practicó estudio 
de IHQ encontrándose positividad a la presencia de antígenos 
parasitarios en los tejidos de 41 fetos (78%). En otro estudio realizado 
con 187 vacas pertenecientes a 13 hatos lecheros del estado de 
Aguascalientes en el año de 2002, se encontró evidencia serológica en 
todos los hatos y la prevalencia de los mismos fue del 59%. Setenta y 
seis por ciento de 97 vacas seropositivas tenían antecedentes de 
abortos. En otro estudio realizado en el 2005 con 813 sueros de vacas 
de 20 establos de los estados de Coahuila, Hidalgo, Querétaro y Jalisco, 
se encontró una prevalencia del 42%. En el mismo año, se realizó otro 
estudio con 591 sueros de los estados de Coahuila, Nuevo León y 
Tamaulipas, encontrándose una frecuencia del 45%, 40% y 16% 
respectivamente. En otro estudio realizado en Aguascalientes en el año 
2006, seanalizaron 44 cerebros de fetos abortados con lesiones 
características de neosporosis provenientes de 8 establos. Utilizando una 
prueba de PCR anidada, se detectó ADN del parásito en 35 de los 44 
cerebros (80%). En México, con respecto a la neosporosis en el ganado 
productor de carne, se han detectado animales seropositivos en el 
estado de Nuevo León, y en un estudio realizado en el 2008 en los 
estados de Chiapas, Veracruz y Yucatán, se encontró una 
seroprevalencia del 11.6% obtenida del análisis del suero de 596 
animales. Los resultados de estos estudios indican que la infección por 
Neospora caninum se encuentra ampliamente difundida en los 
principales hatos lecheros mexicanos y probablemente también en el 
ganado productor de carne, sin embargo, es necesario realizar más 
estudios epidemiológicos para conocer con mayor precisión la 
prevalencia de esta parasitosis en México. 
En el cuadro 1, se muestra la prevalencia promedio y frecuencia 
de registros sobre neosporosis bovina en México tomando en cuenta 
información de revistas científicas, tesis de licenciatura y posgrado, 
memorias de congresos y simposia de 1990 al 2004. 
 
 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
96 
 
Cuadro 1. Prevalencia de Neosporosis bovina estimada en México de 1990 a 2004 
Estado 
No. de 
Registros 
Prevalencia 
Promedio 
Prevalencia 
Mínima 
Prevalencia 
Máxima 
Aguascalientes 3 46 40 59 
Baja California 2 32 12 51 
Coahuila 7 44 26 64 
Chihuahua 2 63 63 63 
Durango 2 14 9 20 
Guanajuato 1 29 29 29 
Hidalgo 6 52 12 72 
Jalisco 1 92 92 92 
Edo. de México 2 59 59 59 
Nuevo León 8 40 10 78 
Puebla 2 39 39 39 
Querétaro 1 69 69 69 
Tamaulipas 4 15 0 38 
Zacatecas 1 65 65 65 
 * Tomado de: Anaya EAM, García CL, Milián SF. Epidemiología de las enfermedades reproduc-
tivas de los bovinos. Situación en México, 1990-2004. Revista México Ganadero, No. 513, Sep-
tiembre -Octubre 2005. 
Presentación 
Neospora caninum causa aborto tanto en ganado lechero como en 
el productor de carne. Los abortos pueden ser endémicos (5-10% anual) 
o epidémicos (> 10% anual). Vacas de cualquier edad pueden abortar 
desde los 3 hasta los 9 meses de gestación, presentándose el aborto con 
mayor frecuencia entre el quinto y sexto mes de gestación. Algunos 
estudios han mostrado que la probabilidad de aborto en las vacas 
persistentemente infectadas es menor con respecto a las que se infectan 
por primera vez y adicionalmente el riesgo de aborto en la primera 
gestación también es mayor que en las subsecuentes gestaciones, por 
otro lado, las vacas con títulos de anticuerpos elevados abortan con 
menor frecuencia que las vacas con títulos bajos. Estos estudios 
sugieren la intervención del sistema inmunológico para evitar abortos 
repetidos. Al respecto también se ha observado la aparición de 
anticuerpos específicos, la estimulación de la inmunidad celular y la 
producción del interferón gama (IFN) en animales naturalmente o 
experimentalmente infectados con taquizoitos u ooquistes. 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
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Variación estacional 
Al parecer los abortos pueden ocurrir en cualquier época del año, 
sin embargo, Thurmond y colaboradores observaron que los abortos 
asociados a neosporosis en California, EUA, se incrementaban durante el 
invierno frío y húmedo en contraste con el verano el cual es caliente y 
seco, mientras que en Holanda, Wouda y colaboradores observaron que 
los abortos ocurrían con mayor frecuencia en el verano templado pero 
también húmedo. Existen varias explicaciones al respecto. La 
temperatura fría y húmeda puede favorecer la esporulación y la sobre 
vivencia de los ooquistes, los cuales incrementan el riesgo de infección 
postnatal. Por otro lado, el frío y la humedad favorecen el crecimiento 
de hongos que producen micotoxinas, que al ser consumidas, pudieran 
ser causa de inmunodepresión y de esta manera ser un factor que 
contribuya a la reactivación de parásitos latentes en las vacas 
crónicamente infectadas. En otro estudio realizado por López-Gatius en 
España (2005), se observó que había una relación entre la época de 
lluvia y la presentación de abortos, posiblemente por el estrés que esta 
puede generar en el ganado, siendo otra causa de inmunodepresión. 
Importancia como zoonosis 
La importancia de la transmisión del parásito hacia el hombre se 
desconoce, sin embargo, en un estudio serológico utilizando IFAT e 
inmunoblot en 1,029 sueros obtenidos de un banco de sangre humana, 
69 (6.7%) fueron positivos a anticuerpos anti-Neospora caninum a una 
dilución de 1:100 y 50 de éstos (72%) fueron negativos para 
anticuerpos anti-Toxoplasma gondii. Estos resultados demuestran que 
en humanos ha existido exposición a Neospora caninum, sin embargo, el 
título de anticuerpos en donadores sanos fue bajo concluyéndose que no 
se puede confirmar alguna infección de importancia. Por otro lado, no se 
han detectado anticuerpos anti-Neospora caninum en mujeres que han 
presentado abortos como sucede en el caso de toxoplasmosis. Tampoco 
se ha detectado ADN en los tejidos de humanos ni se ha informado de 
infecciones accidentales en personas que han estado en contacto con 
parásitos vivos. No obstante a nivel experimental se ha logrado infectar 
a dos primates rhesus (Macaca mulata), que son genéticamente 
similares al hombre, por lo que el posible riesgo de infección en 
humanos no debe ser descartado. 
 
Factores de riesgo 
El conocer los factores de riesgo de la Neosporosis bovina es 
importante porque de esto dependerá la implementación de medidas de 
prevención y control. Debe tomarse en cuenta que los factores de riesgo 
y la prevalencia de la parasitosis varía considerablemente entre los 
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países, dentro de los mismos países, entre las regiones y entre el 
ganado lechero y el productor de carne. Se piensa que los abortos 
epidémicos se deben principalmente a la ingestión de ooquistes 
provocando una infección primaria que resulta en el aborto en un corto 
periodo. En muchos hatos con aborto endémico, con frecuencia se 
encuentra asociación entre el estado serológico de las madres y sus 
crías existiendo evidencia que la principal ruta de transmisión en estos 
hatos es la vertical. Varios estudios han demostrado que las vacas 
seropositivas crónicamente infectadas tienen mayor riesgo de abortar 
que las vacas seronegativas. Existen diferentes estudios cuyo objetivo 
es determinar los principales factores de riesgo que a continuación se 
resumen. 
La edad del ganado 
El riesgo de que los animales sean seropositivos, al parecer se 
puede incrementar conforme avanza la edad o el número de 
gestaciones, sugiriendo que la transmisión horizontal es importante en 
algunos hatos. Al respecto, en un estudio realizado en España, se 
observó que el riesgo de que un animal sea seropositivo se incrementa 
con la edad, mientras que en Suiza, la situación fue opuesta. Esto hace 
suponer que el efecto de la edad puede estar influenciado por las 
variaciones en la probabilidad de la transmisión horizontal, por ejemplo: 
el riesgo de ingestión de ooquistes y su cantidad, diferencias con 
respecto a la tasa de reemplazos y en qué tiempo se lleven a cabo, y 
por prácticas de manejo tales como la eliminación de animales 
seropositivos en periodos de tiempo diferentes. La permanencia de 
animales en hatos con alta seroprevalencia puede resultar en una 
asociación entre la edad y la prevalencia. 
Huéspedes definitivos (perros y coyotes) 
 Aunque existen diversos estudios epidemiológicos que indicanque 
la presencia de perros o el número de perros en los establos puede ser 
un factor de riesgo para el ganado lechero, existen pocos informes que 
describen la identificación de los ooquistes en las heces de perros 
infectados en forma natural, por lo que el consumo de fetos abortados 
de bovino, no parece ser una fuente importante de infección por 
Neospora caninum para los perros en la naturaleza. Actualmente no se 
han descrito las fases entero-epiteliales de este parásito en los 
huéspedes definitivos, además de que poco se conoce acerca de la 
frecuencia de eliminación y la resistencia de los ooquistes en el 
ambiente. Se ha estimado que el periodo prepatente es de 5 días o más 
después de que el perro consume quistes tisulares. En cuanto a la 
frecuencia de eliminación de ooquistes, en un estudio realizado por 
McGarry y colaboradores en el 2003, se informó la excreción de 
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ooquistes de Neospora caninum detectados visualmente y por reacción 
en cadena de la polimerasa (PCR) en un foxhound que tenía el habito de 
consumir tejidos de bovino, al examinar sus heces en la primera 
muestra y 4 meses después. En otro estudio realizado por Gondim y 
colaboradores en el 2005, cinco perros con historia previa de eliminación 
de ooquistes, fueron desafiados nuevamente alimentándolos con tejidos 
de bovinos infectados, entre 8 y 20 meses después de la infección 
inicial. Dos de estos perros excretaron ooquistes de Neospora caninum 
20 y 18 meses después de la primera infección respectivamente. Los 
resultados de estos estudios sugieren que los perros excretan ooquistes 
de Neospora caninum más de una vez y que pueden llegar a ser 
refractarios a la excreción de ooquistes por un periodo largo 
aproximadamente entre 8 y 18 meses después de la primera infección. 
En otros estudios se observó que el riesgo de que los perros se infecten 
con el agente es mayor si consumen placentas que si consumen fetos. 
Adicionalmente se ha observado que los perros jóvenes eliminan mayor 
cantidad de ooquistes que los perros viejos. 
Por otro lado, la presencia de coyotes en algunas zonas 
geográficas, se ha asociado a la seroprevalencia en becerros de 
engorda, sugiriendo que es un factor de riesgo para estos animales. 
Aunque en los lobos y los zorros rojos sólo existe evidencia serológica 
por la posible exposición al agente, al vivir en el mismo hábitat que 
algunos huéspedes intermediarios como los ciervos, debe considerarse 
la posibilidad de que estos animales también eliminen ooquistes. 
Con respecto al ganado productor de carne y de doble propósito, 
todavía no hay evidencia de que la presencia de perros propios o ajenos 
que se introducen a la unidad de producción, representen un verdadero 
factor de riesgo, posiblemente debido a que los bovinos consumen 
mayor cantidad de forraje verde y menor cantidad de alimento 
almacenado, disminuyendo la probabilidad del consumo de alimentos 
contaminados con excretas de perros o cánidos silvestres. 
Otros huéspedes intermediarios 
No sólo el ganado bovino puede ser fuente de infección para los 
perros u otros canidos. En ratas y ratones silvestres se ha encontrado 
ADN del parásito, sugiriendo que estos animales pueden ser una fuente 
de infección para los huéspedes definitivos. Por otro lado, otros 
estudios sugirieron que la presencia de conejos, patos o aves de corral 
podrían ser factores de riesgo asociados a la seropositividad en el 
ganado lechero como consecuencia de su consumo por los perros. 
 
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100 
 
Pastoreo y consumo de forraje y agua por los bovinos 
La presencia de ooquistes en las pasturas, el forraje o el agua de 
consumo, representa un factor de riesgo para la infección post-natal del 
ganado. En el noreste de EUA e Italia, se ha observado que la 
seroprevalencia en el ganado es menor en épocas de verano, 
probablemente debido a que aunque los perros y cánidos silvestres 
tienen libre acceso a las pasturas, la sobrevivencia de los ooquistes es 
menor debido a la temperatura elevada y a la falta de humedad. En 
cuanto al ganado productor de carne, la alimentación con forraje 
henificado, parece ser un posible factor de riesgo para la seropositividad 
en estos animales. La posible explicación es que las vacas pueden parir 
o abortar cerca de los comederos, atrayendo a los perros que 
consumirán placentas o fetos con la probabilidad de que defequen en el 
alimento o agua de consumo de los bovinos. Por otro lado, en un estudio 
realizado en Francia, se observó que el agua concentrada en estanques, 
representó un factor de riesgo para los bovinos que la bebían. 
Inmunidad 
Neospora caninum al igual que otros parásitos apicomplexa es un 
patógeno intracelular obligado. Esto sugiere que la respuesta inmune 
mediada por células realiza un papel importante como mecanismo en 
contra del parásito. Las vacas no preñadas desafiadas con el parásito, 
generalmente no presentan signos de enfermedad y un estudio de su 
sistema inmune, muestra que las células mononucleares de la sangre 
periférica, proliferan como respuesta a la presencia de antígenos 
parasitarios produciendo interferón gama (IFN). Los primeros estudios 
in vitro indican que en las células infectadas tratadas con IFN, existe 
una inhibición significativa de la multiplicación del parásito comparada 
con la que se observa en las células no tratadas. Además el IFN y el 
factor de necrosis tumoral alfa (TNF) inhiben la multiplicación de los 
taquizoitos de Neospora caninum en los cultivos primarios de células de 
cerebro de bovino. Varios autores han demostrado que se produce IFN 
derivado de las células del ganado infectado de forma natural o 
experimental. En otros estudios se ha demostrado que las células T 
CD4+ producto de la infección con Neospora caninum en el ganado, son 
capaces de matar a las células infectadas por el parásito. En modelos 
experimentales con ratones, también se ha demostrado la importancia 
del papel que desarrollan las citocinas IFN e interleucina 12 (IL-12) 
para controlar la infección. En resumen, las citocinas pro-inflamatorias y 
la generación de la respuesta tipo Th-1 (células T de ayuda) 
desempeñan una labor importante en la inmunidad protectiva en contra 
del parásito. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 101 
 
Los títulos de anticuerpos en vacas preñadas pueden fluctúan 
durante la gestación. La detección de anticuerpos es un indicador 
indirecto de la exposición antigénica ante el sistema inmune y un 
incremento en el título de anticuerpos puede estar relacionado a una 
mayor actividad y multiplicación del parásito en el huésped. 
Estudios epidemiológicos han demostrado que las vacas infectadas 
por el parásito, tienen la probabilidad de abortar desde tres hasta siete 
veces más que las vacas no infectadas. Otros estudios muestran que la 
probabilidad de aborto en las vacas persistentemente infectadas es 
menor con respecto a las que se infectan por primera vez y 
adicionalmente el riesgo de aborto en la primera gestación también es 
mayor que en las subsecuentes gestaciones. Por otro lado, las vacas con 
títulos de anticuerpos elevados abortan con menor frecuencia que las 
vacas con títulos bajos. Estos estudios sugieren que la activación del 
sistema inmunológico en las vacas puede evitar abortos repetidos 
aunque no necesariamente puede evitar la infección de la placenta y del 
feto. Sin embargo, a pesar de que la detección de anticuerpos es un 
indicador útil de la actividad parasitaria en el huésped, es probable que 
la respuesta inmune celular pueda tener unainfluencia mayor para 
contrarrestar la reactivación del parásito. 
El riesgo de transmisión al feto se puede incrementar conforme la 
edad gestacional avanza. En algunos estudios se ha observado que en 
vacas desafiadas con Neospora caninum vía intravenosa, hubo el 85% 
de probabilidad de transmisión a las 10 semanas y un 100% de 
probabilidad a las 30 semanas de gestación, mientras que por vía 
subcutánea la transmisión fue del 50% a las 10 semanas y del 100% a 
las 20 semanas. Evidencias en ganado infectado naturalmente, sugieren 
que en vacas infectadas antes de la preñez, el riesgo de aborto es 
menos probable al inicio de la gestación, pero se incrementa 
significativamente después de los 90 días de gestación. 
Por otro lado, de acuerdo a algunos estudios, el feto de bovino es 
capaz de establecer una respuesta celular mitogénica alrededor del día 
80 de gestación y la maduración del sistema inmune progresa conforme 
avanza la gestación. Las células del bazo y el timo del feto son capaces 
de responder con estimulación mitogénica alrededor del día 100 de 
gestación pero no son capaces de desarrollar una respuesta inmune 
humoral o celular antígeno-específica. A los 130 días de gestación, las 
células del bazo de fetos infectados con Neospora caninum desarrollan 
un incremento significativo de las citocinas IFN, TNF e IL10 en 
comparación con fetos no infectados de la misma edad, demostrando 
que los fetos de 4 meses pueden desarrollar una respuesta inmune 
celular en contra del parásito. Por otro lado, se detectaron IgM e IgG 
específicas también en fetos infectados de 182 días de gestación. Los 
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fetos examinados entre los días 219 y 231 de gestación mostraron 
respuesta humoral y celular específicas fuertes en contra del parásito. 
Diagnóstico 
Signos clínicos 
El aborto es el único signo clínico observado en las vacas. Vacas 
de cualquier edad pueden abortar desde el tercero al noveno mes de 
gestación, sin embargo el aborto ocurre con mayor frecuencia entre el 
quinto y sexto mes de gestación. Pueden nacer becerros con signos 
clínicos neurológicos tales como recumbencia, miembros flexionados o 
hiperextendidos, ataxia, reflejo patelar disminuido, disminución de la 
propiocepción, exoftalmia o apariencia asimétrica de los ojos, los cuales 
se han percibido principalmente en becerros menores de 2 meses de 
edad. Los fetos pueden morir en el útero y ser expulsados con 
frecuencia con cambios autolíticos o momificados lo que dificulta el 
diagnóstico. La confirmación de abortos asociados a neosporosis bovina 
requiere de una adecuada investigación incluyendo examen del feto y de 
la madre en conjunto a través de las siguientes pruebas diagnósticas: 
Estudio anatomopatológico del feto 
A la necropsia se pueden observar cambios en los tejidos del feto 
tales como áreas o pequeños focos multifocales de color blanquecino en 
la superficie del miocardio, músculos esqueléticos, hígado y riñones, así 
como abundante líquido sanguinolento en las cavidades corporales, sin 
embargo estos cambios son inespecíficos. En la placenta, generalmente 
no se perciben cambios macroscópicos. Las lesiones más características 
son histológicas y se encuentran principalmente en el sistema nervioso 
central (SNC), músculo cardiaco y esquelético e hígado. Aunque resulte 
difícil la extracción del cerebro en los fetos debido a la falta de 
herramientas, es indispensable el estudio de este órgano así como el de 
la médula espinal sobre todo en becerros, aún presentando cambios 
autolíticos. Una vez el encéfalo en el laboratorio, el patólogo debe 
analizar varias secciones haciendo un ―mapeo‖ general ya que 
aparentemente no existe una distribución anatómica característica para 
encontrar las lesiones, además de que los parásitos son difíciles de 
encontrar. En el SNC de los fetos, se aprecia microgliosis multifocal 
caracterizada por cúmulos de células gliales sobre todo en la corteza 
cerebral, así como necrosis multifocal (Figura 2) y menos 
frecuentemente encefalomielitis linfoplasmocitaria. En becerros se 
aprecian estas mismas lesiones pero la encefalomielitis es más 
manifiesta, esto posiblemente se asocie a que la respuesta inmunológica 
es más efectiva conforme el animal tenga mayor edad. En el SNC se 
pueden identificar grupos de taquizoitos o quistes con bradizoítos 
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aunque estos por lo común no son numerosos. En músculo cardiaco y 
esquelético, se aprecia infiltrado inflamatorio compuesto principalmente 
por linfocitos y células plasmáticas con distribución difusa o multifocal 
entre las fibras musculares lo que se conoce como miocarditis (Figura 3) 
y miositis linfoplasmocitaria de grado leve a severo. En el hígado, se 
encuentran múltiples focos de necrosis e infiltrado inflamatorio 
compuesto principalmente por linfocitos y células plasmáticas con 
tendencia a una distribución periportal lo que se denomina hepatitis 
necrótica y linfoplasmocitaria (Figura 4) de grado leve a severa. Tanto 
en el tejido muscular como en el hepático, se pueden llegar a identificar 
taquizoitos libres o en grupos, sin embargo, con la tinción histológica de 
rutina (H&E) es muy difícil identificarlos. Otros órganos como el pulmón, 
los riñones y el bazo, pueden presentar también inflamación y necrosis. 
Inmunohistoquímica 
La inmunoperoxidasa utilizando un Complejo Avidina-Biotina-
Peroxidasa (CAB-P) y anticuerpos anti-Neospora caninum, es una 
técnica diagnóstica específica practicada en tejidos fetales, permitiendo 
identificar y diferenciar antígenos de Neospora caninum con respecto a 
antígenos de otros protozoarios semejantes morfológicamente tales 
como Sarcocystis sp. o Toxoplasma gondii. Los bradizoítos se pueden 
diferenciar de los taquizoitos utilizando un anticuerpo específico anti-
bradizoítos (BAG-5). Un resultado positivo es cuando los quistes (Figura 
5) o taquizoitos en los tejidos se tiñen de color café ocre o rojo 
dependiendo del cromógeno utilizado y los tejidos utilizados como 
testigos positivo y negativo hayan funcionado correctamente. 
Serología 
Las pruebas serológicas que se utilizan actualmente son sensibles 
y específicas. Tiene la ventaja de que se pueden realizar durante la vida 
de los animales y pueden indicar el estado de infección. En becerros y 
en ganado adulto, anticuerpos de la clase IgG aparecen en la primera 
semana post-infección mientras que los anticuerpos de la clase IgM 
aparecen en mayor concentración dos semanas post-infección. Los 
anticuerpos se pueden detectar durante toda la vida del animal aunque 
su concentración puede variar hasta límites indetectables. La 
inmunofluoresencia indirecta (IFA) y las técnicas inmunoenzimáticas 
(ELISA) se aplican en sueros maternos, leche y líquidos fetales. En los 
fetos, estas pruebas son más sensibles en productos de 5 a 9 meses de 
gestación debido a que en ésta edad, su sistema inmunológico ha 
logrado madurar un poco más, por lo que un resultado negativo en un 
feto de menor edad, no indica necesariamente que no esté infectado 
dándose un resultado falso negativo. Se ha encontrado una buena 
correlación entre las lesiones presentes en los fetos y el resultado 
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serológico de sus madres. Con frecuencia las vacas que abortan fetos 
infectados, son positivas a anticuerpos anti-Neospora caninum. Si los 
becerros son seropositivos antes de ingerir el calostro, se puede inferir 
que se infectaron durante la gestación y que las madres son portadoras 
del parásito. También se ha empleado la aglutinación directa (DAT)con 
taquizoitos intactos ante la presencia de anticuerpos. Esta prueba se 
puede utilizar para detectar neosporosis en diferentes especies animales 
y se ha determinado que tiene una sensibilidad y especificidad 
equivalente a la IFA. 
Biología molecular 
Recientemente se han estandarizado varias técnicas de reacción 
en cadena de la polimerasa (PCR) e hibridación utilizando diferentes 
iniciadores para detectar ADN de Neospora caninum, en los tejidos de 
los fetos abortados, líquido amniótico o líquido cefalorraquídeo. También 
se puede detectar ADN del parásito en sangre de animales crónicamente 
infectados, en la leche de vacas en lactación o en el semen de toros. 
Adicionalmente también se puede aplicar la PCR en alimento o agua que 
estén contaminados con excretas de perros o para realizar estudios 
retrospectivos en tejidos fetales que han sido fijados en formalina e 
incluidos en parafina, sin embargo, aunque es un método sensible, en la 
actualidad existen pocos laboratorios que ofrecen este servicio de 
diagnóstico. La eficiencia en el diagnóstico por PCR depende de la 
metodología utilizada en los laboratorios, el grado de autolisis del feto y 
del procedimiento para la toma de muestras. 
Microscopía Electrónica 
El estudio ultraestructural de los tejidos fetales, una vez que el 
parásito se ha aislado o se ha observado en el estudio histológico, 
resulta sensible, ya que se pueden identificar estructuras y organelos 
característicos de Neospora caninum, los cuales son diferentes a otros 
protozoarios parecidos como Toxoplasma gondii, sin embargo, este 
método se utiliza principalmente con fines de investigación más que 
como diagnóstico de rutina. 
Aislamiento 
El aislamiento de Neospora caninum de fetos, becerros y vacas se 
realiza a partir de muestras obtenidas a la necropsia principalmente de 
SNC en medios de cultivo celular o en ratones, no obstante pocos 
aislamientos han sido exitosos ya que además de que los parásitos 
suelen ser escasos, pocos de ellos permanecen viables tras la muerte de 
huésped muriendo al mismo tiempo en que se presenta la autolisis de 
los tejidos, por lo que no es una técnica de diagnóstico que se utilice con 
frecuencia. 
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 105 
 
 
 
 
 
 
 
Figura 2. Fotomicrografía de cerebro de feto de bovino. Foco de 
necrosis rodeado por células inflamatorias. H&E, 400X. 
 
Figura 3. Fotomicrografía de miocardio de un feto de bovino. 
Miocarditis linfoplasmocitaria focal. H&E, 400X. 
 
 
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106 
 
 
 
 
 
 
 
 
Figura 5. Fotomicrografía de cerebro de feto de bovino. Quiste de 
Neospora caninum. CAB-P, con antisuero anti-Neospora caninum. 
1000X 
 
 
Figura 4. Fotomicrografía de hígado de un feto de bovino. 
Hepatitis linfoplasmocitaria periportal. H&E, 400X 
 
 
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 107 
 
Impacto económico 
El mayor impacto económico se ha presentado en el ganado 
bovino productor de leche debido principalmente a los problemas 
reproductivos. Los costos directos se atribuyen a los abortos, mientras 
que las pérdidas por costos indirectos incluyen asesoría profesional, el 
diagnóstico, incremento del tiempo de lactación, nueva inseminación 
artificial, disminución de la producción de leche y el costo del reemplazo 
de vacas que han sido eliminadas del hato entre otros. En California, 
EUA, Holanda y Brasil, se estima que entre el 20 y 43%, entre el 15 y 
20% y aproximadamente el 20% de todos los abortos en bovinos 
respectivamente se atribuyen a neosporosis. El costo de cada feto 
perdido es variable ya que depende de la edad gestacional, el valor 
genético de la vaca y la capacidad productiva de su progenie. Las 
pérdidas económicas postnatales son difíciles de evaluar ya que en las 
vacas adultas el único signo clínico evidente es el aborto. Posiblemente 
el desecho de vacas infectadas represente la mayor pérdida económica. 
Por otro lado, la neosporosis bovina puede afectar la producción 
de leche; al respecto en un estudio con 2000 animales de un hato de 
California, EUA, las vacas positivas a Neospora caninum produjeron 
aproximadamente 1 kg de leche menos con respecto a las vacas 
negativas del mismo hato. En otro estudio realizado en Florida, EUA, en 
un hato de 700 vacas, se estimó que los animales expuestos al parásito 
produjeron entre 3 y 4% menos cantidad leche, causando pérdidas de 
128 dólares por vaca, por lactación. En el ganado productor de carne se 
han realizados menos estudios que en el ganado productor de leche con 
respecto a las pérdidas económicas producidas por esta parasitosis ya 
que es más difícil detectar la pérdida de fetos durante el primer 
trimestre de gestación en animales en pastoreo. En un estudio realizado 
en ocho hatos de Canadá, se estimó que el riesgo de desechar animales 
debido a pobre ganancia de peso por día en el periodo de engorda y 
desarrollo reproductivo, fue de 1.9 veces mayor en vacas seropositivas 
con respecto a vacas seronegativas. Algunos datos en la industria 
ganadera indican que en California, EUA, se pierden 35 millones de 
dólares anuales aproximadamente por los abortos asociados a 
neosporosis. En Australia y Nueva Zelanda, se estiman pérdidas anuales 
por más de 100 millones de dólares en el ganado lechero y de 25 
millones de dólares en ganado de engorda debido a esta enfermedad. 
En Suecia, se estiman pérdidas de 9.7 Euros anualmente en el ganado 
lechero. En este país la neosporosis bovina se ha considerado como una 
enfermedad notificable desde el 2001. 
 
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108 
 
Tratamiento 
Actualmente para el ganado no existe una quimioterapia comercial 
que haya demostrado ser segura y viable, además, el tratamiento 
parece no ser económico debido a que podría ser usado solo como una 
medida de prevención, y sus residuos estarían presentes en la leche y 
en la carne. De acuerdo a estudios experimentales, se observó que el 
tratamiento con toltrazuril y su derivado ponazuril, en ratones previene 
las lesiones cerebrales y reduce la detección de ADN por PCR. El 
tratamiento con ponazuril en becerros infectados, al parecer redujo las 
lesiones cerebrales. Sin embargo, es necesario realizar más 
investigaciones que contemplen el uso de tratamientos antiparasitarios 
por periodos cortos para determinar su eficacia y la resistencia del 
huésped ante estos. 
Control y profilaxis 
Es recomendable que los programas para la prevención y control 
de la neosporosis bovina que se establezcan en las Unidades de 
Producción, se acompañen de un estudio de Costo-Beneficio, 
comparando los costos por concepto de pruebas diagnósticas, asesoría 
profesional y disminución en los parámetros reproductivos y productivos 
con respecto a los beneficios por la reducción de las pérdidas 
económicas debidas a la infección por Neospora caninum. 
En el mundo, actualmente no existe una estrategia o programa 
general de control de la neosporosis bovina debido a que existen 
grandes diferencias en la epidemiología de la infección, así como 
diferencias en los procedimientos zoosanitarios de región a región, por 
lo cual, antes de establecer algún programa de prevención y control 
debe conocerse el estado actual de la infección a nivel regional, local o 
al menos de la Unidad de Producción. 
En hatos aun libres de neosporosis, prevenir la introducción de la 
infección a la Unidad de Producción a través de medidas de bioseguridad 
es el principal punto a considerar, mientras que en hatos yainfectados 
por Neospora caninum, los programas de control se deben basar en 
medidas que disminuyan la transmisión vertical (transplacentaria 
endógena) considerando que el parásito se puede transmitir por varias 
generaciones, sin la intervención del huésped definitivo, sin embargo, no 
hay que olvidar el riesgo de transmisión horizontal (transplacentaria 
exógena). 
Bioseguridad de la Unidad de Producción 
Es bien sabido que las medidas de bioseguridad son indispensables 
para prevenir la introducción de enfermedades dentro de una población 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 109 
 
animal. Con respecto a la neosporosis bovina se deben considerar los 
siguientes puntos: 
Cuarentena y diagnóstico en animales de reemplazo e 
importación 
Debido al riesgo de la transmisión vertical en los bovinos y al 
riesgo de que el huésped definitivo ingiera tejidos de bovino infectados, 
una de las estrategias más importantes que debe ser considerada, es la 
introducción solamente de animales de reemplazo que provengan de 
hatos libres de la infección y con registros reproductivos aceptables. 
Esto puede lograrse realizando la detección de anticuerpos específicos 
anti-Neospora caninum mediante la prueba de ELISA antes de integrar 
en forma definitiva a los nuevos animales. Actualmente muchos hatos 
no han sido vacunados en contra del agente. La prueba de ELISA tiene 
alta sensibilidad y especificidad por lo que los resultados son confiables. 
Por otro lado, se debe tener precaución con la importación de animales 
que provengan de países con alta frecuencia de neosporosis como los 
EUA, Holanda y Nueva Zelanda entre otros. 
 Prevenir la presencia de perros u otros huéspedes definitivos 
potenciales 
Aunque los informes de perros infectados en forma natural han 
sido pocos, se debe evitar su presencia dentro de las instalaciones, o al 
menos mantenerlos alojados en lugares en los cuales no tengan el 
acceso al consumo de tejidos de bovinos principalmente placentas o 
fetos abortados. Los perros que pueden estar infectados y que 
acostumbran a deambular dentro de las instalaciones, pueden excretar 
ooquistes en las heces y contaminar los alimentos y el agua que 
ingieren los bovinos. Los ooquistes esporulan en el ambiente y de esta 
manera serán infectivos al ser consumidos por los bovinos. En caso de 
detectar excremento de perros, este debe ser removido 
inmediatamente. La trasmisión transplacentaria endógena también se 
presenta en las perras por varias generaciones, lo cual es otra razón por 
la cual se debe evitar la presencia de estos animales. En las unidades de 
producción con grandes extensiones en el campo, se debe evitar en la 
medida de lo posible, que otros cánidos salvajes tengan acceso a las 
instalaciones ya que pueden ser huéspedes definitivos potenciales y 
estos a su vez pudieron haberse infectado tras el consumo de tejidos de 
venados. Se ha demostrado que perros que consumieron tejidos de 
venados infectados excretaron ooquistes de Neospora caninum. En 
algunas regiones de los EUA el control de la neosporosis bovina ha sido 
muy difícil debido a la sobrepoblación de venados cola blanca y coyotes 
los cuales se desplazan entre las ciudades. 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
110 
 
Control de roedores 
Aunque Neospora caninum no se ha aislado de los tejidos de ratas 
o ratones silvestres, si se ha detectado ADN del parásito en los tejidos 
de estos animales que viven dentro de unidades de producción de 
ovinos y bovinos de los EUA, El Reino Unido, Taiwán, Granada y Oeste 
de las Indias. Por esta razón se deben implementar medidas que 
prevengan la presencia de estos reservorios. 
Evitar factores que favorezcan la reactivación de parásitos en 
vacas congénitamente infectadas 
Deben evitarse factores asociados a estrés tales como 
proporcionar alimento enmohecido por el riesgo de contaminación por 
micotoxinas, dietas no balanceadas y excesivo manejo entre otros, 
debido a que pueden provocar inmunodepresión en la hembra gestante 
la cual ya presenta cambios en su estado inmunológico y esto favorece 
la reactivación de parásitos de los tejidos hacia la sangre (parasitemia) 
que posteriormente alcanzarán a la placenta y al feto. 
Manejo reproductivo 
Transferencia de embriones 
La transferencia de embriones de una vaca infectada hacia una 
vaca receptora no infectada seronegativa a anticuerpos anti-Neospora 
caninum, puede prevenir la transmisión transplacentaria endógena. Esto 
se ha demostrado en un estudio en el cual se observó que en ninguno 
de los fetos o becerros que nacieron de vacas receptoras seronegativas 
y que recibieron embriones de vacas seropositivas, se infectaron por el 
parásito. Además, se sabe que en el periodo de pre-implantación, los 
embriones de bovino se protegen por la zona pelúcida en contra de la 
invasión por Neospora caninum. De esta manera esta estrategia puede 
ser utilizada para recuperar becerros provenientes de vacas con alto 
valor genético pero infectadas. 
Inseminación artificial de vacas seropositivas con semen de 
toros de producción de carne 
Los resultados de un estudio realizado en España con dos hatos 
lecheros de alta producción y una seroprevalencia promedio del 28%, 
sugirió que la inseminación con semen de toros productores de carne, 
redujo el riesgo de aborto en las vacas lecheras de estos hatos, 
posiblemente debido al efecto favorable de esta cruza en la función 
placentaria. Sin embargo, debe considerase el riesgo que existe en una 
posible baja de la producción de leche de la progenie. 
 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 111 
 
Diagnóstico y eliminación de animales infectados 
Las vacas infectadas por Neospora caninum deben considerarse 
como reservorios que pueden alojar y transmitir al parásito por la 
placenta por varias generaciones. De esta manera los productores 
pueden considerar la eliminación de vacas infectadas y a sus hijas del 
hato. Esta medida es una opción de control, sin embargo, puede ser una 
medida no práctica y económicamente poco realista especialmente en 
hatos con seroprevalencias muy elevadas. Si es posible, se puede 
realizar el diagnóstico serológico de todo el hato y excluir a las hijas de 
las vacas seropositivas como potenciales reemplazos. Los animales 
excluidos del hato deben reemplazarse solamente por animales 
seronegativos. 
Eliminación de fetos abortados y otras fuentes de diseminación 
La destrucción sistemática de fetos abortados, placentas o 
terneros muertos, evitará que otros potenciales hospedadores sirvan de 
fuente para la infección. Asimismo es útil el aislamiento de las vacas que 
aborten, mientras tengan descargas uterinas. 
Vacunación 
Existe evidencia de que vacas infectadas por Neospora caninum 
pueden desarrollar inmunidad protectora en contra de la trasmisión y el 
aborto, lo cual indica que la inmunoprofilaxis es una estrategia factible. 
En hatos con neosporosis endémica asociada a abortos, se ha observado 
que el riesgo de aborto es mayor en las primeras gestaciones y que la 
proporción de becerros infectados congénitamente decrece conforme se 
incrementa el número de partos, sin embargo, debe considerarse 
también que una vaca puede abortar más de una vez y que la infección 
puede transmitirse a todos los fetos. 
Neospora caninum es un parásito intracelular obligado, por lo cual 
la inmunidad mediada por células juega un papel primordial en la 
protección contra este agente. El Interferón gama (IFN) y las células T 
CD4 son componentes críticos de esta respuesta inmune. Por otro lado, 
la inmunidad humoral mediada por anticuerpos, ayudaa controlar la 
diseminación de los taquizoitos extracelulares. Debe considerase 
también que las cepas aisladas de Neospora caninum pueden mostrar 
variaciones en cuanto a la virulencia, lo cual se ha demostrado en 
modelos con ratones. 
Los ensayos iniciales para el uso de vacunas en el ganado se han 
enfocado en la evaluación de aquellas que fueron preparadas con 
taquizoitos muertos (VPM) completos de Neospora caninum adicionando 
diferentes adyuvantes. En uno de los primeros estudios, se inocularon 
siete vaquillas con una preparación de taquizoitos de Neospora caninum 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
112 
 
muertos con el adyuvante POLYGEN, a los 35 y 63 días de gestación, 
mientras que otras cinco vaquillas se inocularon solamente con el 
adyuvante POLYGEN a los mismos días de gestación. Este mismo desafío 
se aplicó a siete vaquillas no inmunizadas a los mismos días de 
gestación. Cuatro semanas después, todas las vaquillas fueron 
desafiadas inoculándoles taquizoitos vivos por vía intravenosa e 
intramuscular. Todas las vaquillas desafiadas inmunizadas tuvieron fetos 
infectados, sin embargo, desarrollaron respuesta inmune humoral y 
celular específicas en contra del parásito caracterizadas por un 
incremento en los títulos de anticuerpos de la clase IgG1 analizados por 
inmunofluorescencia (IFAT) y una respuesta linfoproliferativa elevada 
con la producción de IFN. No se sabe que o cuales factores influyan en 
la poca protección en contra de la infección fetal. Algunos de estos 
factores podrían ser el tiempo de inmunización (antes o durante la 
preñez), el desafío con altas dosis o la naturaleza del antígeno usado 
(muerto preferentemente que vivo). Por otro lado, la VPM NeoGuard con 
adyuvante, fue aprobada recientemente por el Departamento de 
Agricultura de los EUA (USDA). El boletín técnico respectivo concluye 
que la vacuna fue segura para usarse en ganado sano preñado y que la 
reacción en el sitio de inyección fue mínima. Este boletín también indica 
que los resultados fueron satisfactorios cuando se administraron 2 dosis 
de vacuna por vía subcutánea a los 56 y a los 77 días de gestación en 
vaquillas y después estas fueron desafiadas a los 95 días de gestación 
por vía intramuscular con taquizoitos de Neospora caninum. La vacuna 
generó la producción de anticuerpos específicos anti-Neospora caninum, 
los cuales se incrementaron después del desafío. Las 18 vaquillas 
vacunadas, tuvieron becerros vivos a término, mientras que las 18 
vacas que no fueron vacunadas utilizadas como grupo testigo, 3 
abortaron y una tuvo reabsorción fetal resultando en una tasa de aborto 
del 22%. Desafortunadamente, la VPM NeoGuard no fue capaz de 
prevenir la infección placentaria o fetal en las vaquillas vacunadas 
aunque estas no abortaron. El registro sanitario de esta vacuna es: MAT 
- SASA B.I. 11.064. 
En un estudio realizado en México, se utilizaron 200 vacas al azar 
en el tercer mes de gestación y se separaron en 2 grupos de 100 
animales cada uno: vacas vacunadas y vacas con placebo. La primera 
muestra sanguínea se tomo previa a la vacunación en ambos grupos y 
la segunda toma de muestra se realizó a las 4 semanas después pero 
previas a la segunda vacunación y la tercera muestra sanguínea se tomó 
4 semanas después. Cinco de los 9 fetos abortados que pudieron 
estudiarse, se les encontraron lesiones microscópicas características de 
neosporosis y se confirmó la presencia de parásitos por IHQ. No hubo 
diferencias en la seroprevalencia entre el grupo vacunado y el grupo con 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 113 
 
placebo en la primera muestra. Se encontró una diferencia estadística 
significativa (p< 0.05) entre el primero y el segundo muestreo y entre el 
segundo y el tercer muestreo del grupo vacunado. No se observaron 
diferencias significativas en el grupo con placebo. Se observó una 
diferencia entre el segundo y el tercer muestreo entre ambos grupos. 
Durante el estudio, se registraron 41 abortos de los cuales 12% fueron 
de vacas vacunadas y 29% de vacas con placebo. Se concluyó que la 
vacunación fue efectiva al reducir la tasa de aborto ocasionada por 
Neospora caninum en el ganado. 
Se debe tener en cuenta que las vacunas actualmente disponibles 
para su uso en el campo, disminuyen la tasa de aborto asociado a 
neosporosis pero no evitan la infección del feto. Adicionalmente en 
animales vacunados, no se puede diferenciar la generación de 
anticuerpos vacunales con respecto a los generados por infección 
natural. Por otro lado, no se pueden realizar estudios 
seroepidemiológicos en hatos que ya han sido vacunados, además de 
que en estos hatos, el diagnóstico de la infección se reduce al análisis de 
los fetos y al análisis de sueros tomados de becerros precalostrados. De 
acuerdo a estos puntos, y de acuerdo al estado de infección del hato por 
Neospora caninum, el productor y el médico veterinario asesor deben 
decidir si la aplicación de la vacuna es factible, rentable y eficaz en la 
unidad de producción. 
Se puede concluir que antes de implementar un programa de 
prevención y control de la neosporosis bovina en la unidad de 
producción, se debe determinar el estado de infección del hato junto con 
el análisis de otras enfermedades abortivas. Se deberán escoger las 
estrategias que sean más factibles y económicas de acuerdo a las 
características epidemiológicas del lugar y de la unidad de producción. 
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EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 119 
 
Capítulo 8. Epidemiología y control de la 
anaplasmosis bovina. 
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA ORTIZ 
SERGIO D. RODRÍGUEZ CAMARILLO 
JESÚS FRANCISCO PRECIADO DE LA TORRE 
EDMUNDO ENRIQUE ROJAS RAMÍREZ 
1Centro Nacional de Investigaciones Disciplinarias en Parasitología Veterinaria, INIFAP, 
SAGARPA. 
 
Introducción 
Agente etiológico 
Huéspedes 
Hábitat 
Ciclo biológico 
Ciclo epidemiológico 
Transmisión 
Bibliografía 
 
Introducción 
Aunado al daño per se que ocasionan los artrópodos hematófagos 
(garrapatas, moscas, mosquitos, tábanos) al alimentarse de la sangre 
del ganado, se encuentran los perjuicios que ocasionan las 
enfermedades transmitidas por las garrapatas, una de ellas, la 
anaplasmosis bovina, se presenta en el bovino como una anemia 
hemolítica extravascular derivada de la destrucción de una gran 
cantidad de glóbulos rojos infectados, por parte del propio sistema 
inmune del bovino en el período más crítico de la infección. 
El aprovechamiento del potencial forrajero y el mejoramiento 
productivo de los bovinos que viven en zonas tropicales y subtropicales 
endémicas a la anaplasmosis, también tienen un serio obstáculo en esta 
infección no contagiosa debido a la susceptibilidad del ganado de 
regiones templadas que son introducidos a estas áreas. 
Anaplasma marginale es exclusiva de rumiantes; no se presenta 
en otro mamífero. 
Agente etiológico. 
El agente etiológico Anaplasma marginale, es una bacteria Gram 
negativa que pertenece al orden Rickettsiales, reorganizada en dos 
familias, Anaplasmataceae y Rickettsiaceae, con base en sus 
características biológicas y análisis genéticos de la unidad 16S del ARN 
ribosomal (rRNA), de la secuencia groEsL y de los genes de las proteínas 
de superficie. El género Anaplasma incluye tres especies que infectan a 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
120 
 
los rumiantes: Anaplasma marginale (especie tipo), A. marginale 
subespecie centrale y A. ovis (Dumler et al., 2001). 
Huéspedes 
Anaplasma marginale y A. marginale subespecie centrale tienen su 
mayor impacto en los bovinos; A. ovis infecta al ovino. Algunos 
rumiantes de vida libre tienen un papel importante en la preservación de 
la enfermedad al fungir como reservorios (venado de cola blanca, búfalo 
americano y búfalo de agua entre otros) (Ristic, 1968; Kuttler 1984; de 
la Fuente, 2003). Los bovinos Bos taurus y Bos indicus son igualmente 
susceptibles a la enfermedad, sin embargo dado que los principales 
vectores de la infección son las garrapatas, los bovinos Bos indicus 
presentan menos la rickettsiosis al infestarse en menor proporción con 
garrapatas (Bock, 1999; Jonsson et al., 2008). Por grupos etarios, los 
animales mayores a diez meses son más susceptibles; por razones que 
todavía no se entienden completamente, los animales menores a esa 
edad son naturalmente más resistentes a la presentación de los signos 
clínicos pero no inmunes a la infección (Jones et al., 1968) y, aún 
cuando se han responsabilizado a factores solubles derivados de células 
sanguíneas mononucleares de esta resistencia en los animales jóvenes 
(Wyatt et al., 1996) estos no han sido caracterizados. Sin embargo, en 
el caso de babesiosis, causada por Babesia bovis, parásito que también 
infecta los eritrocitos del bovino y, con una susceptibilidad semejante en 
animales jóvenes, se ha hipotetizado que la enorme cantidad de células 
γδ (gamma-delta) que ocupan más del 70% de los linfocitos circulantes 
(Hein y McKay, 1991) o una respuesta pro-inflamatoria disminuida 
(Clark y Jacobsen, 1998), podrían contribuir a la patogenia de esta 
enfermedad. Estudios a nivel del bazo de animales infectados con B. 
bovis han mostrado que la secreción de IL-2 e IFNγ y óxido nitroso es 
más temprana y de mayor nivel en terneros de seis meses comparado 
con los observado en animales adultos (Goff et al., 2001; Brown et al., 
2006), esto por desfortuna no ha podido ser confirmado en 
anaplasmosis bovina. 
Se han reportado más de 20 especies de garrapatas infectadas 
con A. marginale (Ristic, 1968); de estas, 14 se ha comprobado 
experimentalmente su capacidad para transmitir la rickettsia (Goff et 
al., 1988), sin embargo los géneros que están más asociadas en el 
campo a la transmisión son Dermacentor (Kocan et al., 1992a; 1992b; 
Scoles et al., 2008b) y Rhipicephalus (Boophilus) spp (Ruiz et al., 2005; 
Futse et al., 2003). 
Otros insectos hematófagos de los géneros Tabanus, Stomoxys y 
probablemente Haematobia y mosquitos de varios géneros participan en 
la transmisión mecánica de la enfermedad (Kocan et al., 2000; Kocan et 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 121 
 
al., 2002; De la fuente et al., 2001; Potgieter et al., 1981) aún cuando 
se considera que la eficiencia de estos insectos es muy baja (Scoles et 
al., 2005; 2008). 
Hábitat 
Anaplasma marginale, es una bacteria intracelular obligada que 
infecta tanto a los eritrocitos y células endoteliales de los bovinos, como 
diferentes tejidos de las garrapatas. En las células eucarióticas se 
encuentra dentro de una membrana limitante en el citoplasma celular, 
diferente a las bacterias de la familia Rickettsiaceae que se multiplican 
en el citoplasma en ausencia de membranas limitantes. 
Ciclo biológico 
Una bacteria de A. marginale que recientemente ha ingresado a un 
bovino o a una garrapata se adhiere a los eritrocitos o a las células del 
intestino de la garrapata mediante la proteína de superficie Msp1a, 
adicionalmente la proteína Msp1b también ayuda a la adhesión de la 
bacteria a los eritrocitos del bovino (McGarey and Allred, 1994; McGarey 
et al., 1994; de la Fuente et al., 2001c). 
En los eritrocitos del bovino, la forma más simple conocida de éste 
microorganismo es el cuerpo inicial que tiene forma esférica o cocoide 
de aproximadamente 0.3µ de diámetro; posteriormente los cuerpos 
iniciales se multiplican por fisión binaria para llegar a formar el cuerpo 
de inclusión que contiene entre 6 y 8 cuerpos unidades; al abandonar el 
cuerpo de inclusión y el eritrocito por un proceso no lítico, los cuerpos 
iniciales infectan otros glóbulos rojos para repetir el proceso por 
periodos indefinidos (Ristic, 1981). A. marginale también infecta a las 
células endotelialesdel bovino y aunque se sabe muy poco sobre este 
proceso (Carreño et al., 2007), nosotros postulamos que este sea el 
sitio donde permanezca la bacteria en los animales portadores y quizá 
donde se lleve a cabo el proceso de generación de variantes antigénicas 
a partir de la recombinación de la proteína Msp2, directamente 
involucrada en la evasión del sistema inmune (Futse et al., 2009). 
En la garrapata, los eritrocitos infectados ingeridos son la fuente 
de infección para el artrópodo. En el intestino de la garrapata, la 
rickettsia se libera e invade inicialmente las células epiteliales del 
intestino, así como otros tejidos, incluyendo glándulas salivales. Dentro 
de las células de la garrapata, la rickettsia se divide también por fisión 
binaria dentro de vacuolas adheridas a la membrana celular, al 
microscopio electrónico se observan formas reticuladas que pueden 
contener cientos de organismos, estas formas reticuladas cambian a 
formas densas, que hasta donde se sabe, son las formas infectivas para 
el hospedero mamífero y pueden subsistir fuera de las células, en 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
122 
 
particular cuando son eliminadas a través de las glándulas salivales 
cuando las garrapatas se alimentan (Kocan et al., 2002). 
Ciclo epidemiológico 
La evidencia actual indica que los animales que no mueren, 
solamente se enferman una vez en la vida sí permanecen en una zona 
de estabilidad enzoótica y mantienen una vida razonablemente sana; 
esto se debe a que los bovinos que se recuperan permanecen como 
portadores de la rickettsia, por periodos indefinidos con ciclos de 
rickettsemia de muy baja intensidad, no perceptible al microscopio y sin 
manifestaciones clínicas (French et al., 1998). Los animales portadores 
presentan una inmunidad sólida y duradera, sin embargo, juegan un 
papel muy importante en la conservación del organismo en la naturaleza 
(Palmer et al., 2001), ya que su permanencia en zonas endémicas 
provee una fuente de donde garrapatas, otros vectores y aún el hombre 
pueden transmitir la rickettsia a otros animales susceptibles (Futse et 
al., 2003). 
En las zonas con estabilidad enzoótica gracias al continuo contacto 
de los bovinos con las garrapatas y con la rickettsia, la prevalencia se 
mantiene en similares proporciones todo el año, los animales recién 
nacidos paulatinamente van teniendo contacto con el microorganismo 
sin poner en peligro su vida; por lo general no hay casos clínicos en los 
bovinos nativos y la única población en riesgo la constituye los bovinos 
susceptibles mayores a diez meses que son introducidos a esta área y 
los animales nativos en situaciones donde su salud está comprometida 
(Benavides, 1985). 
Una situación diferente se presenta en la zonas de transición 
enzoótica o de inestabilidad enzoótica; estas zonas se caracterizan por 
mantener de forma natural o artificial poblaciones disminuidas de 
vectores (principalmente garrapatas), presentando durante el año o 
durante varios años poblaciones variables en su número, así como la 
proporción de las garrapatas infectadas con A. marginale, de tal forma 
que no se desarrolla una respuesta inmune adecuada contra el 
microorganismo, quedando una importante población de bovinos 
susceptible a la enfermedad. La zona se caracteriza por brotes 
epidémicos de la enfermedad, con mortalidad importante recurrente 
(Benavides, 1985). 
Casos similares se presentaron en México en el año 2003, cuando 
se cerraron las fronteras para los bovinos vivos provenientes de Estados 
Unidos y Canadá a causa de los brotes de encefalopatía espongiforme 
bovina en los dos países del norte (Villamar y Olivera, 2005; Stack et 
al., 2004; CDC 2004; Nolen 2004; FAO 2008); como consecuencia del 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 123 
 
cierre de fronteras, se movilizaron a zonas lecheras de baja 
endemicidad, bovinos portadores sanos de estados de la república 
endémicos a la enfermedad, que al estar en contacto con bovinos 
susceptibles y ante la presencia de vectores adecuados protagonizaron 
brotes de anaplasmosis en lugares donde la enfermedad era 
desconocida (Villamar y Olivera 2005). Otros casos similares han 
ocurrido en la región tamaulipeca de Soto la Marina al criar poblaciones 
de bovinos con poco contacto con las garrapatas después de años de 
programas cerrados de aplicación de ixodicidas; ante la selección de 
cepas de garrapatas resistentes a ixodicidas y su aumento poblacional, 
ha tenido como consecuencia brotes de la infección muy importantes 
que han presentado una mortalidad del 30% en animales susceptibles 
durante los subsiguientes años (Observaciones personales; Almazán et 
al., 2008). 
Transmisión 
La anaplasmosis es una infección no contagiosa que requiere 
necesariamente la participación de vectores biológicos o mecánicos para 
su transmisión. A partir de portadores subclínicos, principalmente 
bovinos y rumiantes de vida libre, se transmite la rickettsia a bovinos 
susceptibles. En forma mecánica se puede llevar a cabo por 
instrumentos de manejo del hombre como agujas, aretadores, 
tatuadores, narigones, sierras para descorne o navajas de castración 
contaminados con sangre infectada, o por insectos hematófagos de los 
géneros Tabanus, Stomoxys y probablemente Haematobia y mosquitos 
de varios géneros (Kocan et al., 2000). La transmisión biológica de A. 
marginale se lleva a cabo por garrapatas ixódidas en las que se ha 
podido observar transmisión dentro del mismo estadio (intra-estadial) y 
de un estadio a otro (trans-estadial). La transmisión transovárica no se 
ha comprobado (Stich et al., 1989). Se ha documentado la transmisión 
trans-estadial por garrapatas Dermacentor andersoni y D. variabilis, en 
los Estados Unidos (Kocan et al., 1986), por Rhipicephalus simus en 
Sudáfrica (Potgieter y col., 1983) y por Rhipicephalus (Boophilus) 
microplus y Rhipicephalus (B.) annulatus, en América Latina incluyendo 
México (Guglielmone, 1995). La transmisión intra-estadial es llevada a 
cabo por los machos de diferentes especies de garrapatas, 
particularmente importante es el caso de Dermacentor, ya que por su 
capacidad para albergar la rickettsia en forma persistente y por su 
capacidad para infectar a más de un hospedero bovino u otros 
rumiantes silvestres pueden transmitir la rickettsia eficientemente o 
mantenerla en la naturaleza (Kocan et al., 2000; 2002). En el caso de 
garrapatas de un solo hospedero como Rhipicephalus (Boophilus) spp, 
D. albipictus los machos también parecen jugar un papel muy 
importante en la transmisión de la rickettsia (Kocan et al., 2002). 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
124 
 
Existen hallazgos de transmisión transplacentaria, in utero, (Zaugg 
1985), mostrando índices de infección de terneras nacidas de animales 
infectados que, dependiendo de la forma de diagnóstico, varían desde 
15% hasta 86% (Potgieter y Van Rensburg, 1987). 
Distribución geográfica 
La anaplasmosis bovina tiene una amplia distribución en Australia, 
Asia, África, Europa y América (Wen et al., 2002; Ziam and Benaouf, 
2004; Stevens et al., 2007; Naranjo et al., 2006; Bock et al., 2003; 
Vidotto et al., 2006; Jiménez-Ocampo et al., 2008), sin embargo, en las 
regiones tropicales y subtropicales adquiere su mayor importancia 
(Ristic 1981). En México es principalmente endémica en la península de 
Yucatán, en toda la región costera del Golfo de México, parte de la costa 
del Pacífico y el sur de la península de California; con menor frecuencia 
se encuentra en la región centro de la república y muy rara en la región 
semiárida del norte del país (Fragoso, 1991, Figueroaet al., 1993; 
Cossío et al., 1997) 
Prevalencia 
En las zonas endémicas de México la prevalencia es similar y 
estable durante el año entre grupo etario y condición reproductiva; con 
base en estudios serológicos y moleculares se ha estimado que la 
prevalencia oscila entre 50% y 70 % (Barajas et al., 1993a, b; Fragoso, 
1991; Figueroa et al., 1993; Cossío et al., 1997). 
Rumiantes silvestres de vida libre en el norte de México han 
mostrado seropositividad a la rickettsia, constituyendo un importante 
reservorio (Gomes et al., 2008; Ngeranwa et al., 2008; de la Fuente et 
al., 2005). En particular un estudio en venados de cola blanca mostró 
una prevalencia del 65% a A. marginale (Martinez et al., 1999). 
Incidencia 
En las zonas enzoóticas la incidencia es muy alta, prácticamente 
todos los animales recién nacidos tienen contacto con la infección 
durante los primeros 45 días de vida; los principales casos clínicos se 
presentan en los animales susceptibles introducidos durante los tres 
primeros meses de arribo. En las zonas norteñas de baja endemicidad, 
la incidencia anual es menor al 30%; en zonas de transición o en las 
zonas de inestabilidad enzoótica, la incidencia anual es variable, 
llegando a registrarse entre 30% y 50% (Barajas et al., 1993a, b) 
Variación estacional 
La incidencia está asociada principalmente a las fluctuaciones de 
las poblaciones de garrapatas, observándose los principales brotes de la 
enfermedad en otoño e invierno cuando las mayores precipitaciones han 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 125 
 
disminuido, permanece una humedad propicia para el desarrollo de las 
garrapatas y la insolación no es muy alta (Rogers and Shiels, 1979). Sin 
embargo, en las zonas endémicas existen las condiciones para transmitir 
la rickettsia todo el año. 
Factores de riesgo 
Los factores de riesgo están asociados a los parámetros que 
caracterizan a una población susceptible, principalmente la disminución 
o el nulo contacto con poblaciones de garrapatas durante el primer año 
de vida del bovino; el estado de salud general de los animales, la 
presencia de varias cepas diferentes de la rickettsia en la región, los 
cambios climáticos como los vientos ―norte‖ en la zona del golfo, las 
sequías que inducen a estados de nutrición subóptimos que a su vez 
comprometen el sistema inmune de los animales, entre otros. 
Diagnóstico 
Clínicamente se puede sospechar de la enfermedad en animales 
susceptibles en los primeros 90 días de su introducción a zonas 
endémicas; signos como debilidad, falta de apetito, disminución de la 
actividad y fiebre constituyen señales que habrá que completar con la 
estimación del volumen celular aglomerado o hematocrito, que en los 
bovinos sanos oscila entre 30 y 40%; una pérdida igual o mayor a 20% 
del volumen celular puede sugerir una infección. En el caso de animales 
nativos de una zona endémica, una historia clínica orientada a períodos 
de tensión por etapa productiva, manejo, condiciones ambientales o 
detrimentales de salud del hato, pueden ser indicativos para estimar un 
brote de la infección. 
Como diagnóstico directo, los frotis sanguíneos teñidos con 
colorante Giemsa son una herramienta básica para la demostración y 
cuantificación de Anaplasma que asemeja estructuras parecidas a cocos 
bacterianos. También como prueba directa se tiene un ensayo 
inmunoenzimático (ELISA) directo para detectar antígeno de Anaplasma 
mediante anticuerpos monoclonales para epítopes conservados de la 
proteína Msp1 (Harlow y Lane, 1988); entre las herramientas 
moleculares de diagnóstico directo se tiene la amplificación por PCR de 
la secuencia específica del gen msp5 altamente conservada en el 
microorganismo. Con el propósito de identificar algunas cepas de 
Anaplasma se cuenta con el PCR que amplifica la región variable del gen 
msp1α (Allred et al., 1990; Shkap et al., 2002; Molad et al., 2008; de la 
Fuente et al., 2007a; Jiménez-Ocampo et al., 2008). 
Actualmente la herramienta más común para el diagnóstico 
indirecto es el ELISA que emplea un extracto proteico de todo el 
microorganismo, el cual puede detectar inmunoglobulinas (IgG) 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
126 
 
circulantes específicas; también se ha extendido el uso de un ELISA 
competitivo a base de proteína Msp-5 recombinante capaz de detectar 
infecciones subclínicas. En el pasado se emplearon técnicas de fijación 
de complemento e inmunofluorescencia que actualmente han quedado 
en desuso (Kuttler et al., 1984; McBride et al., 1999; Meeus et al., 
2003; Scoles et al., 2008a; Torioni et al., 1998; Strik et al., 2007; 
Coetzee et al., 2007). 
El diagnóstico clínico y el de laboratorio deben ser 
complementarios y se deberá tomar en cuenta que la detección de 
anticuerpos específicos solamente es indicativo que el hospedero ha sido 
expuesto a la rickettsia, sin ningún valor para el estado de salud del 
animal; por otro lado una prueba directa positiva solamente nos indica 
que el Anaplasma está presente, pero para estimar su impacto 
requerimos un recuento de eritrocitos infectados y una valoración 
clínica. 
Impacto económico 
Las pérdidas económicas por la anaplasmosis bovina son difíciles 
de estimar; el valor comercial de los animales está en función de la 
raza, sexo, edad y estado productivo. Las pérdidas también pueden 
variar de acuerdo a la presencia de garrapatas, uso de garrapaticidas y 
a la manifestación de otras enfermedades que comparten el mismo 
nicho ecológico como la babesiosis (Jonnson et al., 2008). En México 
compañías aseguradoras de Ganado han reportado pérdidas atribuidas a 
la anaplasmosis bovina arriba del 26% en ganado introducido en zonas 
endémicas (Rodríguez et al., 1999). 
Tratamiento 
Unos de los antibióticos de elección son las tetraciclinas, las cuales 
se deben suministrar a una mayor dosis a las que se usan para otros 
procesos infecciosos; 20 mg por Kg de peso durante 3 a 4 días, sí el 
volumen celular aglomerado de eritrocitos (hematocrito) no está 
comprometido son suficientes para resolver un caso clínico de la 
enfermedad. En casos agudos de la enfermedad se recomienda que los 
primeros tratamientos sean vía endovenosa; posteriormente se puede 
combinar esta vía con la IM; en el último tratamiento se puede emplear 
una presentación de larga duración. Otro producto que actúa contra 
Anaplasma y Babesia y tiene un poder residual de cuatro semanas es el 
dipropionato de imidocarb a una dosis de 3 mg por Kg de peso vía IM o 
SC en dosis única, sí se requiere repetir la dosis se deberá esperar 7 
días; como contraindicaciones se debe evitar el uso simultáneo de 
drogas que inhiban a la colinesterasa (antihelmínticos o insecticidas 
órgano-fosforados). Como terapia de soporte se puede aplicar suero con 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 127 
 
dextrosa, vitaminas del complejo B y ADE, al igual que hierro y 
estimulantes del metabolismo. Es importante recordar que los animales 
destinados al abasto humano deberán esperar 30 días después del 
último tratamiento y la leche de animales tratados podrá ser destinada 
al consumo humano después de haber transcurrido 60 horas del último 
tratamiento. 
Resistencia del huésped 
A la fecha no se ha descrito resistencia de los bovinos a la 
infección, sin embargo se sabe que los animales jóvenes, menores a 
diez meses son resistentes a los signos clínicos pero no a la infección. 
Asimismo como se señaló anteriormente, en la práctica el ganado Bos 
indicus nativo de zonas endémicas a la rickettsia, seguido de sus cruzas, 
presentan un menor número de casos de la infección. 
Resistenciaa antiparasitarios 
No se ha documentado la selección de poblaciones de Anaplasma 
resistentes a los antibióticos de elección. 
Control 
El control de la anaplasmosis bovina se ha dirigido principalmente 
a sus vectores, los artrópodos hematófagos, mediante aplicaciones de 
acaricidas e insecticidas, sin embargo, solamente se ha tenido éxito 
completo en regiones geográficamente aisladas, en lugares con políticas 
zoosanitarias permanentes y económicamente estables para soportar 
campañas largas y costosas (George et al., 2002). Una de las 
principales repercusiones no deseadas de este método, ha sido la 
selección de poblaciones de artrópodos resistentes a acaricidas e 
insecticidas (George, 2000), además del impacto ambiental negativo de 
los residuos aún activos (Wall y Strong, 1987). 
En menor proporción, como método de control se ha empleado la 
administración de antibióticos a bovinos enfermos o portadores; no 
obstante, el principal uso de los antibióticos es terapéutico y dado que la 
vida media de estos productos en los animales es breve, la protección 
que pudiera brindar es de muy corta duración; adicionalmente, las 
mayores desventajas que se presenta al emplear antibióticos como 
control en animales en producción son las restricciones en la 
comercialización de carne y leche (Guillot et al., 1989). 
Las vacunas inactivadas y vivas empleadas para controlar esta 
infección prácticamente no han variado en los últimos 75 años, desde 
que Omlin en 1932 inmunizó con Anaplasma centrale bovinos en Suiza 
destinados a la exportación a zonas endémicas a Anaplasma marginale 
(REDLAB, 1992). 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
128 
 
En México, nuestro grupo ha desarrollado vacunas inactivadas 
empleando cepas nativas (Orozco-Vega et al., 2007) contribuyendo al 
control de brotes epizoóticos en Tamaulipas, a la fecha se han vacunado 
a más de 5000 cabezas en ranchos con inestabilidad enzoótica. Una 
vacuna viva (Rodriguez et al., 2008) también se ha empleado en varios 
cientos de bovinos en ranchos de Colima, Tamaulipas y Veracruz con 
resultados satisfactorios. 
Complementariamente el control de excretas en animales 
estabulados se debe considerar para disminuir la población de uno de 
los vectores, las moscas hematófagas. La higiene y esterilización del 
equipo que tiene contacto con la sangre del bovino también debe ser 
valorado. 
Profilaxis 
El descubrimiento de A. marginale subespecie centrale fue 
acompañado de la observación de que provocaba infecciones menos 
virulentas a las ocasionadas por A. marginale en bovinos (Theiler, 
1911), desde entonces se han empleado la especie A. marginale 
subespecie centrale y cepas vivas atenuadas o de baja virulencia de A. 
marginale como inmunógenos vivos controlados. Las vacunas vivas 
atenuadas tienen la ventaja de que los microorganismos empleados 
para su elaboración han perdido o disminuido su virulencia, de tal forma 
que no producen un cuadro clínico severo, pero siguen multiplicándose 
lo suficiente para que el sistema inmune pueda reconocer su amplia 
gama de antígenos y por lo tanto pueden conferir una respuesta inmune 
sólida (García, 2000; Rodríguez et al., 2004). 
La vacuna viva de A. marginale subespecie centrale, que 
originalmente se reportó como de baja virulencia y que protege a los 
bovinos de una infección por A. marginale, se ha empleado 
extensamente por más de 70 años. En el continente Americano se ha 
evaluado en Argentina (1955), Venezuela (1958), Uruguay (1962), Perú 
(1966) y Brasil (1988); sin embargo, se han multiplicado los reportes de 
protección parcial o de aparición de severos problemas posvacunación 
(REDLAB, 1992; Kocan et al., 2000; Carelli et al., 2008). En México esta 
cepa no existe y su uso está prohibido por considerarse una especie 
exótica. 
Los principales métodos de atenuación de Anaplasma marginale 
han sido pases en ovinos y/o en venados, combinados con irradiación 
gamma. Los primeros intentos para atenuar A. marginale en América se 
deben a Lignieres en Argentina, al realizar pases de la rickettsia por 
ovejas (Lignieres, 1925). La cepa Florida de A. marginale atenuada por 
Ristic et al. en 1968 (Ristic y Carson, 1977) fue evaluada en Estados 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 129 
 
Unidos, Perú, Venezuela, Colombia, Brasil y México; sin embargo, a la 
fecha, la única vacuna viva de A. marginale que se comercializa en 
América del Norte es la vacuna viva modificada (multiplicada en ovinos) 
que ofrece la Universidad Davis de California, USA (Maas, 1999). Si bien 
se han reportado resultados promisorios al emplear las anteriores 
vacunas, éstas solamente están indicadas para animales jóvenes y su 
protección es deficiente ante desafíos con cepas autóctonas de otras 
latitudes que cuentan con un repertorio antigénico diferente (Kocan et 
al., 2000). En otros países también se han reportado cepas de baja 
virulencia de A. marginale, ese es el caso de Australia (Bock et al., 
2003) con la cepa Dawn la cual tiene la cualidad de ser de baja 
virulencia; los estudios realizados hasta ahora la señalan como un buen 
prospecto para ser usada en ese país como vacuna viva. 
Por otro lado, las vacunas inactivadas o muertas han tenido 
resultados variables (REDLAB, 1992), su mayor aplicación se encuentra 
cuando son elaboradas a partir de cepas locales (protección homóloga) 
debido a que muchas veces la protección conferida por una cepa no 
protege contra otra cepa (protección heteróloga) (Kuttler et al., 1984). 
En América, una de las primeras vacunas comerciales inactivadas 
evaluada contra Anaplasma marginale fue Anaplaz®, que debido al 
deficiente proceso de purificación de los cuerpos iniciales estimulaba la 
formación de isoanticuerpos, responsables de isoeritrolisis neonatal 
pronunciada en terneros de vacas vacunadas (Ristic y Carson 1977). En 
México, a mediados de los años 90s, se evaluó bajo condiciones 
controladas y de campo otra vacuna comercial inactivada (Plazvax®), 
que si bien había mejorado sustancialmente su proceso de purificación 
de los cuerpos iniciales de A. marginale, fracasó al enfrentarse al 
repertorio antigénico de las cepas nativas del país (Comité de 
Enfermedades Parasitarias, 1995a; Figueroa, et al., 1999). Utilizando la 
misma cepa y la misma metodología empleada en la vacuna Plazvax®, 
actualmente la Universidad Estatal de Louisiana, USA ofrece una vacuna 
inactivada que aseguran ha protegido contra la infección a bovinos de 
Estados Unidos y de Puerto Rico (Luther, 2007). 
Se ha demostrado una variación importante entre las cepas de 
Anaplasma marginale (de la Fuente et al., 2001b, 2002), posiblemente 
esto propicie que exista igualmente una variación antigénica importante 
que puede explicar algunos de los fracasos al emplear inmunógenos de 
otras áreas o países 
En México, como en muchas regiones del mundo no existen 
vacunas comerciales disponibles para prevenir la anaplasmosis bovina. 
Tomando en cuenta los resultados negativos observados al tratar de 
introducir vacunas vivas atenuadas e inactivadas de otras latitudes, 
durante los últimos años nuestro grupo ha desarrollado y evaluado 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
130 
 
positivamente alternativas de control con base en vacunas locales 
inactivadas y una vacuna viva (García et al., 2000; Gómez et al., 
Morales et al., 2005; Rodríguez et al., 1999; Rodríguez et al., 2000; 
Duran et al., 2005; Orozco et al., 2007), sin embargo hacen falta más 
evaluaciones en condiciones de campo, tanto en zonas de transición, 
como en zonas altamente endémicas. 
A la fecha varios países cuentan con inmunógenos queconfieren 
protección aceptable ante desafíos homólogos (REDLAB, 1992). 
Proteínas nativas y recombinantes (Msp1, Msp2, Msp3, Msp4 y Msp5) 
también han sido evaluadas para proteger contra esta infección con 
resultados parciales o negativos (Kocan et al., 2000). Varios estudios se 
dirigen también a la evaluación de proteínas relacionadas con el 
estimulo de linfocitos CD4+ productores de interferón gamma e 
interleucina 2 y 12 con el propósito de aumentar la protección (Barigye 
et al., 2004). A largo plazo existe mucha certidumbre de que se podrán 
identificar los determinantes antigénicos suficientes para estimular una 
adecuada protección a través de proteínas nativas o recombinantes, 
mientras esto sucede, el empleo de vacunas inactivadas conformadas 
por mezclas de cepas locales y la cepa Yucatán de Anaplasma marginale 
como vacuna viva, ofrecen en nuestro país una herramienta adecuada 
para disminuir el impacto negativo de esta infección en animales 
susceptibles al ser introducidos a las zonas endémicas de nuestro país. 
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EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 137 
 
 
Capítulo 9. Epidemiología de la fasciolosis 
animal y humana 
FROYLÁN IBARRA VELARDE1 
YOLANDA VERA MONTENEGRO1 
JAVIER MUNGUÍA XÓCHIHUA2 
1. Departamento de Parasitología. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad 
Nacional Autónoma de México, México, D.F. 
 2Departamento de Ciencias Agronómicas y Veterinarias, Instituto Tecnológico de Sonora, Cd. 
Obregón, Sonora. 
 
Resumen 
Definición de la enfermedad 
Agente etiológico 
Huéspedes 
Ciclo biológico 
Ciclo epidemiológico 
Fuente infección y transmisión 
Distribución geográfica 
Diagnóstico 
Impacto económico 
Tratamiento 
Control y profilaxis 
Fasciolosis humana 
Fasciolosis a nivel mundial 
Fasciolosis en México 
Coprología y estudios 
Programas de control nacional 
Clínica y patología 
Control de fasciolosis en humanos 
Reflexiones 
Bibliografía 
 
Resumen 
La fasciolosis, se ha considerado tradicionalmente una importante 
enfermedad veterinaria a causa de las cuantiosas pérdidas productivas y 
económicas que provoca en el ganado, particularmente ovino y bovino. 
En México, esta parasitosis se ha diagnosticado en 29 de 31 estados y 
ha sido mayoritariamente estudiada en cuatro áreas principales: 
Malacología, Epizootiología, Inmunología y Quimioterapia. Destacan 
adicionalmente los aspectos de Importancia Económica enfocando los 
criterios de estudio hacia el Diagnóstico, Tratamiento y Control. En lo 
referente a Malacología uno de los aportes de mayor relevancia ha sido 
la determinación de géneros y especies de caracoles hospederos 
intermediarios Lymnaea humilis, L. cubensis y L. bulimoides. Como es 
de esperarse estos hallazgos de moluscos se han realizado en mayor 
escala en los estados en donde existe mayor precipitación pluvial y alta 
temperatura. En Epidemiología, los trabajos realizados en su mayoría 
corresponden a análisis coprológicos, decomisos de hígado en rastro 
tendientes a determinar generalmente la prevalencia en ocasiones 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
138 
 
mostrando hasta casi un 100% en lugares como Tulancingo, Hgo. En el 
aspecto inmunológico, se han desarrollado evaluaciones serológicas con 
fines diagnósticos desde la intradermorreacción, hasta la utilización de 
pruebas como el ELISA indirecto tanto para anticuerpos como para 
antígenos y muy recientemente para coproantígenos. En los últimos 
años, se ha evaluado el desarrollo de vacunas a través de antígenos 
recombinantes. Sin embargo, aún con los avances de la tecnología 
moderna esta área todavía no alcanza los frutos esperados. 
Indudablemente el área de Quimioterapia es la más socorrida ya que 
además de constatar la eficacia de compuestos comerciales se ha 
trabajado en el desarrollo de un fasciolicida experimental llamado Alfa el 
cual ha mostrado eficacia similar a los mejores fasciolicidas comerciales. 
Con referencia a fasciolosis en humanos la información es limitada pero 
se están avocando esfuerzos a conocer más sobre esta zoonosis en 
nuestro país. Actualmente se buscan alternativas como la detección de 
actividad fasciolicida mediante la evaluación in vitro e in vivo de 
extractos de plantas así como la predicción de compuestos a través de 
métodos computacionales. 
Definición de la enfermedad 
La fasciolosis es una de las parasitosis más difundidas e 
importantes del ganado. Aunque el término incluye todas las infecciones 
causadas por especies del género Fasciola, en nuestro país Fasciola 
hepatica (Linnaeus, 1758) es la más importante. La fasciolosis es una 
inflamación del hígado y de los conductos biliares, con frecuencia de 
carácter crónico y acompañada de trastornos nutritivos. 
Agente etiológico 
F. hepatica es un helminto hermafrodita de cuerpo ancho y 
aplanado dorsoventralmente que mide 18-51 X 4-13 mm. Posee dos 
ventosas muy próximas la ventral más grande que la oral. Los órganos 
internos (aparato digestivo y reproductor) son muy ramificados 
especialmente los ciegos que son largos y con numerosos divertículos 
laterales. Los dos testículos ocupan la parte media corporal. El cirro está 
bien desarrollado y la bolsa del cirro incluye a la próstata y a la vesícula 
seminal. El ovario y el útero están localizados anteriormente a los 
testículos. Las glándulas vitelógenas formadas por finos folículos ocupan 
los márgenes laterales del trematodo. El tegumento está cubierto por 
numerosas espinas dirigidas hacia atrás. (Rojo Vázquez y Ferre Pérez, 
1999). 
Los vermes adultos se localizan en los conductos biliares de 
numerosos mamíferos aunque se consideran más adecuados los 
rumiantes tanto domésticos como silvestres. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 139 
 
La existencia de F. hepatica está ligada a la presencia de moluscos 
del género Lymnaea que actúan como hospedadores intermediarios en 
su ciclo biológico. 
Huéspedes 
Huéspedes definitivos 
Los bovinos, ovinos y búfalos son las especies de ganado más 
importantes afectados por Fasciola spp. Aún cuando las cabras, caballos, 
cerdos, venados y muchos otros herbívoros pueden también ser 
infectados, el parásito es de menor importancia considerando la escala 
global de estos huéspedes. También el hombre puede ser un huésped 
adecuado y en algunas partes del mundo la fasciolosis humana es una 
causa importante de enfermedad. 
Huéspedes intermediarios 
Fasciola hepatica está ausente en donde las condiciones no están 
adecuadas para el desarrollo de los caracoles hospederos 
intermediarios. Estos caracoles pertenecen al Phylum Mollusca y a la 
Clase Gastropoda y las especies de interés se ubican en la subclase 
Euthyneura o Pulmonata, dependiendo del sistema de clasificación 
(Wright, 1971). En México los hospederos intermediarios identificados 
son Lymnaea humilis, L. cubensis y L. bulimoides (Landeros y col. 
1981). 
Hábitat 
La distribución del parásito en el medio ambiente es 
extremadamente variable. Sin embargo, a pesar de esta variabilidad F. 
hepatica completa su ciclo de vida en un medio ambiente que debe 
proveerle condiciones adecuadas de temperatura y humedad para el 
desarrollo de los estadios larvarios y el desarrollo en el huésped 
intermediario. 
Los caracoles Lymnaea involucrados en la transmisión de F. 
hepatica son caracoles anfibios que viven en el lodo en donde tienen un 
nicho queestá sujeto a la inundación o a la desecación (Over, 1982). 
Estos pueden ser encontrados mas fácilmente en hábitats 
intermitentemente húmedos o de agua corriente, con un pH ligeramente 
ácido (Ollerenshaw, 1971). Su distribución no es uniforme debido a que 
cada caracol puede estar concentrado en áreas pequeñas muy húmedas 
como zanjas o canales (Kendall and Parfitt, 1975). Se considera que el 
30% de caracoles sobreviven a una sequía de 12 meses debido a su 
estivación (Soulsby, 1987) y aún caracoles recién nacidos pueden 
sobrevivir durante dos meses. Una vez que el agua regresa los caracoles 
son capaces de crecer rápidamente. 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
140 
 
Ciclo biológico 
Andrews (1999), resume el ciclo de vida de F. hepatica en 6 fases 
que son: 
(I) Eliminación de los huevos con las heces del huésped definitivo; 
(II) desarrollo de los huevos; (III) vida libre de los matricidios en el 
agua, en busca de un caracol hospedador Lymnaea sp (Fossaria sp); 
(IV) desarrollo y multiplicación del parasito en el caracol; (V) 
emergencia de las cercarias de los caracoles y enquistamiento sobre 
plantas o en el agua; (VI) ingestión de la metacercaria infectiva por el 
huésped definitivo y desarrollo del parasito adulto. 
El parásito adulto se localiza en los conductos biliares del 
hospedero definitivo donde vierte sus huevos, los cuales pasan al 
duodeno junto con la bilis y de ahí son evacuados con las heces. En 
condiciones de temperatura (26º C) y humedad (80%) adecuadas, los 
huevos se desarrollan y eclosionan aproximadamente entre 2 y 3 
semanas. Los huevos no eclosionan hasta estar libres en el agua, pues 
las condiciones anaerobias de las masas fecales impiden su desarrollo. 
La primera fase larvaria, el miracidio, es ciliado y posee dos manchas 
oculares semilunares. Pueden vivir libres en el agua hasta 24 horas, 
perdiendo su capacidad de penetrar al caracol entre las tres a seis horas 
posteriores a su eclosión. Al aproximarse a un caracol hospedador 
intermediario adecuado, como Lymnaea sp, los receptores 
quimiotácticos los dirigen hacia las sustancias del mucus. Una vez en 
contacto con los caracoles, los miracidios giran sobre su eje mayor 
virtiendo una secreción histolítica que facilita su entrada, penetran en 
ellos por la cavidad respiratoria o a través del tegumento del pie, 
pierden la cubierta ciliada, pasan a los canales linfáticos y a los vasos 
sanguíneos, alojándose en la glándula digestiva, donde se transforma en 
la segunda fase larvaria el esporocisto; en un lapso de 14 días, cada 
esporocisto produce y libera de 5 a 8 redias, que se transportan al 
hepatopáncreas del caracol. Cada redia da origen a redias hijas y 
cercarias. La cercaria es la última fase evolutiva que parasita al 
caracol, con un promedio de 9 a 649 por miracidio; después de 4 a 6 
semanas las cercarias abandonan a las redias a través de su abertura 
tocológica y al caracol por su aparato respiratorio. 
 Una vez fuera requieren de un medio acuático para sobrevivir; 
durante la epoca de sequía o a temperaturas muy bajas las cercarias 
pueden permanecer por periodos prolongados dentro del caracol, 
saliendo al inicio de las lluvias y/o al elevarse la temperatura ambiental. 
EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 2011 
 
 141 
 
En el agua, las cercarias se adhieren a objetos, especialmente 
plantas o a la superficie inferior de la película superficial del agua; 
pierden su color y segregan a su alrededor un quiste de doble pared. El 
enquistamiento se completa de 20 a 30 minutos formando las 
metacercarias. La metacercaria mide aproximadamente 0.2 mm es 
redondeada, de color blanquecino, requiere de 24 horas para madurar y 
poder ser infectante (Dunn, 1982; Cruz-Reyes, 1986; Soulsby, 1987; 
Kassai, 1998). 
 Las metacercarias son ingeridas por el hospedero definitivo junto 
con el alimento o el agua. El desenquistamiento de las metacercarias 
tiene lugar en dos fases: La primera o de activación comienza en el 
rumen, en una atmósfera de anhídrido carbónico concentrado, bajo 
condiciones reductivas y a temperatura de 39°C. La segunda o 
emergencia tiene lugar en el duodeno, mas allá de la abertura del 
conducto biliar, donde la bilis provoca la emergencia activando las 
enzimas de la metacercaria, que provocan la apertura del orificio de 
emergencia del quiste. Las metacercarias se alimentan de la mucosa 
intestinal y después perforan rapidamente la pared intestinal. La 
mayoría de las duelas están en la cavidad peritoneal 24 horas después 
del desenquistamiento, desde alli emigran hacia el hígado. A las 90 
horas posinfección comienza la penetración de la Cápsula de Glisson; en 
este momento las fasciolas tienen forma lanceolada y miden 1 – 2 mm. 
Tras un periodo de migración, alimentación y crecimiento rápido en el 
parénquima de aproximadamente 6 semanas, los parásitos se alojan 
finalmente en los conductos biliares a partir de los 40 días posinfección, 
aproximadamente donde alcanzan la madurez sexual. Las fasciolas se 
autofecundan. Los pri-
meros huevos apare-
cen en las heces del 
hospedador a partir de 
55 – 56 días desde la 
ingestión de las meta-
cercarias (Rojo Váz-
quez y Ferre Pérez, 
1999). 
 
 
 
 
Ciclo de vida de 
Fasciola hepatica 
 
 
2011 EPIDEMIOLOGÍA DE ENFERMEDADES PARASITARIAS EN ANIMALES DOMÉSTICOS 
 
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Ciclo epidemiológico 
Se considera que hay tres factores principales que influyen en la 
producción de un gran número de metacercarias necesarias para 
producir un brote de fasciolosis. 
1. Disponibilidad de habitat adeuados para los caracoles: Lymnaea humilis 
y L cubensis prefieren lodo al agua corriente y habitats permanentes 
como zanjas o canales en donde la corriente llega hasta pequeños 
estanques. 
2. Temperatura: Un promedio de temperatura de 10º C o mayor, es 
necesario para el crecimiento de caracoles y desarrollo de los estadios 
de Fasciola hepatica, dentro del caracol y su actividad cesa si la 
temperatura baja a 5ºC. Sin embargo, solamente cuando las 
temperaturas alcanzan 15ºC y son mantenidas arriba de este nivel se 
desarrolla una multiplicación significativa de caracoles, asi como 
estadios larvarios del parásito. 
3. Humedad: Las condiciones ideales de humedad para caracoles que van 
creciendo así como estadios larvales de F. hepatica dentro de los 
caracoles, son provistas cuando la lluvia ex7cede la transpiración y la 
saturación del campo es retenida. 
Estas condiciones también son esenciales para el desarrollo de huevos 
de fasciola, para los miracidios en busca de caracoles para la dispersión 
de cercarias que están siendo liberadas por los caracoles. 
En paises con clima templado estos factores se presentan 
principalmente de mayo a octubre. Un incremento marcado en el 
número de metacercarias en la pastura es por lo tanto posible durante 
dos periodos: Primero aquel conocido como infección de los caracoles de 
verano en donde las metacercarias aparecen en la pastura de agosto a 
octubre. Estas infecciones de caracoles provienen de miracidios que han 
eclosionado ya sea de huevos excretados en la primavera o verano 
temprano por animales infectados, o de huevos, que han sobrevivido al 
invierno en un estadio de no desarrollo. El desarrollo dentro de los 
caracoles ocurre durante el verano y las cercarias son liberadas desde 
agosto hasta octubre. Segundo, de la infección de caracoles de invierno 
en los cuales las metacercarias aparecen en la pastura desde mayo a 
junio. Estos son provenientes de caracoles los cuales fueron infectados 
en el otoño anterior y en los cuales el desarrollo larval se detuvo 
temporalmente durante el periodo